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lunes, 21 de enero de 2013

"Los cronocrímenes" de Nacho Vigalondo


Sorprendente, es el primer calificativo que debo dar a esta producción. Después de un largo tiempo persiguiéndola, me la acabé encontrando de repente y quizás cuando menos lo esperaba. Aun así, cumplió mis expectativas e hizo que disfrutara de un buen rato de cine. Cosas mejores se habrán hecho con menos presupuesto, pero estoy seguro que también mucho peores con mucho más plata.


Inteligente, otro argumento más para poder recomendar la realización de Vigalondo. Se enfrenta a un tema complicado como es el de los viajes temporales y sale realmente airoso. Tiene la capacidad de que el espectador comprenda perfectamente la paradoja temporal que se está produciendo ante sus ojos. Por eso es inteligente, porque no hay necesidad de retorcerlo todo para que llegue el momento que se haga incomprensible, cosa que no llega a ocurrir.

No hay que acudir a una gran historia para ponernos en situación, no es necesario que lo que nos vayan a narrar sea extraordinario. El gran acierto está en la forma que es contado. Ahora se me viene a la mente el caso de “Primer” (2004), de Shane Carruth, una película mucho más liosa, si se me permite la palabra que esta y al mismo tiempo con igual temática y una historia muy similar, aunque esta se ubique en la ciudad y la nuestra en el campo.

Quizás su punto débil se haya en las interpretaciones, no es que sean de lo mejorcito, para poder disfrutar. Aunque da la sensación que no importan mucho ya que acabamos tan metidos en la historia que no es necesario que sean un derroche. El uso de cierto maquillaje efectista como vendarse la cara hace que el film se impregne de cierto tenebrismo y angustia al mismo tiempo, conseguir el pleno con un recurso tan simple.


La película nos está dando continuamente claves para que vayamos entendiendo todo lo que ocurre. Es una narración totalmente abierta, no esconde nada, da la sensación en ocasiones que recibimos las respuestas antes de que seamos capaces de plantearnos las preguntas. Nosotros mismos somos parte de la paradoja anteriormente mencionada, realmente no tenemos claro a que Hector (Karra Elejalde) estamos observando al uno, al dos o al n.

También hace que nos planteemos la duda de si nuestro protagonista actúe como actúe, todo acabe convirtiéndose en un bucle. Aunque el piense que cada vez que lo hace realmente hace algo distinto para que dicho bucle se rompa. No se si me he logrado explicar, pero seguro que si se ponen ante este trabajo, lo comprenderán perfectamente. Quien sabe, a lo mejor ustedes le encuentran otro enfoque y pueden dejárnoslo en los comentarios, para que el resto también lo disfrutemos.

TRONCHA

miércoles, 16 de enero de 2013

"La venganza de Fu Manchú" de Jeremy Summers

Fu Manchú, personaje literario, creado por Sax Rohmer, ha dado ya unas cuantas vueltas por el mundo del cine. Varios son los directores que se han atrevido en llevar a tan peculiar oriental a la gran pantalla y entre ellos no podría faltar nuestro Jess Franco, pero de este caso ya daremos cumplida cuenta más adelante en este mismo espacio.
No se a ustedes pero este singular chino de uñas largas y bigotes interminables, siempre me ha hecho recordar no mi infancia, sino mi juventud. La primera película de la saga es “La máscara de Fu-Manchú” (1932), donde nada más y nada menos todos andan tras la tumba de Ghengis Khan. La siguiente es bastante posterior “Las novias de Fu-Manchú” (1966) en la que la hija del villano, cobra un protagonista realmente vital ante los acontecimientos.
Fu-Manchú (Christopher Lee) en este trabajo, una vez más ha logrado zafarse de las garras de la muerte y como no se pone manos a la obra en cuanto a su venganza. Por supuesto contra su peor enemigo Neyland Smith (Douglas Wilmer) inspector de Scotland Yard, cuya carrera policial comienza en el duro Shangai, donde ambos se encuentran por primera vez y este encuentro les lleva a convertirse en eternos enemigos.
Las historias del doctor, aparecen todas cortadas casi por el mismo patrón. Un individuo que se regodea con el dolor del ajeno y que no duda en hacer cualquier cosa para conseguir sus fines. Y siempre uno por encima de todos ellos, el de dominar el mundo, no deja de ser curioso que pretenda siempre someter a la humanidad desde el lado del terror y el miedo. Tampoco rehúye de las leyendas oscuras y de los mitos de algunas reliquias para poder acaparar sus poderes.
En el otro lado siempre los ingleses, remilgados y altivos, pintados como los salvadores del mundo y al mismo tiempo como unos perfectos déspotas. La verdad es que cuando todo parece a favor del mago oriental, siempre acaba metiendo la pata y los occidentales escapan de la funesta suerte que les tenían preparada. Muchas veces no por la astucia de estos sino por el demerito del mismo Fu Manchú o los de su entorno.
Por tanto y como conclusión determino que Fu Manchú es un personaje que ha tenido mucha suerte, porque ha sido interpretado por dos grandes del cine de género: Boris Karloff y Christopher Lee. Aun así no deja de ser un personaje relativamente simpático que no cuadra con lo que actualmente se lleva, pero que se deja mirar con cierta nostalgia, aunque solo sea para volver a aquellos tiempos pueriles.

TRONCHA

viernes, 9 de marzo de 2012

"Chilean Gothic" de Ricardo Harrington

Me hablaron de este trabajo como algo curioso y que lo visualizara para dar mi opinión, pues bien aquí está. La palabra para definirlo sería curioso y poquito más la verdad se nota que es un trabajo de poco presupuesto, que no tiene porque ser un lastre, incluso tiene cierto atrevimiento en su planteamiento. Por todo esto se puede vislumbrar que pudiera ser un buen comienzo en la carrera del padre de la criatura, la obra es del 2000 pero en estos doce años ni había oído hablar de él y me temo que no ha hecho ningún trabajo más.

Decir que el mediometraje rezuma Lovecraft por los cuatro costados no es mucho, porque a poco que alguien haya leído los trabajos del escritor americano se da cuenta. De hecho se basa en un relato corto escrito en 1927 “El modelo de Pickman”, este trabajo lo adapta a su manera y al más puro estilo chileno, llevándolo al mundo actual, dándole cierto tiente de modernidad.

Dos periodistas se ven involucrados en la investigación de los extraños sucesos que rodean a un particular pintor llamado Pickman, el primero de ellos aparece muerto sin más. El segundo, amigo del primero, decide investigar como han ocurrido los hechos y quien ha sido el culpable, realmente se adentra en un camino sin retorno del que sabe que solo puede salir yendo hacia delante.

El caso es que con un buen uso de la cámara parece que nos enfrentamos a una mejor producción, pero no debemos esperar demasiado de ella. Además de esto nos vamos dando cuenta según avanza la historia, o al menos según nos la va narrando el protagonista. Para ir concluyendo como curiosidad es de mencionar lo que las imágenes se apoyan en el cuadro de Goya “Saturno devorando a su hijo”, un lienzo que aun ahora cuando lo veo me sigue impactando.

TRONCHA

viernes, 2 de marzo de 2012

"John Carter" de Andrew Stanton

Reconozco que caí como un “pichón”, siempre intento no dejarme llevar por los trailers de las películas, porque aunque parezca mentira lo que voy a decir no corresponden con la realidad del largometraje que luego podemos ver en las salas. Es obvio decir que se utilizan las escenas de mayor impacto para que el marketing funcione e insisto en mi caso me sentí bastante atraído como cualquier jovencito ávido de aventuras y escenas cargadas de acción, les puedo asegurar que por el contrario ya peino canas.

Si nos ceñimos al relato de Edgar Rice Burroughs desque parte toda la historia, no debemos esperar mucho en cuanto al guión, ya que es una historia de lo más simple, sin mucho calado. Que pretende sumergirnos en acción y aventura continuas, este cometido es el que realmente está conseguido en la película, estamos ante un pulp, sin mayores pretensiones, bien llevado a la pantalla en cuanto a lo que a entretenimiento se refiere. De actores mejor no hablamos, porque sinceramente no merece mención alguna ningún trabajo.

El hecho de que la historia sea tan superflua por supuesto hace que lo interesante sea el periplo de luchas de nuestro protagonista y las relaciones entre las distintas razas. Porque tampoco vamos a sacar nada más en claro, todo es como lo vemos, nos lo creemos o no, pero en ningún caso esperen recibir explicaciones del porque de las cosas, no intenten pensar en como todo ha llegado a ser como es.

Para ir finalizando porque tampoco la cosa da mucho más de si, decir que este planteamiento definido anteriormente, hace que nos de la sensación que la película va a tirones, que tiene muchos altibajos. Haciéndose aburrida en algunos momentos, y sobre todo larga, es la cabezonada de la industria de comercializar sus productos en torno a los ciento veinte minutos de duración para hacerlas más comerciales.

A favor de los padres de la criatura decir que es un alarde de diseño gráfico por ordenador, nos han regalado un mundo inspirado en una especie de tecnología retro que a servidor se le hace bastante atractiva. La duda que le queda a este que suscribe es si esta producción la hubiera diseñado alguien como Frank Frazetta o Richard Corben, como hubiera quedado la princesa de Barsoom (Marte) más liviana de ropa de la que han diseñado los amigos de Disney.

TRONCHA

jueves, 17 de noviembre de 2011

"La venganza de Frankenstein" de Terence Fisher

La Hammer siempre ha sido muy traída y llevada, por defensores y detractores, el caso es que a mi particularmente siempre me ha encantado. Me ha recordado muchísimo a mi etapa juvenil, cuando podía ver ciertos mitos del terror (y otros no) en la pantalla. Como saben si son seguidores de este espacio, no soy de los que defiende el género de terror sino más bien lo contrario, pero en este caso siempre me ha sido simpático.

Casi siempre la mujer ocupa un papel bastante significativo, mujeres bellas y atractivas aunque a veces no lo sean tanto como actrices. Además la forma de vestirlas con esos vaporosos trajes, semejantes a la seda y por supuesto con sus generosos y estupendos escotes. Por ultimo esos laboratorios que se usaron en ocasiones para más de una película pero que me resultan apasionantes, tubos de ensayo y demás echando humo y burbujas que no paran de bullir.

Identificar una película de estos estudios es relativamente sencillo, si ya has visto anteriormente algunos ejemplos. A continuación doy alguna pista o ejemplo de lo que para mí las diferencia de cualquier otra. Lo primero la sangre, el liquido vital que se derrama en las producciones hammerianas, tienen un color particular, no digo mejor ni peor, pero que es completamente suyo.

Todo ello, al igual que utilizar una serie de actores, directores e incluso guionistas icono, no tenía más que un cometido y por supuesto era el de rentabilizar dichos trabajos. Durante un tiempo funcionó y contaron con éxitos sonados, pero también con muchos fracasos. Aun así es de agradecer que esta modesta productora se lanzara a la aventura y nos dejara el amplio legado que ha llegado a nuestros días.

Ocupándonos de la producción en si, estamos ante la siguiente parte de “La maldición de Frankenstein” (1957), a causa del éxito de la primera surge la segunda, algo muy típico de la Hammer. El caso es que el Barón sigue interpretándolo Peter Cushing, que se ha librado de la horca a cambio de una promesa que realizó a su sirviente para que este lo pudiera liberar. Precisamente su vida actual está dedicada a cumplir esa promesa aunque en ello vaya antes su propia satisfacción personal.

El caso es que Frankenstein no abandona sus ya habituales prácticas por mucho que estas casi le hayan costado la vida. No conforme con perseguir el hecho de crear vida y desenterrar cadáveres para que sirvan a su propósito. Su retorcida mente va mas allá creando un hospital de indigentes don el que suministrar miembros y más miembros para sus retorcidos experimentos.

Pero claro estábamos mal acostumbrados, el monstruo para nada tiene el porte del primero (Christopher Lee). Parece menos engendro que el anterior, es más humano y por tanto menos creíble. Todos sabemos lo que va a ocurrir de un momento haciendo bastante previsible la historia. Incluso el personaje del Barón se hace casi insufrible al dar la sensación de inmortalidad que nos quiere transmitir el final de la película.

TRONCHA

viernes, 4 de noviembre de 2011

"Big bad sis" de Chung Sun

Viendo algunos ejemplos de cine como este, en concreto de Hong Kong, nos damos cuenta que los años setenta no fueron demasiado distintos por aquellas latitudes. En honor a la verdad hay que decir que dicho país sufría el “protectorado” de Gran Bretaña, algo decisivo para su desarrollo. Por supuesto el cine no iba a ser menos y también sufre cierta occidentalización, este es uno de esos casos.

El contrapunto a todo esto lo pone la banda de turno que está plagada de personajes y personajillos que antes o después van a hacer la vida imposible a quien quiere abandonarles. El que quiere purgar sus culpas tendrá que jugarse el pellejo para poder librarse de la carga y la deuda contraída con los de dicha organización, en nuestro caso sería la hermana Ying (Ping Chen)

El caso es que durante aquella época y sobre todo con una intención totalmente dirigida a la taquilla, proliferaron los trabajos de acción. Sobre todo callejera, personas que por unas causas u otras se veían avocadas a converger en el lado oscuro de la ley. Gente que tenía siempre buenas intenciones con sus semejantes, pero que algo les impedía llevar a cabo sus venerables propósitos.

En ente caso la película de Chung Sun , gira en torno al mundo de las féminas, son ellas las verdaderas protagonistas del film, el hombre en general ocupa un papel secundario. Han decidido dejar de estar subyugadas y combatir si es necesario contra quien les oprimen, ya sean padres, novios o jefes. Con esta excusa de liberación femenina asistimos a las más variopintas situaciones, todas ellas encabezadas por la protagonista.

No se equivoquen y estas alturas del cuento vayan a pensar que estamos ante un film totalmente reivindicativo de la feminidad. Justo todo lo contrario. Se aprovecha esa especie de complacencia con la mujer para mostrarnos en momentos determinados los cuerpos desnudos de ellos, por supuesto para servir de aliciente a un público masculino. No deja de ser un curioso trabajo con un planteamiento un poco distinto pero que contiene todos los tipos y arquetipos de aquella época.

TRONCHA

miércoles, 20 de julio de 2011

"Templario" de Jonathan English

Pues una vez más ante una película de las denominadas del montón o como otros muchos prefieren llamarlas, entretenidas. Mucha gente no pretende más del cine, pasar un buen rato y definí, pues si ustedes son de esos adelante, atrévanse con “Templario” que es su cine. Quizás estén en lo cierto y pasen un buen rato con ella, pero el que suscribe estas palabras se niega a ir a una sala y pagar el dineral que ello implica para llevarse un producto mediocre como este a casa.

Y es que lo que nos muestra “Templario” ya lo hemos visto unas cuantas veces más y de ello son totalmente conscientes sus “padres”, con lo cual han decidido atraernos hasta el film con los clásicos reclamos. Un trailer que derrocha energía y velocidad, un cartel bastante atractivo y cuidado en el que se refleja una frase legendaria ‘basada en hechos reales’, un concepto con una amplitud grandísima del que muchos abusan de una manera totalmente consciente.

El caso es que nos situamos ante la recuperación de Inglaterra por parte del rey Juan (Paul Giamatti), porque estos ingleses siempre han sido así, una isla que no se crean que es muy grande pero que siempre la han querido tener todos, los del norte, los del sur, los del centro, en fin. Hasta que un grupo de unos pocos deciden defender el castillo de Rochester punto clave del dominio del país. De ahí la famosa frase que muchos ponen en sus películas para dar base a lo que poca tiene, “basada en hechos reales”.

Los “reclutados” recuerdan de una forma muy vaga al reclutamiento de "Los siete samurais” (con todos mis respetos) y al de “Los siete magníficos” (también con todos mis respetos), quizás estoy cometiendo un sacrilegio porque tan solo lo recuerda en lo estructural del film para nada en lo coyuntural, sería un verdadero pecado asentirlo. A lo mejor su realizador era lo que pretendía, pero para nada lo consigue.

Lo que hace es que a la producción le imprime cierto tono gore, durante las batallas, a falta de historia o más bien ante la incapacidad de contarla para que nos enganche, llegando a verse salpicado de sangre y de miembros cercenados, casi hasta la cámara. Esa cámara, que como ya se ha convertido en habitual, no para de dar saltos de un lado a otro desenfocándose continuamente que es lo que ahora mola, para dar más energía a la imagen y que las escenas sean más vibrantes. Algo con lo que nunca estaré de acuerdo.

Se me olvidaba, debería haber hablado de la ridícula historia de amor, o más bien de las ganas de una de las jóvenes damas por la carne fresca y curtida, pero es que de verdad que no merece la pena. Esa especie de punto extremo donde quieren colocar al protagonista y que para nada llega a implicarnos o identificarnos su tesitura para elegir un lado u otro, más bien nos da igual con lo que se quede.

TRONCHA

viernes, 15 de julio de 2011

"Stella" de Sylvie Verheyde


Reconozco que no había oido hablar de la película hasta que recibí la cita para el pase de prensa, digo esto porque “Stella” nada más y nada menos es una película francesa de 2008 que va a llegar a nuestras salas a finales del 2011. Esto da lugar a más de una reflexión hay pocas salas y se forma un “embudo” del que es difícil salir a la luz, hay más cine del que debería haber y por eso algunas realizaciones se quedan sin hueco, ¿porque no? también podría ser. Pero mi opinión sincera es que el cine cada vez es más comercial y como esto implica vive cada vez más esclavo de su rentabilidad, por eso no tenemos el gusto de disfrutar producciones como esta muy a menudo.
“Stella” es una película sin recovecos, diáfana en su planteamiento no vamos a tener opciones a la hora de plantearnos las situaciones que su directora nos plantea. De hecho el que suscribe a rebuscado por varios sitios indagando un poco sobre la vida de la madre del proyecto, pero sin mucho éxito. La razón de ello es que la historia se me antoja autobiográfica, como si alguien que hubiera vivido todo esto, quisiera plasmarlo en imágenes y llevarlo por ende a la gran pantalla.
La historia está narrada desde el único punto de vista de la protagonista, la propia Stella (Leora Barbara), cronológicamente situada a finales de los setenta, principios de los ochenta. Pero que en honor a la verdad su temporalidad es lo de menos porque podríamos ubicarla en cualquier punto de la segunda mitad del siglo XX. Stella está sola, aun viviendo con sus padres, estos regentan un bar y no encuentran tiempo para ella, entre los numerosos ratos de ocio y negocio que ocupan su vida. Por tanto la niña se ve obligada a vivir en un torno del todo impropio a una pre-adolescente, que realmente ha vivido así desde pequeña.

De alguna manera su soledad en la vida es su propia fortaleza, se da cuenta que poco va a conseguir viviendo en ese entorno y que la única oportunidad que tiene de abandonar ese clima es la escuela. Las cosas allí tampoco van a ser nada fáciles, pero al menos encuentra una tabla de salvación en Gladys (Melissa Rodrigues), la empollona de la clase. Se complementan perfectamente y realmente es en quien Stella vuelca los sentimientos, ya que su entorno familiar no entiende siquiera lo que está haciendo, el que los estudios puedan suponer una vida mejor.
Con todo este planteamiento, y metiéndonos en el pellejo de la niña, no podemos pretender que desde el principio no tengamos un sentimiento de ahogo porque la tragedia va a aparecer de un momento a otro. Como de hecho ocurre, pero incluso en este caso, la protagonista con su absoluta madurez logra sobreponerse y continuar el camino que ha elegido para conseguir su felicidad. Hay que suponer que el final tiene un tono bastante agridulce, en el que quedan temas por cerrar y ofrecer ciertas conclusiones, pero eso no es lo importante, lo que realmente interesa es lo que tiene frente a si Stella.
Salvando las distancias y esto por supuesto es motivo de debate si a alguien le apetece, el personaje recuerda al de Jelliza Rose (Jodelle Ferland) en Tideland (2005), la película de Terry Guilliam. Niñas que les han tocado vivir vidas de adultos desde que nacieron, y que el egoísmo de sus padres les ha truncado su infancia, creándose ambas una especie de mundo paralelo en el que logran abstraerse del horrible mundo real que les toca vivir.
TRONCHA

martes, 5 de julio de 2011

"The wire" de David Simon





(Este post no lleva fotos porque servidor no es capaz de ponerlas sin que blogger acabe desconfigurando todo el texto)










Desde un punto de vista muy generalista supone un análisis de la ciudad de Baltimore en cada uno de sus ámbitos, está claro que lo que se pretende es mostrar esa ciudad que precisamente no verán los turistas, los que aman a Poe y que peregrinan hacia donde vivió el mundialmente consagrado escritor. Vamos a ser testigos sobre todo de las miserias de muchos y de la impotencia en general de unos pocos por intentar cambiar esto. Por extensión esto lo podemos extrapolar a cualquier ser humano convirtiéndose lo que hace que la serie tenga un calado bastante mayor al que a priori pudiera parecer.

Baltimore

La ciudad de Baltimore (2002-2008) es realmente el tema por excelencia, es el verdadero protagonista.
Hacia 1777 fue capital de EEUU.
Por habitantes es la 20ª ciudad de EEUU con aprox. 700.000 y la más poblada del estado de Maryland.
Equipo de béisbol Baltimore Oriols y de futbol americano Baltimore Ravens, curioso que en ningún episodio aparezca ni una sola referencia a ninguno de ellos en los diálogos.

Drogas

El tema principal y por supuesto motor de la serie son las drogas, a partir de aquí todas sus derivaciones. La gente que se mueve en torno a ellas, el dinero que las mismas producen, las duras consecuencias de su consumo, todo el mundo que rodea a este problema. La droga llega a convertirse en un modo de vida del que muchos no pueden escapar, tiene metida a familias enteras, en ‘The wire’ importa un poco menos el punto de vista del consumidor que él del distribuidor. Para muchos es su futuro en la vida, nacen resignados e incluso se preparan para ocupar el puesto ‘laboral’ que a cada uno le acaba correspondiendo, inclusive este puede pasar de padres a hijos, como si de un oficio al más puro estilo artesanal-tradicional se tratara.
El hecho es que determinadas clases sociales se convierten en profesionales de la droga dentro del sentido literal de la palabra. El problema a veces es que este mercado depende de múltiples factores, de los que suministran, de sus perseguidores, en este caso la policía y por supuesto de distintos rivales, las guerras entre ‘capos’ de la droga suelen ser habituales. Realmente la droga es un bien que desde un enfoque empresarial, podría dar para vivir todos, pero siempre algunos se empeñan en acaparar más y más de lo que ya tienen, la ambición en si del hombre. No nos olvidemos que la serie de lo que principalmente trata es de la condición real del ser humano, de sus anhelos y de sus preocupaciones.
Esta predisposición violenta dentro del universo de la drogadicción, hace que haya dos tendencias, la vieja y la nueva escuela. Los más mayores siempre están hablando de tiempos pretéritos en los que ante todo se derrochaba honor y respeto entre unos y otros, las dos figuras más representativas de esta tendencia podrían ser, Avon Barksdale (Word Harris) en una primera etapa, tomando continuamente decisiones condicionado por ‘la sangre’, lo que en un marco más de mafia italiana vendría a ser ‘la familia’ y anteponiéndola por encima del resto. Y un personaje que se desarrolla posteriormente y que va por los mismos derroteros que el anterior, sería ‘Prop’ Joe (Joseph Stewart) que no olvida sus orígenes y que pretende preservarlos incluso inculcarlos sin demasiado éxito.
No deja de ser significativo que exista esta contradicción, entre un código de honor y una actividad totalmente fuera de la ley, que la nueva generación que tira de pistola a la mínima, y por el más insignificante motivo, no comprenda la forma de actuar de sus ‘mayores’. Los jóvenes son más pragmáticos, no han tomado esos valores como referentes, nadie les advirtió que el domingo es el día del Señor y que ese día hay tregua y no se puede atacar a tus enemigos. Marlo Stanfield (Jaime Hector) sería el precursor de esta nueva escuela, en la que lo que está por encima de todo es llevar ‘la corona’, da igual a que precio y a quien hayas tenido que dejar en el camino.
Un claro reto, que sin duda alguna traspasa ciertas barreras en ‘The wire’, un atrevimiento total, según la opinión de algunos es el de la legalización de la droga. Howard "Bunny" Colvin (Robert Wisdom) es el artífice de ‘Hamsterdam’ una serie de bloques de casa desocupadas donde se alojan los que pasan la droga y los que la consumen, con sus fronteras, vigiladas por la misma policía, consintiendo la venta y consumo dentro de los mencionados límites. Un atrevido proyecto que lo que pretende es conseguir que el delito baje en el resto de zonas de la ciudad y que los ‘normales’ ciudadanos perciban en mayor medida el incremento de su seguridad. A fe que esto se consigue, pero esta Gomorra creada por ‘Bunny’ toca fondo, demostrándonos una vez más que el fin no justifica los medios.
El ejemplo más claro de la devastación y destrucción que las drogas pueden producir en el ser humano es el personaje de ‘Bubbles’ (Andre Royo), drogadicto desde siempre, al menos desde que él mismo lo recuerda. Aunque curiosamente en mi opinión y si analizáis un poco sus acciones podréis llegar a mi misma conclusión, probablemente sea el exponente de la integridad dentro de la serie. Todas sus acciones vienen marcadas por la buena fe y el intento dentro de sus posibilidades de ayudar al prójimo, siente la total necesidad de tener a alguien al lado al que tener que cuidar, como si pretendiera hacerle darse cuenta que no debe seguir sus pasos y que hay otras opciones en la vida, exponiéndose él mismo como vivo ejemplo de degradación.

Policía

Habría que destacar dos grupos principales, los que realmente persiguen el delito, los que su razón de ser y de existir depende de sus logros en el terreno criminal y los otros los que desarrollan el trabajo policial, se limitan a cumplir el expediente y a cobrar lo que corresponde a fin de mes, para cumplir sus obligaciones pecuniarias, estos son los que probablemente consideremos más cercanos, los que quizás entendamos más por lo que a nosotros mismos nos toca.
Tanto una, como la otra postura, me parecen igual de respetables, como diría alguien en su momento el cementerio está plagado de opositores a héroes y al final el que acaba viviendo, si se me permite incluso sobreviviendo, es el ciudadano de a pie. Con sus miedos y recelos, con sus defectos y con sus virtudes, porque lo que hay que tener claro desde el primer momento es que ‘The wire’ no deja impune a nadie y estamento policial no podría ser menos. No obstante el cuerpo de policía de Balrtimore como el de cualquier lugar del mundo está compuesto por personas, decir solo esto no es poco, ya que las pretensiones de unos pueden llegar a ser los problemas del resto.
Nadie es un ‘angelito’, todos miran por si mismos, aun así hay una serie de reglas no escritas, un particular código de honor que entre compañeros no debe quebrantarse, aunque en ocasiones si que llegue a tambalearse, los ardides de algunos para conseguir depende que fines son increíbles. El espectador toma partido de ellos, en cierto modo se convierte en cómplice de dichos trapicheos, incluso los justifica, dejando de lado que se están saltando a la torera todo el sistema jurídico de los EEUU. En este caso como espectadores si que permitimos que el fin justifique los medios, dando carta blanca para que se quebranten reglas si con ello podemos conseguir atrapar a ‘los malos’.
El principal abanderado de la lucha contra el delito es nuestro protagonista Jimmy McNulty (Dominic West), sino hay investigación a lo grande y crimen de carácter especial, hay que conseguirlo de todos modos, incluso si se puede inventarlo. Si estamos atentos las mayores subidas y bajadas de la autoestima del personaje coincide con la importancia de los casos que lleve a sus espaldas. Jimmy encuentra a su mejor compañero de viaje en Lester Freamon (Clarke Peters) castigo de los fuera de la ley, da igual si has pasado la línea por un tema de drogas, de extorsión, de robo, de asesinato o de financiación ilegal, estás fuera y eso le da toda la potestad a Lester para poder caer sobre ti, como dirija sus ojos hacia ti, lo siguiente será clavar sus garras.
De todo el resto podríamos expurgar a unos pocos tan solo, a bote pronto se me ocurre Carver (Seth William) que empieza desde abajo y va ascendiendo por méritos propios, la calle le enseña y hace de él lo que es, ganándose a pulso un respeto entre ambos bandos los buenos y los no tan buenos. ‘Bunk’ (Wendell Pierce) intenta ser en su trabajo lo mismo que lo que predica con su aspecto personal, la elegancia, un muerto un culpable, sin más preocupaciones pero haciendo y respetando el trabajo policial. Colvin (Robert Wisdom) aporta su particular punto de vista con la polémica creación de ‘Hamsterdam’ y su posterior adaptación al mundo escolar donde no se desencaja del todo. Hay muchos más y cada uno con sus particulares características, pero ese análisis más exhaustivo lo dejaremos en el tratamiento que hagamos personaje a personaje.
En resumen se puede decir que la corrupción, la manipulación en las cifras de delitos y criminalísticas es una constante sobre todo en los altos mandos, lo que les hace personajes, menos atractivos y más repulsivos, menos cercanos al espectador. En general incluso me atrevo a decir que acabamos todos un poco rendidos a ellos, porque nos damos cuenta que quien quiere hacer algo nuevo, distinto para mejorar las cosas, acaba engullido por el sistema. Si no puedes con ellos, únete (nunca me convenció esta frase del todo y según crezco sigue sin hacerlo). La policía en definitiva es uno de los temas junto al de las drogas que más daría que hablar y que más se ofrece a debate, pero no vamos a explayarnos más.

Política

En mi opinión es el tema menos interesante de la serie, y que por desgracia ocupa bastante hueco dentro del ámbito general de la serie. Por supuesto eso no quiere decir que no tenga su importancia, claro que la tiene, pero el tema de la burocracia y de las conspiraciones resulta mucho menos atractivo que el de la brega diaria en las calles, se agradece estar más pendiente de los callejeros que de las ratas de despacho.
En una primera etapa el exponente máximo de la política lo ocupa el alcalde de color Clarence Royce (Glynn Turman), totalmente ocupado en la comunidad de color y por supuesto en el resto de ciudadanos, nadie podría pensar que en una ciudad donde la gran mayoría de habitantes son afro americanos pudiera gobernar un blanco. Pues no estén tan seguros porque moviendo los hilos necesarios, estando al lado de los que se debe y haciendo ciertas promesas se puede llegar y sino que se lo digan a Thomas Carcetti (Aidan Gillen), el protagonista de la segunda etapa, que entra en escena derrotando a su anterior en el cargo, pero comiéndose la ‘misma mierda’ (si se me permite la frase literal) que han tragado el resto de sus antecesores.
Es totalmente necesario mostrar los entresijos de la política en la serie, ya que de una forma indirecta está vinculada con el delito, a través de la financiación de sus campañas, al final el dinero acaba viniendo de la calle. La elección de las personas que ocupan uno u otros cargas está comprometida a que favores tienes pendientes en tu lista, esto hace que a veces el elegido no sea el más idóneo para desempeñar el cargo.
Resumiendo y para finalizar este tema nos damos cuenta que la realidad de la clase política de Baltimore que nos pinta ‘The wire’, no dista mucho de la realidad de la clase política en general, no solo en EEUU, sino en el resto del mundo. Personajes que gobiernan y mandan sobre nuestras vidas, cuyo ideal son ellos mismos y no nos engañemos, pensando que piensan en el resto, todas estas miserias y muy pocas virtudes se plasman perfectamente dentro de la serie. Sirva como ejemplo que la alcaldesa Sheila Dixon de Baltimore en 2010 tuvo que dimitir de su cargo por una supuesta implicación en un caso de corrupción financiera. Un ejemplo más de que la serie trata sobre la vida misma.

Vivienda

En general Baltimore es una de las ciudades que en las últimas décadas se ha ido ‘vaciando’, al contrario que la tendencia general de las grandes urbes, la gente se ha desplazado hacia otros puntos, si llegáis a ver la serie entenderéis perfectamente este punto. Por supuesto a tener en cuenta que ‘escapa’ el que puede, muchos de nuestros personajes se ven avocados a vivir sus vidas en donde les toca.
Por supuesto esto hace que la gente abandone sus casas y que incluso nos encontremos con barrios enteros con casas totalmente deshabitadas, incluso con grandes partes del puerto que no ha mucho estaban en plena producción y ahora se encuentran totalmente abandonadas. Esto hace que las casas desalojadas se conviertan en lugares perfecto para los ‘sin techo’, gente desahuciada socialmente que literalmente no tienen donde caerse muerto. Este status ayuda a que ‘Hamsterdam’ salga adelante, varios de nuestros protagonistas viven en dichas viviendas, de hecho ‘Bubbles’ vive en un garaje abandonado, acomodándolo a su capricho, llegando a trasmitir al espectador cierta sensación de acogedor hogar, dentro de uno límites por supuesto.
El caso es que lo que parecen querer trasmitirnos es que de donde no hay nada también se puede sacar provecho tanto positivo como negativo, no obstante Dennis 'Cutty' Wise (Chad Coleman) acaba montando un gimnasio de boxeo para intentar apartar a algunos chicos de las esquinas. El caso contrario lo encontramos en Chris (Gbenga Akinnagbe) y ‘Snoop’ (Felicia Snoop) que utilizan las casas desalojadas y vacías para fines mucho más oscuros y lúgubres, aunque desde un principio sabemos cual es tal fin no lo voy a desvelar aquí para que cree cierta intriga.
Como detalle destacar que cuando la serie se rodó se ‘rehabilitaron’ ciertas fachadas y manzanas para que sirvieran en el rodaje, cuando todo acabó y David Simon y su gente recogieron los bártulos, los ciudadanos de Baltimore aprovecharon algunas de estas remodelaciones para que sirvieran de centros sociales para toda la comunidad.

Música

Hace un tiempo tuve una experiencia increíble. Esa experiencia consistió en ver la mejor serie de televisión que he visto en mi vida. La serie por supuesto era “The Wire”. HBO ha conseguido que un producto televisivo supere en muchos aspectos a un buen libro o a una buena película (de cine, entiéndase). Y una parte, y no poco importante, de la magnitud de la experiencia que representa ver Baltimore al desnudo (el tema principal de la trama) como se ve en “The Wire” radica en su banda sonora.
Lo primero que oímos en todos sus capítulos es una canción mitiquísima de Tom Waits que se llama “Way down in the hole” y para el que conoce a Waits esa primera vez suena rara. Suena rara porque está interpretada por los The Blind Boys of Alabama, cuando la escuché busqué referencias y realmente es un grupo gospel clásico cuyos miembros son ciegos. Según pasan los capítulos nos damos cuenta de que cada temporada se inicia con una versión distinta de la misma canción. Alguna vez me he hecho una pregunta, que seguramente se harán muchos: ¿Cuál es mi temporada favorita de la seríe? Esta pregunta tiene un sentido especial en este caso puesto que en The Wire cada temporada muestra un aspecto diferente de esa trama mayor que es Baltimore. Sin duda mi temporada favorita es la segunda, inmediatamente al responderme me entran dudas de si es porque en esa segunda temporada la versión de “Way down in the hole” es la del maestro Tom Waits.

“Way down in the hole” es un tema de Tom Waits perteneciente al disco “Frankie Wild Years” de 1987.

1ª temporada: The Blind Boys of Alabama
2ª temporada: la original de Tom Waits
3ª temporada: The Neville Brothers
4ª temporada: está cantada por un grupo de críos (y tiene su porque) Ivan Ashford, Markel Steele, Cameron Brown, Tariq Al-Sabir y Avery Bargasse
5ª temporada: Steve Earle

Normalmente toda la música que suena en la serie lo hace de manera natural, es decir, suena en la radio de un coche, cuando los personajes entran a un bar, o en general en situaciones que hay una música de fondo en la escena. Por ello todos los tipos de música que suenan de esta forma tienen un sentido, están totalmente integrados en la acción y si no estás muy muy atento puede que ni te des cuenta.
Pero hay excepciones, además de la evidente canción inicial ya comentada antes, y madre mía que excepciones. Estas se dan en las escenas “cumbre” cuando sucede algo definitivo en la serie, creo que en todas (o casi todas) las ocasiones coincidiendo con el capítulo final de las temporadas, suenan unos TEMAZOS que llevan a que se te encoja el corazón. Pocas veces he visto tan integrada la música en la acción que lleve a tan sobrecogedora la experiencia (se me ocurre como ejemplo El Gran Lebowski o Apocalipsis Now).

“Fast Train” por Solomon Burke en una versión del tema de Van Morrison
“Efuge Efuge” de Stelios Kazantzidis
“The Body of an American” de los Pogues

Otra parte de la música proviene de grupos locales de Baltimore, canciones hip hop radicales que son la banda sonora de los traficantes. Más autentico no puede ser.
Más músicos: Curtis Mayfield, Erma Franklin (hermana de Aretha), Johnny Cash, Isaac Hayes y un largísimo etc.
Adoro el bar donde va Lester Freamon a ahogar sus penas, suena siempre la más esquisita de las musicas y se respira tranquilidad. Aunque mi momento más especial se produce en la cuarta temporada cuando suena en el coche de Colvin “I Cover The Waterfront” de la Grandisima Billie Holiday. Ya me caía bien el tipo, pero a partir de ese momento, mi hermano.

Epílogo


Podríamos ser mucho más exhaustivos en nuestro análisis y acabar entrando en muchos temas más, pero ello conllevaría demasiada vanidad para este humilde blog y probablemente un esfuerzo adicional para los lectores que hayan conseguido llegar hasta este punto, por eso hemos decidido tratar ciertos contenidos de una forma más superficial sobre todo con la intención de no reiterarnos demasiado y de no aburrir al lector.
Hay varios temas que me da mucha pena tratar en esta especie de cajón desastre final y que me hubiera gustado desarrollar incluso debatir de una forma bastante más amplia, pero el hacerlo supondría desvelar muchas demasiadas claves a futuros espectadores y eso sería injusto para ellos, ambos a mi me impactaron profunda y sorprendentemente con lo cual me gustaría que cualquiera tuviera la misma oportunidad que yo, uno de ellos sería la segunda temporada en general, en mi opinión la mejor y mas entrañable.
La segunda temporada supone un aspecto del crimen que quizás no hayamos presenciado en muchas ocasiones, está totalmente orientada al puerto de Baltimore, a su sindicato de estibadores y si afinamos un poco a su máximo representante el polaco Frank Sobotka (Chris Bauer) es uno de los personajes que recuerdo con mucho cariño, de una forma entrañable, porque me llegó bastante adentro. Esto es mucho decir en una serie en la que aparecen y desaparecen personajes prácticamente cada capítulo. La particular forma de ver la vida de Frank y su intento de inculcarlo a su sobrino Nick (Pablo Schreiber), ya que a su hijo Ziggy (James Ransone) le da por perdido esta llena en cierta manera de honorabilidad, equivoca el camino pero el destino quizás es el correcto, porque se preocupa de todos sus allegados. No podemos ser hipócritas y dejar de ver que él en persona y el sindicato de estibadores por extensión, están metidos en el crimen hasta las cejas, todos están implicados y lo saben pero los muelles tienen a veces leyes muy distintas a las del resto de la ciudadanía y una prevalece sobre todas ellas la Ley del silencio.
Otro tema que plantea directamente y a la cara ‘The wire’ el de la vida frente a la muerte, para personas que tenemos un bienestar social prácticamente pleno, la vida supone nuestro bien más preciado. Sin embargo para alguien que no tiene nada, incluso ni familia, ni padres que puedan prevenirle de ciertas situaciones, la vida no tiene un valor excesivo. Algunos sujetos están condenados a vivir en y de las esquinas, saben que su única fuente de financiación en la vida será a través de las mismas, pero también son conscientes del riesgo que ello conlleva, cualquier bala puede acabar perdida en su cabeza. La vida en la esquina es relativamente corta si quieres alargarla tienes que alejarte de ellas, la muerte mora demasiado cerca de ellas, por esto la vida hay que vivirla muy intensamente porque a la mínima se escapa.
Concluyendo y a riesgo de ser pesado, invito a todos los que vean la serie a que ellos mismos saquen sus propias conclusiones personales, de cualquiera de los aspectos que rodean la de cualquier ser humano, porque tengan en cuenta que están ante una de las mejores series de la historia, en la más extensa rotundidad de la frase que he escrito.

Personajes

En una serie que tiene 5 temporadas, y un total de 60 capítulos, se puede hacer uno más o menos a la idea de la cantidad de personajes que van a circular por delante de nuestros ojos. Y más cuando David Simon es un amante total de la pluralidad de los mismos, como ha demostrado no solo en ‘The wire’, sino en algún trabajo suyo más. De este gran periplo en un principio teníamos el pensamiento de tratar uno a uno cada uno de ellos, aunque hubiera sido solo un breve comentario, pero pensamos que se podría hacer eterno, son bastantes más de cien, por tanto destacaremos uno cuantos, tan solo.
Entre ellos estarán los que más amemos y los que más odiamos, porque después de tanto tiempo con ellos, ocurre lo mismo que con la gente que te rodea, unos te encanta verlos y otros te sacan de tus casillas en cuanto aparecen. A unos les dedicaríamos una entrada para ellos solos, porque hay material suficiente para ello, pero no queremos ser demasiado cansinos.
En definitiva lo que hay que destacar de todos ellos es que son personas como nosotros, con sus virtudes y sus miserias, y precisamente eso es lo que los hace más cercanos. No son los policías que estamos acostumbrados a ver en otras series, guapos, resolutivos, que no cometen errores, casi “superhéroes”, aquí no vamos a encontrar nada de esto, ahí reside el atractivo de todo este circo.

(Dominic West) Det. James 'Jimmy' McNulty
Uno de los pilares de la serie, con mucha importancia en un principio pero que la va perdiendo según avanza la misma. Aunque en la última temporada sale de su retiro y toma el timón de los acontecimientos. Sus métodos no son los más apropiados, pero quien cumple las normas en realidad, sabe que su “bienestar” físico depende de estar en un caso o no y eso hace que vele por su salud.

(John Doman) Dep. Comm. for Operations William A. Rawls
El de arriba de la cadena de mando realmente es un pelota de cuidado, solo se mueve por su interés personal le dan los mismo todo y todos. Nos cansaremos de verle una y otra vez.

(Wendell Pierce) Det. William 'Bunk' Moreland
Es el estilo en persona, presumido hasta el extremo, a pesar de su redondez, pero su mejor característica no es esa. Es de los más íntegros que podemos encontrar. Compañero y amigo inseparable de McNulty incluso cuando las cosas no van muy bien entre ellos.

(Lance Reddick) Lt. Cedric Daniels
En principio es el único policía de lo alto de la cadena de mando que tiene cierta honestidad y está al lado de sus hombres. Su pasado le persigue continuamente está siempre detrás de él, cuando estuvo destinado en el Este algo turbio ocurrió, pero no sabemos lo que fue. Esto demuestra que nadie es perfecto.

(Deirdre Lovejoy) Asst. State's Atty. Rhonda Pearlman
Es la abogada del Estado, la fiscal, realmente es un personaje que aparece continuamente se me antoja con muy poco atractivo para el que suscribe estas palabras pero con su importancia por supuesto.

(Sonja Sohn) Det. Shakima 'Kima' Greggs
Policía de la calle, de las que empieza desde abajo y sabe lo que realmente supone el trabajo policial. No parece ser muy afortunada tanto profesionalmente como en su vida personal, pero acaba “tirando pa’lante” como todos.

(Seth Gilliam) Sgt. Ellis Carver
Sin miedo a equivocarme podría decir que es uno de los personajes de la serie que más y mejor evoluciona, convirtiéndose en uno de los más queridos e importantes, por su implicación personal y policial en la situación.

(Domenick Lombardozzi) Det. Thomas 'Herc' Hauk
Hilarante hasta el extreme, pero que busca su hueco una y otra vez cuando las cosas le salen mal, o sea siempre, aun con ánimo de ser exagerado diría que es el típico policía patán.

(Clarke Peters) Det. Lester Freamon
El más singular de todos los detectives del cuerpo policial, inteligente hasta el extreme se merece un puesto mucho más alto del que ocupa como demuestra una y otra vez. Pero no sabe hacerle la pelota a nadie y no le tiembla la mano para acusar a quien sea y eso hace que desde arriba le corten continuamente las alas.

(Andre Royo) Bubbles
Es el yonkie por excelencia, colabora y es soplón de la policía, total son unos cuantos dólares más para poder chutarse. No tiene un pelo de tonto y sabe solventar las situaciones que se le plantean con originalidad e ingenio. La vida le ha golpeado duro y lo sigue haciendo, es consciente de ello, la droga le ha atrapado y no es capaz de soltarla, en mi opinión y por grotesco que parezca lo que digo es sin duda el personaje más decente y moral.

(Michael K. Williams) Omar Little
Cuando hacia referencia a que hay personajes de los que se podría estar hablando durante largas horas me refería en concreto al pequeño Omar, ante todo mi favorito. No cumple ninguno de los estereotipos del héroe del cine por excelencia, asesino, traficante, ladrón, si me lo permiten homosexual, y que nadie se ofenda. Su físico no es agradecido en absoluto, pero aun así el mundo de la droga tiembla con solo oír su nombre y ante la presencia de esta especie de “Robin Hood” urbano todos salen corriendo para evitar el cara a cara. Omar tiene su escala de valores que no son malos del todo si los analizamos de forma independiente a la que tiene de preservarlos casi siempre a través de la violencia.

(Jim True-Frost) Det. Roland 'Prez' Pryzbylewski
Una de las mentes privilegiadas de la serie, al principio trabaja en la calle, pero no encaja en absoluto, utiliza una violencia desmedida y además cuando menos procede. Todo esto hace que no encaje y acaben buscando su sitio definitivo, pero un puñetazo a destiempo le saca de su real vocación que es la labor policial de escucha e investigación, es un hacha con los datos.

(Frankie Faison) Commissioner Ervin H. Burrell
Si se me permite la expresión es otro lameculos que está arriba de la cadena de mando, no le interesa nada en absoluto, lo que les ocurre a los de debajo. Simplemente le interesa que le sirvan de soporte para mantenerse en las alturas.

(J.D. Williams) Preston 'Bodie' Broadus
Podríamos definirlo como el perfecto arquetipo de chaval de las esquinas, estas son su vida, no sabe hacer otra cosa. Es fiel a sus “jefes” pero la necesidad y el no conocer ninguna otra “profesión” le hacen cambiar de capos a lo largo de la serie. Grandiosa la escena que protagoniza con McNulty, en la que hablan de los tiempos antiguos, cuando acaba de salir prácticamente de la adolescencia.

(Wood Harris) Avon Barksdale
Es uno de los jefes de la droga el que primero nos vamos a encontrar, y que para ser sinceros no va a abandonarnos nunca. Es de los de la vieja escuela, le cuesta adaptarse a los tiempos que corren, defensor a ultranza del vínculo de la sangre, la “familia”. Inseparable de “Stringer” Bell.

(Idris Elba) Russell 'Stringer' Bell
Junto con Avon, son los que manejan el cotarro de la droga y los que por supuesto Mandan en el negocio. Su mente es mucho más abierta que la de su amigo del alma e intenta ir por otro lado a la hora de hacer “negocios”. Es un personaje con mucha inteligencia pero en este caso aplicada al lado delictivo de la sociedad.

(Aidan Gillen) Councilman Thomas 'Tommy' Carcetti
A veces hilarante y a veces insoportable, pocas querido. Le viene al pelo el famoso refrán de que el que mucho abarca poco aprieta. Quiere convertirse en el salvador de la ciudad de Baltimore, creyéndose superior a sus antecesores, pero acaba dándose cuenta que el puesto conlleva “comer mierda” en dosis perfectamente calculadas, aun así tiene algún momento de lucidez que se agradece.

(Jamie Hector) Marlo Stanfield
Otro de los grandes controladores de la droga que entra en Baltimore, su poder está basado totalmente en la violencia, cualquier gesto, cualquier contestación fuera de tono acaba pagándose. Probablemente el más joven de todos pero aun así, el más temido, no le arredra nada.

(Gbenga Akinnagbe) Chris Partlow
Soldado de Marlo, la mano ejecutora, un personaje que se podría calificar de terrorífico, inseparable de “Snoop”. Son dos sicarios entregados completamente al terror, genial y original el sistema que tienen para hacer desaparecer los cadáveres de sus enemigos.

(Robert Wisdom) Howard 'Bunny' Colvin
Inventor de “Hammsterdam”. Tan solo esta frase debería bastar si has visto la serie, es una de sus mejores y más descabelladas ideas, ya que la ejecuta como jefe de policía. Buenísima persona que tan solo desea el bien general de la comunidad y a ello dedica su vida, desde un puesto o desde otro.

(Chad Coleman) Dennis 'Cutty' Wise
Ex-presidiario, sale de la cárcel e intenta volver a las calles a realizar “encargos”, pero acaba dándose cuenta que mucho de lo que el vivió antes de entrar en la cárcel ha desaparecido. Por ello decide dedicar su vida a su otra pasión, el boxeo y ayudar a los demás.

(Felicia Pearson) Felicia 'Snoop' Pearson
Su característica particular podríamos decir que es la frialdad de esta chica, increíble que nunca le tiemble el pulso con una pistola en la mano. Hace la pareja perfecta de asesinos junto a Chris. Puedo asegurar que ambos son el dúo que más asesinatos cometen en toda la serie, sin miedo a equivocarme.

(Robert F. Chew) Joseph 'Proposition Joe' Stewart
Uno de los jefes de la droga, pero de los chapados a la Antigua, curiosamente su profesión es la de relojero. Aun estando metido en el tema de los estupefacientes, mantiene abierta su tienda de reparaciones, le gusta hacer las cosas bien, aunque no deja escapar la ocasión de sacar tajada de todo, cualquier cosa o información vale para ser vendida.

(Al Brown) Major Valchek
Policía de rango, de origen polaco, adquiere protagonismo en la 2ª temporada, precisamente por su enfrentamiento y oposición continua a Frank Sobotka.

(Lawrence Gilliard Jr.) D'Angelo Barksdale
Sobrino de Avon Barksdale, personaje muy relevante en la 1ª temporada, controla las torres, pero algo en su interior hace que no esté a gusto con todo esto.

(Paul Ben-Victor) Spiros 'Vondas' Vondopoulos
Ayudante de “El griego”, su mano derecha es el que negocia los contenedores y la droga que llega, con los mafiosos de Baltimore, sobre todo con Proposition Joe.

(Thuliso Dingwall) Kenard
Pequeñajo de las esquinas. Parece muy maduro para su pequeña estatura. Al que le toca un instante importantísimo en la serie.

(Maestro Harrell) Randy Wagstaff
Buen chico, empresario, vende y revende golosinas en la escuela para poder vivir, su miedo le hace delatar cierta situación y eso hace que su vida peligre después de incendiarle la casa de acogida donde vive.

(Julito McCullum) Namond Brice
Es el hijo de 'Wee-Bey', su padre es su referente hasta que después de un tiempo se da cuenta que no está hecho para las esquinas.

(Michael B. Jordan) Wallace
Entrañable chaval de las torres, solo “dura” la primera temporada, acaba siendo una victima más del mundo de la droga. No encaja y eso le cuesta la vida.

(Pablo Schreiber) Nickolas 'Nick' Sobotka
Sobrino de Frank Sobotka y lugarteniente de este. Se acaba liando un poco con todo y en temas que no son de él, y no le trae nada bueno. Al final su vida acaba derrumbándose pero aun así demuestra cierto honor al final.

(Chris Bauer) Frank Sobotka
Es el jefe del clan de los Sobotka, presidente del sindicato de estibadores de Baltimore, sale pocos episodios, pero el personaje me parece de gran importancia, mas que muchos que salen mas veces que él. Sus métodos no son lícitos pero de alguna manera pretende que el fin justifique los medios.

(James Ransone) Chester 'Ziggy' Sobotka
Hilarante personaje donde los haya, pertenece a la 2ª temporada, no sale antes ni después. Hijo del gran Frank Sobotka, pero no da la talla de su padre, todo el mundo se mofa de él, no olvidemos que él también pone bastante de su parte para que esto sea así. Si le analizamos un poco detenidamente nadie le ha dado una oportunidad real y quiere merecérsela, solo quiere ser alguien, aunque equivoca totalmente el camino.

Tour de localizaciones:

1. Collington Square Park
(Esquina de Collington Avenue and East Hoffman Street)
Es la versión de Baltimore Este de Federal Hill según palabras del propio Vincent Peranio. Es una parte elevada de la ciudad y el lugar concreto en el que en la primera parte se juega el partido entre el Este y el Oeste, el Oeste encabezado por los Barksdale y el Este por Proposition Joe. Los jardines de los alrededores se usaron también para diferentes localizaciones de encuentros para trapicheos de droga.

2. Behind The American Brewery Building (detras de la Antigua fabrica de la cerveza America)
(1701 N. Gay St.)
Es la parte Este de Collington Square Park, justo detrás del viejo edificio de la cerveza ‘América’. Deshabitado desde 1973, según Peranio una de las mayores locuras arquitectónicas de Baltimore, hechos de ladrillo rojo y coronados por tres torres. Habitual localización donde se mueven los vendedores de droga.

3. The Rim Source (la orilla el nacimiento del rio)
(2351 E. North Ave.)
La traducción podría ser algo así como la parte del nacimiento del rio, donde marlo aparece en algunas ocasiones haciendo negocios sobre droga con algunos de sus colegas.

4. Amsterdam (Hamsterdam)
(Detrás de Great Blacks in Wax Museum at 1603 E. North Ave.)
Esta es la zona que la policia acordonó para dejar mercado libre a las drogas y retirarlas de las esquinas donde habita la gente normal, es una zona de casas abandonadas. Peranio cuando en la serie hizo que las casas se fueran derrumbadas tan solo tuvo que desplazar las cámaras un bloque de manzanas calle abajo, para rodar los escombros.

5. Marlo’s Spot
(Faith Lane and Bond Street)
Es un sitio que parece ser resultó bastante complicado de encontrar. Lleno de estructuras de hormigón sin criterio alguno, que asemejan a un parque de skate. Decidió que este fuera el lugar habitual donde Marlo montara su corte, por decirlo de alguna manera sería el salón del trono.

6. Drug Corners And Bulletproof Bars
(Bond Street between Biddle and Federal streets)
Principalmente son las localizaciones de las esquinas utilizadas durante la 4ª y 5ª temporada. Que si que se aprecia que son distintas a las del principio.

7. Murderland Alley
(Bethel Street entre Federal and Oliver streets)
Es donde esá la pintada que aparece en los títulos de crédito. El callejón de la muerte.

8. Bubbles’ Garage
(McAllister Street entre Guilford Avenue and Hunter Street)
Parece ser que la zona actualmente está lleda de osos de peluche que la gente deja en agradecimiento al personaje.

9. Primary School No. 32
(1634 N. Guilford Ave.)
Es el edificio de la escuela primaria donde se desarrolla gran parte de la acción de la cuarta temporada. Este estaba en ínfimas condiciones y los artífices de al serie repararon ciertas zonas y determinadas estancias como la cafetería. Cuando terminó el rodaje una Asociación católica lo aprovechó par reabrirlo y dar clases en él.


TRONCHA


viernes, 6 de mayo de 2011

"En tierra hostil" de Kathryn Bigelow

Hay películas que cuando a uno le llega el momento de verlas es un poco tardío, me explico, todo el mundo las ha visto y de una manera o de otra sus opiniones te condicionan algo, por supuesto la final es mía. Esta que ahora nos ocupa es uno de esos ejemplos, avalada en todo el mundo anglosajón, sobretodo, se encontraba entre mis pretensiones personales y por ello llegado el momento acabamos poniéndonos cara a cara uno frente al otro.

Los estadounidenses en general no me parecen un pueblo demasiado fiable, ellos se consideran los números uno en todo y eso de que tu mismo te consideres el mejor de algo, a mi me enseñaron desde muy pequeño que no es muy bueno. Aun así los habitantes de EEUU, siente la necesidad de estar en todos los sitios del planeta y defendernos a todos de los malos o de posibles invasiones de malos. Kathryn Bigelow nos sitúa con su trabajo en uno de esos escenarios, lo que pasa es aprovechando la redundancia, nos sitúa donde a ella le da la gana.

Con el objetivo de su cámara pretende ser lo más imparcial posible, coloca el objetivo de la misma frente a un grupo de artificieros del ejército de Estados Unidos que desafían continuamente a la muerte en cada una de sus intervenciones en Iraq. El problema de esta producción quizás reside en lo que no vemos en lo que la directora se deja detrás de la lente, solo tenemos el punto de vista de los estadounidenses y no conocemos el alma del país, ni de las personas que lo habitan, solo del lado del invasor que viene a liberarles.

Todo esto hace que en definitiva la película se convierta en un panfleto pro-yanqui, necesario para justificar la política que ejercen sus líderes. Es más cuando acabamos de ver la película nos damos cuenta de que nos han contado muy poco, que solo hemos sido espectadores de ciertos momentos de tensión, que de tanto repetirse acaban por convertirse en monótonos y poco originales, nuestro grupo no sale de una cuando ya está metido en otra.

Con todo esto de verdad que no destaco nada del film, entiendo que cierto tipo de espectadores que están mas acostumbrados a este tipo de cosas, les llegue adentro. Incluso se sientan identificados porque algunos de sus familiares, amigos, compatriotas estén allí exponiendo su existencia prácticamente a diario, el caso es que a mi y a bastantes como a mi no nos llega, no logramos ver más allá de un mero cine propagandístico imperialista.

TRONCHA

jueves, 28 de abril de 2011

"Thor" de Kenneth Branagh

Ni se ya la vez que lo comento pero sin ánimo de ser pesado expresar desde aquí que no soy un excelso conocedor del mundo del cómic, mis exiguos conocimientos se los debo a mi compañero de viaje Des, si ese que se deja ver tan poco por estos lares. El caso es que este particular desconocimiento a veces es bueno y otras no tanto, por ejemplo en el caso de “Watchmen” (2009) fue totalmente positivo y acabé descubriendo un producto grande y soberbio. En el caso que nos ocupa o sea “Thor” anticipo que los derroteros han tomado un sentido totalmente distinto al de la obra de Zack Snyder.

Desde hace ya un tiempo llevo denunciando con mi mínima y modesta opinión que no me gusta el rumbo que toma el cine de nuestros días, procurando ante todo y sobre todo llenar las arcas en detrimento de otros aspectos que a mí me resultan más valiosos. Thor es un ejemplo más de esta corriente, en mi caso la versión vista fue en 3D con lo cual aun más puedo corroborar que el espectáculo se antepone a todos los aspectos básicos del cine en general y sobre todo al de la narrativa; solo interesa lo que la imagen nos regala lo que la retina ve, no o que el cerebro puede retener.

Ante esta perspectiva tan poco alentadora, recurrí a mi consejero y solicité una exhaustiva aclaración de lo que realmente implicaba el personaje de Thor, del que yo había tenido una idea como muy mitológica y perteneciente al paraíso donde deambulan los dioses. Además había escuchado que era un cómic de lo más shakesperiano, si se me permite el término y con Kenneth Branagh al frente el caso es que prometía, claro está que si están dispuestos a ir a verla les advierto que no esperen nada de esto.

Los personajes están más preocupados de su aspecto físico que de su naturaleza mítica, interesa más ver a un Thor (Chris Hemsworth) con camiseta y vaqueros, cuya foto irá a parar a facebook, que al gran guerrero capaz solo él de empuñar el martillo forjado por los enanos. Parece no interesar la historia que conlleva detrás todo esto, una narración de hace miles de años de dioses y monstruos en eterna lucha y constante conflicto por dominar el universo. Esto implica que no nos creamos ninguno de los personajes porque lo único que ha interesado es hacer es un espectáculo visual y no una película.

Aunque incluso en el apartado del espectáculo visual tengo mis dudas encontrando defectos a cada paso y haciendo muy exagerado el abuso del ordenador para todo. Se ha excedido la orientación del film hacia el nuevo sistema 3D que dicho sea de paso y que en mi opinión todavía deja bastante que desear y del que los expertos tendrán que afinar mas en el futuro. Se abusa de los planos generales y cuando uno está trabajando en esa dimensión la verdad es que el avance tecnológico es inapreciable, asemejando la imagen a aquellos teatrillos de papel que iban como por capas y con los que jugábamos cuando éramos infantes

Poco o nada queda por destacar, teniendo en cuenta que la historia debería estar basada en los cómics ya existentes, los errores son múltiples, incluso incluyendo nuevos personajes y cambiando otros. Nada resulta apetecible en este trabajo de un nivel muy bajo y que está totalmente dirigido a una adolescencia poco exigente. Lo que deberían haber olvidado los que están al frente del proyecto es que los que leyeron el cómic en su día ahora están casados y con hijos, esos serán los que más se sientan decepcionados.


TRONCHA

martes, 29 de marzo de 2011

"Green for danger" de Sidney Gilliat

Son ya unas cuantas las ocasiones que desde aquí hemos intentado demostrar la importancia que tiene el situar una película en su contexto temporal. A veces es necesario situar el momento en el que se creó para comprender ciertos aspectos que hayan influido en su definitiva concepción. En otros casos es importante saber en que fechas se desarrolla la acción para que ciertas cosas que vamos a ver tengan lógica.



Nuestro ejemplo se desarrolla en Agosto de 1944, esto nos ayuda mucho, ya que sabemos que Europa, o mejor dicho gran parte del mundo, está inmerso en la segunda gran guerra. Los alemanes alcanzan territorio británico con sus temidas al igual que ineficaces bombas volantes V-1. Este es un detalle que el director aprovecha no solo para incluirlo en la historia sino para de alguna manera mofarse de su efectividad. También es justo decir que si no fuera por ellas en ningún momento el espectador tendría consciencia de que se encuentra en plena Segunda guerra mundial.


Como apuntaba justo en las líneas precedentes, en la historia no interesa saber que estamos en guerra. Más bien es un pretexto o un detonante para provocar la reacción de nuestro asesino. Lo que realmente interesa es el hecho de que se han cometido una serie de crímenes y todo apunta a un grupo de médicos y enfermeras del mismo hospital. Lo que puede despistar es la identidad de los fallecidos porque no parece haber conexión entre ellos.


La estructura de la historia la hemos visto ya en múltiples ocasiones, en los filmes protagonizados por Hercules Poirot o Agatha Christie. El culpable forma parte de un grupo más o menos nutrido, pero en el cual todos guardan relación con todos. Esta fórmula siempre ha sido de mia grado, lo que ocurre es que cuando la ves unas cuantas veces acabas observando que el que más paleletas tiene nunca es.


Precisamente la técnica casi siempre es la misma, poner a alguien al que se dirigen todos los indicios de culpabilidad. Para luego después sorprendernos en el último momento y dar un giro total a los acontecimientos, buscando siempre un motivo para acontecer todo lo acontecido. Lo curioso es que la verdad siempre aparece en una reunión en la que todos aguantan el tipo de forma estoica hasta que se acaban desmoronando y admitiendo su culpabilidad cuando se ven acorralados.


Con todo esto no estamos ante una película excesivamente original, pero si con un buen ritmo, que mantiene un grado de interés bueno en el espectador. En el que destacan varios aspectos, por una vez y sin que sirva de precedente la figura del narrador, tan denostada siempre por mi parte. Pero es que cuando este cobra cuerpo se crea el personaje que añade la gracia a la historia, el inspector Cockrill (Alastair Sim), peculiar personaje llegado de Scotland Yard que no deja a nadie indiferente.


TRONCHA