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lunes, 19 de octubre de 2009

"El mercader de las cuatro estaciones" de Rainer Werner Fassbinder

You can read this text translated into english at: Händler der vier jahreszeiten

Primera toma de contacto con el cineasta de origen alemán, hacía tiempo que había grabado esta película y quien sabe porque, no vamos a entrar en profundas averiguaciones pero no conseguía de ninguna de las maneras que entrara en la bandeja del DVD. Pero como ocurre siempre en la vida, todo acaba llegando aunque ésta a veces no goce de la longitud que desearíamos y por supuesto una vez más la experiencia que viví con este film va a ser descrita a continuación y compartida con todos en definitiva.

A primera vista destacaría que me parece un cine minimalista, la puesta en escena está hecha con los elementos justos, elementos sobrios y fríos porque no decirlo, que parecen transmitir esta frialdad a los personajes , las escenas parecen tener lo justo. Centrando nuestra atención en el personaje que en ese momento lleva la carga de la acción, como si el realizador pensara que un entorno recargado podría desviarnos de lo que realmente interesa.

A raíz de todo esto pienso que estamos ante un cine directo en el que todo es literal, lo que se ve es lo que es, no andamos con tapujos de aquí para allá, insisto en que lo importante son las situaciones de los personajes y por ende lo que estos viven y sienten. Lo de menos es quien los interpreta, continuando con el concepto del párrafo anterior podemos llegar a pensar que los actores también son meros elementos estrictamente necesarios para que la historia sea creada, todo esto en cierta manera recuerda mucho al cine de otro peculiar director como es Robert Bresson.

En este trabajo nos encontramos la vida misma, algo que de una manera u otra todos hemos experimento, a través de Hans (Hans Hirschmüller) seremos testigos de lo que las personas pueden llegar a sufrir por la vida que les toca vivir, está claro que no estamos ante una historia dulce. Ni siquiera los pocos momentos de felicidad que aparecen en el film son de una alegría contenida y casi me atrevo a decir que figurada, la infancia y el trato de la familia durante dicho periodo son totalmente definitivas para el desarrollo posterior de la persona y si esto lo analizamos en nosotros mismos pienso que Fassbinder no va muy descaminado.

La frase que definiría el film es la que Heide (Heide Simon), hermana de Hans y tía de Renate (Andrea Schober) explica a la niña en una escena puntual de la película, en ella le dice tras sufrir el infarto que este vivirá lo que él quiera, en un principio la niña no entiende la frase. Como probablemente nos ocurre a nosotros pero no se preocupen déjense llevar de la mano del realizador que acabaran comprendiéndola, todos vivimos lo que queremos vivir de eso no me cabe ninguna duda.

TRONCHA

viernes, 16 de octubre de 2009

"The bat" de Roland West

You can read this text translated into english at: The bat

Lo primero que vino a mi mente en cuanto vi los decorados de la película fue el cine alemán y su concepto de expresionismo, las ubicaciones de los personajes son en entornos increíbles, situaciones donde la arquitectura es la protagonista, el ser humano parece ínfimo al lado de cualquier elemento constructivo. Incluso el director se preocupa de que todo esto así parezca ya que hay ocasiones en que aleja muchisimo el plano para que la persona parezca aun más pequeña.

Uno de los elementos que más me impactó fue el tamaño de las puertas, increíblemente grandes, todo esto era una serie de recursos que utilizaba el cine en sus orígenes, porque no debemos olvidar que estamos hablando de una película muda, al querer dar la sensación de que estamos en una mansión. Pero me da a mi que en este caso se han pasado un poco, de todas maneras es tan solo por se un poco pejiguero y que lo observen cuando estén frente a ella.

La historia tiene cierta fuerza narrativa, incluso hay un constante suspense durante cierto periodo del metraje, lo que ocurre es que al final se cae un poco todo y la resolución final no convence demasiado. Especificando aun más podemos decir que la conclusión de todo es un pelín arrebatada y no tiene mucho sentido, pero aun así hemos disfrutado bastante con las correrías del murciélago y como ha ido manteniendo a todos en jaque de un lado para otro.

La estrategia que el director utiliza para crear ambiente y mantener pendiente al espectador son las esporádicas apariciones del mamífero alado, que todo hay que decir recuerdan mucho a su sucesor Batman. Hay muchos recursos que dan la sensación que posteriormente se usaron en el comic y por extensión cuando este fue llevado al cine, el caso es que como decíamos, para aumentar el climax, West, va añadiendo personajes a la trama para crear incertidumbre y que no sepamos a quien apuntar para saber realmente quien se esconde detrás de la máscara del murciélago.

Porque no, es un recurso tan válido como cualquier otro, incluso que tiene bastante efectividad porque un servidor intuye quien podría ser el ladrón y malhechor alado vestido completamente de negro pero al final consiguen despistarme con las idas y venidas del grupo de una dependencia a otra de la inmensa mansión. Recordándonos a veces a un partido de fútbol de benjamines donde no existe la estrategia y todos corren al unísono como moscas detrás del balón.

Incluso goza de un contrapunto cómico en el personaje de Lizzie (Louise Fazenda), la histérica y sumamente impactable sirvienta que es la que alerta continuamente a todos de las apariciones del murciélago y que su intervención va a resultar definitiva en el tramo final del trabajo. Por otro lado la producción está repleta de efectos visuales, muy primarios por supuesto pero que auguraban una gran intención a la hora de utilizarlos, quien sabe lo que hubieran hecho estos primeros maestros con la capacidad que tienen muchos principiantes de ahora.



TRONCHA

miércoles, 14 de octubre de 2009

"Mil ojos tiene la noche" de John Farrow

You can read this text translated into english at: Night has a thousand eyes

La película está basada en una fantástica novela de Cornell Woolrich, de igual título, y de la que por lo comentado por mi más mejor amigo es espectacular (yo reconozco no haberla leído), por sus palabras veo una gran diferencia entre ambas. El escritor vuelca todo el protagonismo en el suspense, mientras que el director hace soportar todo el peso en el personaje principal John Triton (Edward G. Robinson) y en sus sentires y padeceres, claro ejemplo de que con buenos mimbres a veces no se hace un cesto perfecto.

La historia porque no decirlo tiene su interés, el tema de que nuestro personaje principal, sea un mentalista capaz de intuir los acontecimientos más significativos de los que les rodean lo hace original. Ya sea bajo mi punto de vista, y por supuesto el de algunos maestros, crea más tensión conocer lo que va a ocurrir e ir descubriendo si pasa o no que estar continuamente con la incertidumbre y tirar de sorpresa, el caso es que aunque somos complices o más bien testigos de todo lo que va a ocurrir, la tensión, no esta nada bien transmitida al espectador.

Igual es mucho el riesgo que asumo al decir esto, pero me parece que Robinsosn era el apropiado para el papel pero su interpretación no es de las más acertadas, el enfoque de esta debería haber sido muy distinto a como fue en realidad. Aquí se nos muestra como un atormentado que no puede evitar conocer los secretos de los destinos de los demás y lo peor de todo es que aunque estos acaben en desgracia, no pueda evitarlos, en definitiva lo que más genera en nosotros su personaje es ternura y compasión más que incertidumbre y angustia.

Las comparaciones son odiosas, pero no me puedo resistir a hacerla, "La ventana indiscreta" (1954) del gran maestro Hitchcock es una producción totalmente cargada de tensión donde vemos como el cerco se estrecha alrededor del personaje principal, vivimos la angustia que él vive, y nos revolvemos en la butaca como el protagonista en la que se encuentra postrado debido a su accidente. Farrow no es capaz de transmitirnos esto en este trabajo, aunque ambas narraciones parte del mismo autor y literariamente destile tanto suspense que incluso las acerque al género de terror.

La historia está contada en un continuo flash-black en el que Triton nos muestra lo que ha sido su vida, teniendo que "huir" de un lado a otro y dejando siempre de estar al lado de sus seres queridos, solo en momento puntuales vivimos el presente y uno de estos es el final del film, el cual me recuerda mucho a "La momia " (1959) la versión de la Hammer en la que intervenía Cushing. Ambos planteamientos me resultan muy similares y de practicamente igual estructura, aunque el resultado sea distinto por completo, aun pretendiendo este broche final ser intenso y jugar con el suspense tampoco nos conmueve en exceso.
TRONCHA

martes, 13 de octubre de 2009

"X-Men origenes: Lobezno" de Gavin Hood

You can read this text translated into english at: X-Men origins: Wolverine

A lo mejor lo que voy a decir ahora a muchos les suena a tontería, pero el caso es que me considero en ventaja con respecto a los que ya han leído el comic de estas películas a la hora de ir a verlas, lo primero de todo voy sin una idea preconcebida y por supuesto que ni mucho menos conozco la historia. Algo que de alguna manera me parece bastante objetivo a la hora de dar mi opinión, reconozco que leí TBO's durante mi infancia pero pocos comics, algo que me alejó bastante de tanto superhéroe y villano.

Aun teniendo en cuenta mi condición de eventual lector de la DC o la Marvel, uno de los grupos que siempre me han agradado más son los de X-Men, he visto algunas de las películas hechas, anteriores a esta y no las puedo poner por las nubes. Pero si he de reconocer que me entretuvieron bastante, claro que con el visionado de esta que ahora acometemos se entienden algunas cosas de aquellas, para eso sirven las precuelas, digo yo, pero tampoco se hinchen esperanzados porque no crean que vamos a descubrir grandes cosas.

Todos estos pensamientos al dar vueltas en mi cabeza me hicieron plantearme si realmente hacía falta este trabajo, realmente la gente estaba deseosa de saber porque Lobezno (Hugh Jackman) llegó a ser lo que era, entiendo que en la época en la que se hizo el comic, probablemente principios de los ochenta o finales de los setenta la historia pudiera tener cierto impacto. El hecho es que ahora de novedosa tiene muy poco y menos quizás para llevarla a la gran pantalla, pero claro hay que aprovechar el tirón económico actual de todo lo relacionado con estos hombres fantásticos.

La película no tiene mucho la verdad para los dos horas en las que últimamente están empeñados en utilizar los realizadores modernos en casi todos sus trabajos, en el momento que nos ha tocado vivir parece ser que esta es la duración standard, como si con menos tiempo no se pudieran contar las cosas. Volviendo al tema, observamos que ya teníamos suficientes apuntes de la vida de nuestro protagonista y que la historia nos aporta bien poco, estamos deseando que surja algún problema y se ponga a combatir aunque sea con su propio hermano Víctor (Liev Schreiber) para poder escapar de la llanura narrativa.

Tampoco esperen unas luchas espectaculares, porque como siempre digo desde que todo esto se hace por ordenador, el que hace el programa se pegará una gran "trabajera", pero cinematográficamente yo no le veo el mérito o no del todo, el caso es que me da pena por el personaje. Siempre me había caído bien Lobezno, le veía como un ser solitario condicionado por su poder, en definitiva un incomprendido por todos pero que eso no le mermaba un ápice a la hora de ser justo aunque repleto de rudeza en ocasiones, nunca le vi como un animal, incluso un aspecto que me le acercaba aun más es que como yo tiene un miedo atroz a volar.



TRONCHA

miércoles, 7 de octubre de 2009

"Moon" de Duncan Jones

You can read this text translated into english at: Moon

Cada cual cuenta la vida como a él le ha ido, el conjunto de experiencias que tiene una persona condicionan de alguna manera la perspectiva y percepción que tiene del resto de cosas. El mundo del cine, para nada es ajeno a todo esto, por ejemplo, algo que a veces he comentado en mis escritos es que cuando uno es padre le afectan de manera totalmente distinta determinadas historias de la gran pantalla. Quizás es lo que me ha ocurrido a mi con la opera prima de este realizador, otras producciones del mismo corte me han prevenido demasiado contra estas.

Ilusionarse no es bueno y a mi me ocurrió, durante la primera parte de la película me recordó mucho a la "Solaris" (1972) de Tarkovsky y claro puse los ojos como platos. Poco a poco fui decepcionándome más y más y la cosa se me asemejaba mucho más a "Estrella oscura" (1974) de Carpenter. Ni una cosa ni la otra pero como mis espectativas no se cumplían supongo que acabé castigando al film quizás más de lo que se merecía, quedándome la completa sensación de su planicie narrativa.

Hasta la mitad del largometraje todo se hace bastante monótono, quizás por el intento que tiene Jones de transmitirnos como sería trabajar durante tres años seguidos solo en la luna y con el satélite de comunicaciones estropeado, como le ocurre a nuestro protagonista (Sam Rockwell). Cuando realmente sabemos lo que ocurre, de una forma completamente literal hemos descubierto lo que pasa, la película no arranca, en mi opinión sigue al ralentí, incluso hasta el final, aunque se pretenda subir el ritmo, intuimos lo que va a ocurrir.

La problemática quizás resida en que el guión tira por el lado fácil a la hora de solucionar el problema que se le plantea a Bell, podría haber sido un poco más rebuscado a la hora de solventar la encrucijada en la que se ve inmerso. Llegado el punto tenemos mucha información incluso ya lo sabemos todo y la verdad es que no es necesario, o peor, no nos interesa saber mucho más, de los problemas familiares del peculiar trabajador de Lunar industries y de sus grandes deseos de regresar al planeta Tierra.

En el transcurso de la realización nos vemos una y otra vez por los mismos sitios, a veces dando la sensación de imágenes bastante repetitivas, por supuesto que es una producción de relativo bajo coste. Pero pienso que en algunas tomas, planos, encuadres, se podría haber sido más agudo mentalmente para intentar ser más original, películas del espacio y ciencia ficción hemos visto muchas y es complicado innovar en el género, aun así la salvo de la quema, tachándola de correcta sin alardes.

TRONCHA

lunes, 5 de octubre de 2009

"El hombre de la torre Eiffel" de Burgess Meredith

You can read this text translated into english at: The man on the Eiffel tower

Lo que más me impactó en un principio es que en los títulos de crédito del principio como siempre aparecían los nombres de los interpretes del film y al final de todos ellos aparecía "City of Paris". En muchas ocasiones los protagonistas de un trabajo no son solo personas, pueden ser objetos, sitios e incluso cualquier cosa que se mencione y no aparezca en ningún momento de la proyección, en nuestro caso efectivamente París se convierte en protagonista pero bastante forzado, todo hay que decirlo.

El director "obliga" a los personajes a un deambular bastante anodino por la capital francesa sirviendo de escusa el paso de los mismos para mostrar todos los elementos arquitectónicos, incluso artísticos de la ciudad del Sena. Y ni siquiera haría falta decirlo pero el título es bastante significativo para demostrar lo que estamos comentando, aunque de nuevo el máximo monumento de París se convierte en protagonista forzado en el tramo final de la realización.

Otra de las garantías que ofrecía la película era quien interpretaba el papel del mundialmente conocido inspector Maigret (Charles Laughton), pero no se me hizo nada atractivo, quizás tenía demasiado en mente el papel de Sir Wilfrid Robarts en la gran película de Billy Wilder "Testigo de cargo" (1957). Aquí está más joven y el papel, si que daba para el lucimiento personal, pero no me comparen directores de uno y otro trabajo, el Maigret que se nos muestra es rudo, tosco, bastante primario, aunque esta especie de máscara le valga para despistar en sus pesquisas a la hora de atrapar al malhechor.

Siendo justos no debemos esperar na gran historia, por otro lado no podemos olvidar que estamos hablando de un asesinato, aunque a nuestros protagonistas parece que si que da esa sensación en bastantes ocasiones. El caso es que entre paseo y paseo por la ciudad, hay ocasiones que no sabemos en que punto de la investigación estamos, incluso teniendo muy claro quien es el culpable, porque así se nos presenta él mismo y a su gran enemigo el rollizo inspector francés.

El caso es que este continuo careo, podría haber dado muchísimo más juego del que realmente somos testigos, dos grandes mentes, una frente a la otra, el bien contra el mal, desafiándose continuamente haber cual de las dos es más ágil. Pero como ya apuntabamos con anterioridad todo ello se queda tan solo en el mero planteamiento, con lo que la calidad general del trabajo se ve arrastrado por ello y por tanto quedamos ante una película que nos aporta bien poco, bueno quizás si, el que no haya ido a París que este atento y preste atención a lo que va a ver, no será lo mismo que verlo en directo, pero al menos se podrá hacer una idea.



TRONCHA

viernes, 2 de octubre de 2009

"The damned united" de Tom Hooper

You can read this text translated into english at: Damned united

Esta bien que las aficiones que tiene uno a veces se junten, sirven para que se pueda disfrutar aun más de algo, además hay que reconocer que no estamos acostumbrados a ver muchas películas que traten sobre fútbol. Haberlas las hay, pero tampoco es que sean ejemplares, ahora mismo si frunzo el ceño un poco se me vienen algunas a la cabeza y solo me quedo con "Evasión o Victoria"(1981) ya que acabo dándome cuenta que hay otras que han tomado de una manera bastante frívola tan noble deporte.

Sin tapujos, ni rodeos decir que la película versa sobre el tiempo que Brian Clough (Michael Sheen) fue entrenador del equipo afincado en Ellan road, el Leeds United, sitio que servidor ha tenido ocasión de visitar durante su juventud. Por tanto la película está llena de fechas, y momentos concretos de la historia del fútbol inglés, por supuesto que abundan las imágenes de archivo, incluso el realizador ha "tamizado" algunas de las rodadas por él para que parezcan de archivo e intentar dar más credibilidad a los hechos que narra.

Aun siendo una parte bastante importante el continuo ir y venir de los años, para poder explicar la situación que se pretende contar, lo que realmente se pretende es mostrar la figura del polémico entrenador y de forma paralela la de su incondicional segundo entrenador Peter Taylor (Timothy Spall). si que he de decir que tanto recorrido adelante y atrás en el tiempo parece un poco innecesario, para que todo acabe desembocando como hace en un intento de tono melodramático, que consigue en cierta manera en la parte final de la película.

No vamos a exagerar y decir que es una gran película, de verdad que no quiero engañarles, incluso por su temática se hace un pelín especial, aunque hay que decir que es perfectamente comprensible por alguien que no le guste el fútbol. Es una película entretenida y divertida que se deja ver. Ya que como decíamos anteriormente tiene cierto tono dramático basado en la vida del entrenador y las relaciones que mantiene con sus semejantes por muy dentro que estos estuvieran del universo del balompie.

Si nos adentramos un poco en el tono documental que tiene esta producción nos damos cuenta que aunque cronológicamente la podamos situar en 1974 más o menos, se puede ver como algunos aspectos preponderantes del fútbol moderno ya apuntaban en aquella época. Incluso se tocan de refilón ciertos temas que parecen tabú dentro del mundo del balón, como son las relaciones del vestuario, las de la directiva de los clubes y sobre todo la de las relaciones entre compañeros de profesión como son los propios entrenadores.

TRONCHA

miércoles, 30 de septiembre de 2009

"Autopsia de un criminal" de Ricardo Blasco

You can read this text translated into english at: Autopsia de un criminal

Una de mis manías como ya se habrán dado cuenta algunos de los que por aquí pasan es arremeter contra los títulos y la verdad es que en este caso voy a hacerlo una vez más, en este caso poca escusa hay para haberle puesto uno menos clarificador y por supuesto apropiado. El que lo eligió se quedó agusto, en mi opinión al analizarlo pienso que la palabra autopsia debía darle cierto morbo y criminal más aun, lo que pasa es que en las películas de esta época, criminales pocos y autopsias menos aun.

Es verdad los "malos" que nos muestran las películas españolas de esta época, casi siempre son personajes más bien caraduras y vividores, incapaces de dar la sensación de miedo, de se un elemento terrible, que traiga de cabeza a las fuerzas de seguridad, todo hay que decirlo. Son sujetos de comedida inteligencia, que libran la situación como pueden más bien guiados por el instinto que por su propio intelecto, Carlos (Francisco Rabal), es algo así, un vividor y jugador empedernido que aun mostrando ciertos signos de dignidad no está muy deseoso de abandonar la vida que siempre ha tenido.

Uno de los rasgos que si que podríamos decir que caracteriza a la mayoría es que son unos fenómenos con las féminas, todas ellas beben los vientos por sus apolíneos machos y son capaces de sacrificar el oro y el moro, dar al traste con sus vidas y desviarse del buen sendero. Por supuesto siendo marcadas de por vida por la sociedad dictada por lo masculino que les ha tocado vivir, donde ellas mismas eran mucho más machistas que los los propios hombres.

El caso es que este trabajo de Ricardo Blasco tiene ciertos aspectos que le podrían hacer distinto de la mayoría, sin ir más lejos toda la acción se desarrolla dentro de un piso, algo al menos original, y tiene ciertos aspectos que recuerdan al posterior género del "giallo" italiano. La mano enguantada que no nos desvela al asesino, el que de repente objetos cotidianos se pongan a funcionar sin motivo aparente, la deshinibición de la policía a la hora de resolver el caso, los que van a desvelar los hechos son los propios protagonistas.

La cuestión es que aun teniendo algún aspecto destacable, nos damos cuenta que esta realización tiene más bien poco de cine negro, más bien sería de policíaco pero sin policías, aunque su desarrollo sea nocturno e incluso se intente meter el mundo de las salas de fiesta o cabarets en una de las escenas. Por cierto con música estridente donde la haya, igual que en el resto del film, poco afortunados estuvieron cuando eligieron la misma,.

Por tanto durante el desarrollo de la historia nos enteramos de muy pocas cosas y lo poco que aprendemos la verdad es que no nos interesa mucho, las situaciones que se van dando son prácticamente iguales, muy similares todas ellas, para que al final, todos salgan impunes y la situación se resuelva en un giro final que podría ser más o menos esperado pero que impacta y para ser justos no deja en muy buen lugar a las aclamadas fuerzas del orden que bailan al son que les tocan.

TRONCHA

lunes, 28 de septiembre de 2009

"The hole" de Tsai Ming Liang

You can read this text translated into english at: The hole

Adentrarse en el cine del director malayo es meterse en un mundo de realismo, un mundo de actualidad, del presente, del tiempo y la sociedad que le toca vivir, parece moverse como pez en el agua con historias que se desarrollan en la vida cotidiana. Pero que aunque parezca una redundancia están repletas de cotidaneidad, esto hace que cualquier estómago no esté preparado para digerir sus trabajos, si nos quedamos en lo superficial, puede llegar a aburrirnos con su supuesta monotonía.

Como apuntaba en el párrafo anterior las historias de Tsai Ming Liang, nos podrían ocurrir a cualquiera de nosotros, de hecho sería más correcto afirmar que en realidad nos ocurren a diario, no me digan que nunca han tenido problemas con una cañería y el vecino de abajo o de arriba, como ocurre en este film. Lo que hace que este hecho normal sea especial es el prisma con el que nos lo hace ver el director, un enfoque distinto, cargado de sentimentalismo, romanticismo y sobre todo ello fantasía.

La fantasía es la principal característica de los cuentos, por ello desde el primer momento siempre he tenido la sensación que lo que nos narra en sus films son cuentos modernos, de amor, de amistad, de relaciones, de comunicación entre personas, enclavados en piso, apartamentos medio vacíos con lo justo que parecen ser un reflejo de las almas que los habitan. Llenos de personas que acaban dándose cuenta que no pueden vivir tan aislados como a veces se empeñan y que tardan en darse cuenta que necesitan de sus semejantes.

El cine de Ming Liang no necesita de diálogos para ser entendido, la cámara es suficiente para transmitir todo lo que es necesario, precisamente las pocas palabras que esbozan sus personajes tan solo sirven para romper esa especie de silencio sonoro, que no cinematográfico, que se produce escena tras escena y que el espectador piense que sus personajes y su historia sigue ahí. Su función es mas bien de aviso de que siguen ahí que te mantengas pendiente de lo siguiente que va a ocurrir.

Destaco también cierta carga de humor que siempre destilan algunas de las escenas y para apoyar mi teoría anterior de la ruptura de la historia, no se pierdan los "numeritos" musicales de la protagonista, no tienen desperdicio, quizás en un principio puedan sorprender pero después resultan graciosos, e incluso se agradecen.

Como indicaba antes no todo el mundo verá en las películas de este realizador lo que he indicado, estoy seguro de ello, personalmente cuando hago balance de ellas me doy cuenta que en realidad he visto a dos personas que viven en una ciudad y que tienen un problema doméstico. Pero al final del todo me acabo comentando a mi mismo en mi interior que lo he visto me ha gustado que tenía mucho más que lo que la superficie me mostraba.



TRONCHA

viernes, 25 de septiembre de 2009

"A quemarropa" de John Boorman

You can read this text translated into english at: Point blank
El primer apunte de la reseña lo dirijo al título de esta obra. Aunque es habitual en mi arremeter con las libre-traducciones que hacemos en este país sobre los títulos originales de algunas producciones, en este caso me la tengo que guardar porque han sido fieles al título original (Point blank). Lo que pasa es que después de verla me parece más apropiado el de la novela en que está basada la historia "The hunter" de Donald E. Westlake, bajo el seudónimo de Richard Stark, el caso es que si no es de una manera lo es de otra el caso es protestar por algo, que inconformista soy.

El inicio del film puede parecer un poco caótico ya que se sucede una mezcla de imágenes que nos es un poco complicado de discernir si estamos ante la realidad o todo es fruto del onírico pensamiento de nuestro protagonista Walker (Lee Marvin). No hay porque preocuparse ya que todo se acaba aclarando. Lo que si es digno de mención es que esta técnica a caballo entre la realidad y la ficción se utilice en lo que es el cine negro, pero también se puede decir en su defensa que no estamos ante un ejemplo total de cine de dicho género.

A ver como explico esto para que se comprenda bien, la película es bastante buena, me gusta. El personaje del Walker, me parece fantástico, pero da la sensación que Boorman se acaba metiendo en un jardín, cuando da la sensación de que las cosas no deberían haber sido tan complicadas. Perfecto el dibujo que nos hace del protagonista, un hombre duro y rudo, sin escrúpulos. El problema es cuando intenta vendernos la imagen de galán, de dandy, este no encaja con el rostro de Lee Marvin, o al menos yo en esa faceta no me lo acabo creyendo.

Otra cosa que destacaría es la puesta en escena. No parece dejada al azar, bastante medida en general, sobre todo a la hora de mostrarnos ciertos entornos interiores de los apartamentos y casas donde se desarrolla todo. Incluso me voy a atrever a decir que cuando Walker entra en el baño porque aun no se cree que su mujer haya muerto, comprueba que todo es verdad, que los frascos de esencias que hay en la bañera efectivamente están hechos añicos, mostrándonoslos el director con una policromía líquida con pedazos de cristal, digna del mismo Argento .

Un inicial enfoque del film podría dar que pensar que la idea principal es la venganza. Una vez más, algo de ella hay, no se puede negar. Pero más bien parece que estamos ante un ser sediento de sangre, pero al que no le pueden sus instintos primarios aunque a veces también nos de esa sensación. Sobre todo en las escenas de violencia. Por otro lado Walker es cerebral, calculador, en definitiva inteligente, se sirve del menosprecio que los demás tienen hacia él para declararse en clara ventaja ante sus enemigos.

En resumidas cuentas, y reconozco que no he leído la novela, parece ser que Boorman no lo tenía muy difícil a la hora de haber hecho una obra maestra y sin embargo se queda en un trabajo correcto. Es una pena que se pierda bastante la esencia por el camino. Dejando tiempo en los flecos y no en el meollo de la cuestión que es donde se debería haber centrado, aun así como siempre sigan mi consejo, veanla y saquen ustedes mismos sus propias conclusiones.

TRONCHA

miércoles, 23 de septiembre de 2009

"Destino: Woodstock" de Ang Lee

You can read this text translated into english at: Taking Woodstock

Nunca acaba llenándome del todo el cine de este señor, está claro que por muchas cosas que vea, ya tengo cierta predisposición hacia él y no voy a ser capaz de valorarle como lo hacen otros. Tampoco es que me preocupe demasiado esta actitud mía, hay cosas que no y son que no, tampoco hay que exagerar en los análisis. No quiero que se equivoquen y piensen que es que no me gusta su cine, lo que pasa es que lo veo tan perfecto que precisamente eso es lo que me repele en ocasiones.

Está clarísimo por el título de que va el film, si alguno aun sigue despistado decir que fue el mayor concierto hasta el momento que se había hecho en el mundo, con artistas de la talla de Jimmy Hendrix, Joan Baez, Credence Clearwater Revival, Joe Cocker, The Who, Janis Joplin, Santana y muchos más. Se prolongó durante tres días del Agosto de 1969, acudieron medio millón de personas y los rumores comentan que otros doscientos cincuenta mil no lograron llegar.

Woodstock, marca un antes y un después en el mundo de la música y por supuesto de la sociedad americana, este punto de inflexión es lo que Lee pretende reflejar en la película básicamente. Nos va a mostrar a Elliot tiber (Demetri Martin) y su familia como ejemplo de ese cambio, nada va a ser igual en sus vidas, por unas circunstancias u otras todo va a acabar puesto aptas arriba y cuando me refiero a ello lo hago en todos los aspectos, sentimental, humano, económico, etc.

El punto de vista que nos da el director de lo acontecido durante los tres famosos días de concierto no es el obvio, todo gira en torno a la vida del protagonista y no del acontecimiento musical en si, para ello ya estaba el documental de 1970 de Michael Wadleigh . Este particular enfoque me parece totalmente correcto, pero lo que si que no puedo dejar de criticar es que para la música de la película podía haber utilizado mucha de los que actuaron en el evento, hubiera sido una escusa perfecta, pero no la lleva a cabo.

En ocasiones durante el desarrollo de la narración se ayuda de algunas imágenes de archivo, pocas veces hay que ser sincero, en otras parece que le da un tono documental a lo que él ha grabado, todo esto tiene cierta validez y no me parece criticable. Lo que si que no me gusta nada es el abuso que hace en bastantes partes de la película de la polivisión, no estoy nada de acuerdo en que continuamente nos divida la pantalla en "trozos".

En definitiva calificarla de una comedia entretenida, de la que tampoco pienso que se deban sacar demasiadas conclusiones, de hecho los momentos más cómicos de todo el metraje corresponden al personaje de la madre de Elliot, Sonia Teichberg (Imelda Staunton), es de las mejores actuaciones de largo. Por tanto entre fantasía real y lisérgica una vez más este realizador, nos deja un trabajo correcto en el que ha empleado mucho dinero como también es habitual en él y que seguro que volverá a funcionar en taquilla, por tanto si les gusta Lee aquí tienen a Lee.

TRONCHA

lunes, 21 de septiembre de 2009

"Bajos fondos" de Samuel Fuller

You can read this text translated into english at: Underworld U.S.A.

Si hacemos un análisis por encima del cine en general y a lo largo del tiempo, las ideas principales que inspiran las historias que llegan a la gran pantalla son pocas, una de estas ideas que se repite en numerosas ocasiones es la venganza, quien sabe. El ser humano quizás no es tan bueno con sus semejantes como en un principio pueda parecer, igual clamamos la revancha frente a los que nos hacen daño pero nuestra conciencia social no nos permita llevarla a cabo y tenemos que recurrir a un entorno ficticio como es el séptimo arte para desarrollar dicho deseo.

En torno a dicha idea Samuel Fuller confecciona una película increíble, que acapara nuestra atención desde principio a fin con un estilo de cine potente, desgarrado sin pelos en la lengua, mostrándonos un entorno en el que no cabe la compasión, nadie se sacrifica por nadie. El mundo es así de cruel, nadie duda en poner el pie encima de nadie para conseguir su propósito personal, y por supuesto como no podía ser de otra manera el exponente máximo de esta forma de actuar es nuestro protagonista Tolly Devlin (Cliff Robertson).

Algo que también hemos visto en numerosas ocasiones en el cine es que hay personajes que parecen estigmatizados desde que nacen, tu infancia ha sido marcada por un determinado hecho y esa señal queda para siempre, acabará persiguiéndote el resto de los días, por mucho que intentes alargar la zancada habrá ocasiones en que pagaras por aquellos errores cometidos. Esto es algo habitual en el corte social que se le imprime a algunas producciones en determinados países y décadas, la frase concluyente sería que el que la hace la paga, tarde o temprano.

Debo mencionar que la historia me parece que goza de una gran inteligencia, por lo que veo el principal culpable de ello es el mismo Fuller, según va avanzando el film recibimos las dosis justas de información, lo que realmente necesitamos para hacernos cómplices de la misma y ponernos al lado de nuestro protagonista. Por tanto aunque sea de una forma indirecta nosotros también clamamos venganza en su nombre, aunque sus acciones no sean del todo correctas, de una manera quizás egoísta justificamos los medios para llegar al fin pretendido.

La utilización de la cámara es increíble, sobre todo en una de las escenas cumbre de la realización como es la paliza que se le propina a un individuo en el callejón, como espectadores asistimos a una especie de teatro de sombras chinescas reflejadas en el muro de ladrillo. Donde aunque no vemos directamente la escena sabemos perfectamente lo que está pasando y es que el cine en blanco y negro tiene estas delicatessen para el espectador, ese fantástico universo de contrastes entre ambos colores antagonistas acaba siendo mucho más revelador que el de la policromía que ahora mismo impera en el cine.

TRONCHA