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viernes 20 de noviembre de 2009

"Taxi driver" de Martin Scorsese

You can read this text translated into english at: Taxi driver

Para los que dormimos como angelitos todas las noches cuando nos fundimos en un agradable abrazo con Morfeo no es fácil de entender lo que la gente pasa cuando es incapaz de dormir una serie de horas diarias, el caso es que eso no puede ser bueno. Se dice que el ser humano tiene la necesidad de soñar a diario para que la mente se vaya desalojando de ciertos fantasmas para que de esta manera dejen cabida a las preocupaciones diarias, es una especie de proceso cíclico vaciar-llenar para que no todo se quede dentro y acabe llegando lo peor.

Travis Bickle (Robert De Niro) es uno de esos tipos, su mente no se recicla en absoluto y lo que único que acaba acaparando dentro de ella, como si de una especie de síndrome de Diógenes mental se tratara, su cerebro llega a un punto que no puede almacenar más "mierda" y por algún lado tiene que salir. Lo más fácil es que sea a través de la violencia, sin tener en cuenta las posibles consecuencias o quizás si teniéndolas pero dándote lo mismo lo que te pueda venir encima, total todo es basura.

Esta podría ser una lectura de su mente, si les soy sincero es la parte más interesante del film, las conversaciones que nuestro protagonista desarrolla con su propio yo interior, en contraste nos damos cuenta que los diálogos entre otros personajes son de lo más banal. Por supuesto que este es un recurso que Scorsese utiliza para acentuar todavía más la percepción que Travis tiene de la realidad que le toca vivir.

Aun siendo una persona de apariencia relativamente normal su conflicto interno hace que para nada lo sea, vive dentro de un mundo que no soporta y contra el que decide revelarse, intenta que el resto le escuche y que piense como él. Pero cada vez que le oímos algún diálogo nos damos cuenta que está totalmente desubicado, y como ejemplo claro está la conversación que tiene con Sport (Harvey Keitel) cuando habla con él para llevarse a Iris (Jodie Foster) este le tacha de raro e incluso le confunde con un miembro del departamento de policía.

Como nadie hace nada por cambiar las cosas decide rebelarse contra su entorno, después de acompañar noche tras noche en el asiento de su taxi a nuestro particular chofer, parece que cada vez tenemos más claro cual va a ser su reacción. Todos los estamentos le han fallado, incluso el político o más bien sobre todo el político, los que prometen pero al final pasan de los que están más abajo, en definitiva de los que les votan, su particular "día de furia" ha llegado y ya no hay vuelta atrás.

El realizador aprovecha esta situación para dar un repaso a todo el que tiene delante y al ser humano en general, incluso me da la sensación que borda la escena en la cual nuestro protagonista, cual caballero armado intenta el rescate de su princesa de las garras del monstruo que supone la prostitución. La escena es la mejor del film, incluso rozando el cine gore, pero con una fuerza y una plasticidad increíble sin dejar de lado por supuesto la poca familiaridad que el "matador" Travis tiene con el mundo del hampa, cosa que se ve reflejada en la comentada secuencia.

TRONCHA

miércoles 18 de noviembre de 2009

"7 vírgenes" de Alberto Rodríguez

You can read this text translated into english at: 7 vírgenes

En esta tierra que me vio nacer siempre hemos sido muy dados a sacar héroes de donde no los hay,cuanto más sales en televisión o el papel couché más habla de ti, más vales, cuando mi pensamiento ha sido que las personas valen por lo que realmente son y por sus capacidades, no por presencia, algo que suele ir acompañado de la ausencia de contenido. Si esto ocurre a nivel nacional, a nivel de barrio también sucede, no me digan que no se acuerdan de ese o esos tipejos de su barrio que no estudiaban, tenían lo que querían, vivían genial y encima se mofaban del resto por saber vivir mejor que todos nosotros.

El cine ha sido bastante dado a retratar esta figura de "rebelde social" por llamarlo de alguna manera, en concreto alrededor de los años ochenta es cuando parecen surgir varios ejemplos de producciones del tipo al que me estoy refiriendo, como aquí hay veces que no aprendemos. Pues nos da por insistir y pensar que si a alguien le ha ido bien haciendo algo nosotros repetirlo para que el éxito se venga a nuestro terreno, por tanto la historia del fin de semana con el Tano (Juan José Ballesta) no es nada original y por lo tanto interesante, es algo que ya hemos visto y que nos deja como si tal cosa.

Otro de los problemas que veo en este tipo de historias callejeras, es que los realizadores, en nuestro caso Alberto Rodríguez intentan dar al personaje mucha mayor profundidad que la que realmente tiene, porque motivo sitúan al protagonista ante ciertas disyuntivas morales e incluso disquisiciones de carácter filosófico. Realmente este tipo de individuos son mucho más simples de lo que nos quieren vender a los pringaos como nosotros, como se jactan de llamarnos al no ver la vida como la ven ellos, son victimas de su propia estupidez, porque teniendo ejemplos vividos en sus propias carnes, insisten en mantener un ritmo de vida frenético hasta que el cuerpo aguante.

Mi rechazo a este tipo de cine probablemente surja porque no consigo identificarme con los personajes y eso es algo que creo imprescindible en la labor de un realizador, que se aseguraría probablemente que nos interesáramos más por todo. No me resultan atractivas las historias de gente que no se ha esforzado y que es amigo de lo ajeno, que pretende ser más que nadie por el simple hecho de que no eres como él, en el fondo gente desgraciada que habita más lejos de la felicidad de lo que se pueden imaginar.

La obra no tiene prácticamente nada destacable, se vuelve a abusar del efecto cámara al hombro, algo que en esta década está muy de moda aunque en muchísimas ocasiones no tenga sentido alguno, por otro lado los interpretes, sobre todo los que gozan del protagonismo nunca me han parecido buenos. Se desperdicia en mi opinión a dos buenos secundarios como son Ana Wagener y Antonio Dechent dándoles sendos papeles insignificantes, el caso es que si pueden evítenla porque la vida vende muy caro el tiempo y no es que estemos para excesos.

TRONCHA

lunes 16 de noviembre de 2009

"Un lugar donde quedarse" de Sam Mendes

You can read this text translated into english at: Away we go

En muchas ocasiones el cine no tiene que irse a los lugares más recónditos de la ficción para encontrar una buena historia. Con contarle bien y tener cierta gracia a la hora de hacerlo puede acabar funcionando y conseguir su cometido final, entretener al espectador. Este se puede sentir mucho más identificado con una historia cotidiana, una situación doméstica en la que se vea reflejado. En el cine de Mendes encontramos varios ejemplos de este tipo de cine por denominarlo de alguna manera social, en el que acabamos escrutando la vida de unos semejantes muy similares a nosotros mismos.

Mendes en este trabajo no pretende grandilocuencia alguna, de repente se cruza con un guión original que no tiene base literaria, se divierte leyéndolo y decide ponerle imágenes. Así como nada más y por supuesto nada menos, esto se refleja de una forma plena en la película, que no tiene grandes pretensiones, algunos pueden pensar que el resultado global es flojo. Pero quizás habría que tener en cuenta que probablemente el director no pretende más que dar su particular visión sobre una pareja que están a punto de ser padres y pretender reafirmar una serie de conceptos que parece que se les tambalean.

En ningún momento pienso que la historia pretenda ser moralizadora, no busca cambiar los clichés de nadie. Siendo muy sutil nos introduce en la vida de Burt (John Krasinski) y Verona “Rona” (Maya Rudolph), este ritmo pausado se mantiene durante la totalidad del film. Al final del mismo es cuando hay una especie de elevación en la intensidad del mismo pero que dura poco durante su estancia en Montreal, pero la dureza de la vida les devuelve a la realidad. Aun siendo un film “corto” para lo que ahora nos tienen acostumbrados, pueden sobrar algunos episodios de su viaje y haber desarrollado otros más interesantes.

La producción destila “indie” por todos lados, incluso según ha llegado a mis oídos se ha convertido en una producción “verde”, se han reciclado gran parte de los materiales y se ha ahorrado energía en distintos aspectos de la película. Estamos ante una bonita historia que a algunos puede llegar más que a otros, en un entorno divertido, de comedia, pero con cierta amargura, no todo es oro lo que reluce. El que más aporta al lado cómico del film es el personaje de Burt, un perfecto “payaso” que se toma la vida como le viene, va capeando el temporal según arrecia.

El secreto de la pareja es que al intentar reafirmarse en que no son unos fracasados, acaban dándose cuenta que son más normales de lo que ellos piensan, y que no andan tan perdidos como ellos pensaban. No obstante necesitan del viaje que vana a realizar para darse cuenta, del egoísmo, del poco afecto que la gente dedica al prójimo, del despego de algunas familias, incluso de las desgracias más desgarradoras, todo ello impregnado de un humo constante que a veces se torna de cierta negrura. Pero insisto ya por última vez, son temas que se tocan de refilón de una manera muy grácil, para acabar regalando un buen rato al espectador y no una preocupación, para eso esta última ya está la vida real.

TRONCHA

viernes 13 de noviembre de 2009

"Viridiana" de Luis Buñuel

You can read this text translated into english at: Viridiana

Ponerse delante de un trabajo de Buñuel es adentrarse en el singular mundo del surrealismo, nadie como él ha sabido llevar a la pantalla esta tendencia artística, está claro que cualquier estómago no admite todo tipo de viandas y a algunos les puede parecer inexplicable. Como consejo pienso que lo mejor en estos aspectos es dejarse llevar, algo similar a lo que un servidor hace con el cine de Lynch, probablemente el que en la actualidad más cerca este de la tendencia descrita.

Cualquier sitio es bueno para adentrarse en el terreno de las ideas surrealistas, un entorno rural en el que hay un profundo protagonismo religioso le sirve al realizador para expresarse a sus anchas, por este motivo la película tiene una doble posibilidad. Su historia tomada de forma independiente puede gustar por si misma y por otro lado si se desea ahondar más en ella y en los comportamientos de los personajes es cuando encontraremos la otra, la que esta sumergida en el mundo surrealista.

Los sujetos de su película son personajes muy oscos, oscuros, incluso a veces parece que rozan el tenebrismo, el máximo exponente es la propia Viridiana (Silvia Pinal) a punto de ordenarse como monja de clausura, se supone que con una fe inquebrantable la cual empieza a resquebrajarse en el momento que entra en contacto con el mundo exterior. Nada más hay que ver el equipaje que lleva metido en su maleta, no hay elementos más simbólicos del sufrimiento que los que acompañan a la novicia.

La primera parte de las dos que tiene el film, viene por supuesto definida en gran medida por el personaje de don Jaime (Fernando Rey), es otro de los personajes lúgubres que marcan estos primeros metros de la producción, inmerso en su mundo. Casi sin contacto con el exterior, su vida solo se ve turbada por la visita de su sobrina Viridiana la que al final de forma más o menos directa se convierte en la protagonista de la tragedia personal de su propio tío.

El frescor, la luz, el aire aparece con el personaje del hijo que don Jaime siempre ha tenido en segundo plano, Jorge (Francisco Rabal), una persona alegre, que rehuye de las antiguas costumbres, que reniega de formalismos y que acaba resumiendo casi todos sus pensamientos en un frase, "no es necesario estar casado para estar con una mujer". A veces la censura de este bendito país se pasaba y otras veces no llegaba, el caso es que no se como este trabajo se libró tan bien de sus absurdas y caprichosas garras. Incluso los personajes de su alrededor evolucionan con la aparición de este un ejemplo claro es el de la sirvienta Ramona (Margarita Lozano)

Todo parece alegría, incluso la desgracia de los pobres que acaban ocupando una de las zonas de la mansión parece tornarse en esperanza, de todo el conjunto la verdad es que son los que más grado de surrealismo acaparan. Sino fijense en la escena en la que representan la última cena de Jesucristo, este elenco parece que le sirve de pretexto a Buñuel para desvelar su desconfianza en el ser humano, es como si no hubiera expectativas y la bondad fuera destruida por el egoísmo y la falta de respeto.

Aparte de todo lo comentado con anterioridad a mi se me hace que el film tiene una gran carga erótica, al principio representado por Viridiana, convirtiéndola en el oscuro objeto del deseo de su tío, algo que tampoco podrá acabar evitando el hijo según avanza el largometraje. Incluso ella misma acaba dándose cuenta que no solo es capaz de vivir de los rezos y aislada del mundo carnal, a este respecto destaco la fantástica escena final en la que más que una partida de cartas lo que parece componer Buñuel de forma solapada es un menasatrua (trio) en toda regla.

TRONCHA

miércoles 11 de noviembre de 2009

"La gran ilusión" de Jean Renoir

You can read this text translated into english at: La grande illusion

Está totalmente clara mi inclinación por el cine bélico, sobre todo el de las grandes guerras, de verdad que me considero una persona pacífica que huye de la violencia y muchas veces me he preguntado a mi mismo, porque cada vez que tengo la oportunidad de ver una película de "guerra" me pongo con ella. El caso es que este ejemplo más bien se puede decir todo lo contrario ya que está en el lado del antibelicismo, pero aun así su formato de rasgos y características militares para mi la hacen atractiva.

La verdad es que definirla con ese calificativo se queda corto "La gran ilusión" es una obra maestra sin lugar a dudas y cuando una película alcanza dicha categoría es porque en varias de sus facetas se ha hecho un trabajo excepcional. Este caso no podría ser menos en ese aspecto, el tratamiento de la cámara por ejemplo es increíble, los planos parecen infinitos, está donde debe de estar y es el vehículo perfecto para transmitirnos lo que el realizador realmente pretende.

Las interpretaciones de los protagonistas son sublimes, el siempre fantástico y de particular físico Capitán von Rauffenstein (Erich von Stroheim), la del Capitán Boeldieu (Pierre Fresnay) y la del Teniente Marechal (Jean Gabin). Los tres forman un fantástico triángulo de interpretación, en una película sobre la primera guerra mundial en la que hasta el mismísimo final no se escucha un solo disparo y que supone uno de los mejores ejemplos antibélicos de la historia del cine.

La forma de reflejar este rechazo a la beligerancia está representada por los protagonistas, viene determinada por la diferencia entre las clases que aparecen en ella, esta dicotomía social le sirve a Renoir para reflejar la decadencia de la aristocracia. Claro ejemplo de ello son los diálogos que se producen entre los capitanes de ambos bandos, parecen no existir diferencias, pertenecen a una clase social ambos, que se define por su decadencia, da igual al país que pertenezcan, los que realmente acabaran siendo los protagonista en el nuevo orden social que quedará después del gran conflicto.

Una gran obra de cine que por supuesto nadie debería perderse, un ejemplo de como se pueden hacer las cosas en este mundo del séptimo arte, incluso puede servirnos de contraste entre la películas cuya temática versa sobre la la segunda guerra mundial. Donde ya se puede observar que las relaciones en los campos de prisioneros ya son distintas, se ha perdido ese respeto por el ser humano, sin ser ninguna de las dos buena, si me permiten la acepción, me atrevería a decir que la primera conflagración mundial daba la sensación de ser más humana que la otra.


TRONCHA

lunes 9 de noviembre de 2009

"Syriana" de Stephen Gaghan

You can read this text translated into english at: Syriana

A veces no han tenido la sensación de que quedaban vacíos cuando salían de un determinado restaurante, como si el tiempo que habíamos dedicado a comer no nos hubiera aprovechado en absoluto todo lo que hemos ingerido, contándoles este símil sobra decir lo que sentí después de terminar de ver este trabajo. Algo que se las prometía pero que queda en nada de nada, si tuviera que definir la película de una forma pictórica, esta seria la de una gran planicie.

Siempre me ha gustado el cine denuncia, sobre todo si hace referencia al mundo en el que vivimos, porque si lo pensamos fríamente todo se hace mucho más tangible, pero cuando hablo de denuncia me refiero sobre todo a seriedad no que a uno le tomen por tonto, está claro que ponerse de uno y otro lado en una película es dotarla de gran subjetividad. Pero lo que no es aceptable es que pretendan hacer tambalear los cimientos del mercado petrolero, para que llegue la conclusión del film y todo el mundo se vaya de rositas.

Por esto nos e porque muchos realizadores se empeñan en denunciarnos situaciones totalmente "increíbles" que ocurren en nuestro propio mundo, para que ilusionamos al espectador con tirar abajo o revelar toda una teoría de la conspiración y al final quedarnos en nada. Por este motivo declaro que esta película a parte de plana narrativamente hablando es tramposa, porque durante todo el tiempo que estamos viéndola estamos esperando a que arranque a que de un acelerón en algún momento y no transite todo el rato al trantran como hace.

De las interpretaciones poco que decir, no le encuentro explicación ninguna a la estatuilla recibida por Clooney, que pasa que para algunos ya tocaba ¿no?, donde ven la interpretación de este señor los que eligieron darle el premio, esta claro que no es mi actor predilecto. Pero tiene cosas salvables, aunque también en honor a la verdad he de decir que cada vez menos porque ultimamente sus intervenciones en distintas producciones dicen muy poco a favor de él.

No destaco nada, no me creo nada de todo lo que he visto, y por si esto fuera poco la película da la sensación de que ha tenido un presupuesto bastante alto, el caso es que cada uno derrocha su dinero como le da la gana, pero lo que si les puedo asegurar que este trabajo va a ser uno más del montón. De esos que recuperan el dinero en taquilla, pero porque en nuestra actual sociedad prima más la imagen o sea los actores (George Clooney y Matt Damon) que una historia sólida e interesante.


TRONCHA

viernes 6 de noviembre de 2009

"¡Madre mía!" de John Ford

You can read this text translated into english at: Mother Mchree

Lo primero que hay que observar es que la copia que llegó a mis manos para poder ser visionada no contemplaba los 75 minutos que la original parece ser que tuvo en el momento de su nacimiento, pero aun así y siendo un trabajo incompleto, se pueden analizar bastantes cosas, de las cuales intentaré dar cumplida cuenta a continuación.

Para empezar basta decir que entre este y el corto que analizamos a este trabajo anterior ("By indian post" (1929)) median unos cuantos años y esto hace que los trabajos de "Jack" Ford hayan ganado en solidez, la narración es mucho mejor que en ejemplos anteriores. Ya es más cineasta si me permiten la expresión, una vez más en su filmografía recurre a la temática irlandesa, no olvida sus orígenes y siempre que lo hace o al menos en los ejemplos que yo he visto acaba reflejando ese odio hacia los malditos que ocupan las tierras del trébol y no dejan que la idiosincrasia de su pueblo fluya con libertad.

Como indicaba anteriormente uno de esos actores fetiche es Victor McLaglen al que Ford recurre en algunos de sus trabajos y sobre todo me viene a la mente el de "El Delator" (1935) un gran trabajo del gigantón actor que también había intervenido con mucho acierto en otra obra maestra como era "El trío fantástico" (1925) una de las obras maestras de Tod Browning. Esto da la sensación que utilizar al mencionado actor era algo que durante aquellas décadas estaba de moda y por supuesto daba empaque a la producción.

La historia del film está basada en una novela de Rida Johnson Young, una trágica historia de esas tan dramáticas que al principio gustaba llevar a la gran pantalla. De esas en las que la desgracia de repente sobrevenía sobre los personajes y ellos con un afán de superación encomiable se la acababan sacudiendo para encontrar la felicidad al final de una tortuosa andadura a través de la vida.

América sigue siendo el país de las esperanzas de muchos y prueba de ello es que nuestra protagonista Ellen (Belle Bennett) pretende emigrar con su hijo allí tras quedarse viuda, en el camino hasta la ciudad para embarcar hacia la libertar y la esperanza se encuentran con un grupo de artistas circenses. Embaucadores pero gente de buena fe que sirven de unión entre lo que representa el mundo real en el que viven y el de ilusión al que pretenden escapar.

La historia pega un salto (alguna de las cintas que nos falta) y vemos al pequeño Brian (Philippe De Lacy) convertido ya en todo un hombre (Neil Hamilton) visitando la mansión de su prometida donde la madre está de sirvienta. Se sitúa al piano e interpreta una partitura que se titula Madre mía y que supuestamente está dedicada a esa madre que da por perdida, lo visto termina justo aquí. Aunque lo destacable es que Ford aprovecha la interpretación de la canción, para cambiar la sonorización del film, deja de lado el clásico piano y nos introduce la voz del interprete. Además el corte coincide con el final de una de las bobinas ya que un ionstante antes vemos aparecer en el margen superior derecho el famoso "cigarrette burns" del final del rollo.
TRONCHA

miércoles 4 de noviembre de 2009

"The box" de Richard Kelly

Hay películas que se reciben con más pena que gloria y quizás esto acabe incluyendo en esa decisión final en la que determinamos si es o no de nuestro agrado. Un aspecto que también predetermina, si no conoces nada de la misma y has de elegir, es el cartel. En mi caso ver a Cameron Díaz ocupando prácticamente la totalidad del de este film, me predisponía demasiado a pensar mal de este trabajo, por otro lado confieso que un atractivo para acercarme a él era poder ver si Richard Kelly seguía manteniendo al genialidad de su anterior y más exitoso trabajo “Donnie Darko” (2001).

Si nuestro punto de partida es la narración original de Richard Matteson, la cosa se hace bastante atractiva, alguien llega a tu casa de repente y te entrega una caja. El objeto tan solo tiene un pulsador, si lo oprimes ocurren dos cosas, se te recompensa con un millón de dólares y en algún lugar muere alguien que no conoces. Este par de ideas ya dan de si lo suficiente para que nuestra imaginación se ponga a maquinar y por tanto barajar multitud de hipótesis. Si a esto le añadimos que la situación económica no es muy halagüeña el ser humano puede ser capaz de lo peor.

Toda esta incertidumbre es la que ocupa la primera parte de la película, los Lewis, Norma (Cameron Diaz) y Arthur (James Marsden) uno desde el enfoque totalmente escepticista de la situación y la otra desde la absoluta creencia. Ambos se debaten en si conviene o no pulsar el botón rojo de la parte superior de la caja, continuamente debaten con sus conciencias para ver si les interesa realizar esta especie de ritual feminista, ya que comprobarán según va avanzando la narración y según acaba mostrándose que las que pulsan son ellas.

Hasta aquí quizás no tengamos ningún problema, hasta nosotros mismos llegamos a plantearnos que haríamos en esa situación, si el futuro de nuestra familia dependiera de ello. Pero es que todo tiene su trampa, y por supuesto esta película no iba a ser menos, el guión está repleto de ellas. Como decía todo empieza a complicarse, las situaciones que viven los personajes llegan de repente, pasamos del umbral de lo real al de otra dimensión de repente y con pocas explicaciones, no sabiendo realmente porque todo ha sucedido. No debemos incurrir en el error de pensar que el realizador ha pretendido crear confusión a propósito en el espectador, para que aparezca la intriga, más bien pienso que es un defecto de la narración. A veces se enrevesa de tal manera que no resulta creíble y esto acaba apagando nuestro interés, no da resultado el intento de crear un suspense en torno a la historia

Las conclusiones que se pueden sacar de la historia no satisfacen en absoluto, iba a desvelarles aquí el motivo por el cual ocurre todo, pero me parece bastante injusto al que tenga el detalle de detenerse un momento y leer esta reseña. Si ya de por si la historia no llega a meternos dentro de ella del todo, si lo consigue en momentos determinados, pero la intensidad de repente se rompe cuando el director nos sumerge una y otra vez en la aburrida cotidianeidad de los Lewis. La solución que se da a esta especie de entuerto es bastante pretenciosa, el motivo por el cual se entregan “cajas” a determinadas familias como en su momento nos confiesa Steward (Frank Langella) es demasiado fatuo como indicaba antes.

El trabajo de Kelly, pretende entretener y en mi opinión tiene sus momentos (escena del prisma de agua sobre la cama), pero cada vez que la narración goza de cierto ímpetu, este se disipa llevándonos a supuestas escenas de cierta agonía familiar que no llegan al espectador debido sobre todo a la interpretación de los protagonistas. Por tanto determino que en la historia quedan demasiados flecos sueltos para que el acabado final sea bueno, se queda en aceptable, y por supuesto esto hace que sus casi dos horas de duración llegado el punto nos resulten plomizas, en menos tiempo probablemente hubiera dado mejor resultado.


TRONCHA

lunes 2 de noviembre de 2009

"By indian post" de John Ford

You can read this text translated into english at: By indian post

En los comienzos del cine supongo que todo debió ser un poco caótico, siempre que surge algo nuevo son muchos los que se acercan a ver, tocar, observar, en resumen saber que se puede sacar de lo nuevo, el séptimo arte no fue menos y mucha gente hizo muchas cosas. Aunque luego como también ocurre por lo general la efervescencia dura más bien poco y tan solo un grupo de elegidos es el que continua fiel y sigue empeñado en el tema.

Los primeros trabajos eran de características muy distintas y sobre todo en cuanto a su duración, este en concreto debido a la misma se podría denominar en la actualidad cortometraje (aprox. 15 minutos), el caso es que en aquellos inicios nadie había estandarizado las duraciones con lo cual de todo había. Estábamos ante un divertimento como tal y no ante lo que ahora se supone que es un disciplina plástica y por tanto englobada dentro del mundo del arte, esa concepción aun no existía, tanto era así que las actuaciones dejaban bastante que desear. Lo realmente interesante como decíamos antes era divertir al personal con las historias.

El cine supone una revolución total, da acceso a que muchas personas no solo escuchen a otros sobre como ocurren ciertas experiencias o son ciertos lugares, ahora pueden verlo con sus propios ojos. Este probablemente sea el gran secreto de la popularidad de esta disciplina, por tanto lo que primaba era llevar a la pantalla historias aunque fueran bastante fútiles como esta en concreto donde dos jóvenes se aman y buscan la forma de vivir juntos ante la oposición del padre, no hay más. Todo ello ambientado en una atmósfera de western con alguna persecución que otra y algún gag entretenido protagonizado por el "gracioso" del trabajo.

Como curiosidad comentar que este corto está "firmado" por parte de Jack Ford, como se puede apreciar en los créditos, el nombre con que empezó el gran maestro en este maravilloso mundo de las imágenes.
TRONCHA

viernes 30 de octubre de 2009

"Número 17" de Alfred Hitchcock

You can read this text translated into english at: Number seventeen

Aunque lo que voy a decir parezca una evidencia total, no se crean que lo es, Hitchcock fue uno de los cineastas que lo tuvo claro desde el principio, sabía la línea que iba a seguir, tenía unas ideas fijas en cuanto a lo que quería mostrar a los espectadores. Otra cosa más peregrina es que lo consiguiera aunque puedo aventurarme a decir que en mayor o menor medida pero en todos sus trabajos el denominador común es el suspense y da igual de que época estemos hablando, bien en sus inicios en su Gran Bretaña natal o cuando decidió dar el gran salto y afincarse hasta el final en la industria hollywodiense.

Por decirlo de algún modo, este es uno de sus primeros trabajos, porque quizás alguien de los que pase por aquí no sabrá que este director viene del cine mudo y que no solo sus orígenes vienen de ahí sino que fue uno de los que supo adaptarse al sonoro. Algo que no todos consiguieron y me refiero a directores y algunos actores, el caso es que "Número 17" ya está dentro de la época sonora, pero muy en los principios de esta.

Desde el primer instante del film nos damos cuenta de lo que avisaba en el primer párrafo, el azar hace llegar a un individuo a una determinada casa donde acaba entrando y nada más hacerlo descubre que no está solo, la necesidad. Otra causa relativamente razonable en ocasiones ha llevado allí a Ben (Leon M. Lion) un vagabundo que aprovecha lo que la vida le tiende en su tacaña mano para poder tirar hacia delante y una casa vacía es un perfecto lugar donde dejar que transcurra su macilento cuerpo.

Como gran maestro del suspense lo primero que hace es mostrarnos como está la situación, en numerosas ocasiones hemos llegado a la conclusión de que si somos testigos de lo que ocurre al final acabamos implicándonos aun más en la trama incluso llegando a ser a veces nosotros los protagonistas o poniéndonos en el pellejo de algunos de los personajes, esto el maestro lo sabía y es el recurso del que realmente hizo gala en la casi totalidad de sus trabajos.

Hay dos elementos que destacaría de entre todos los recursos que utiliza que no son pocos, sin ir más lejos durante bastante tiempo dentro del largometraje se juega una y otra vez con maquetas a escala para intentar transmitir la intensidad de la persecución de un tren que debe llegar a un ferry y que a la vez es perseguido por un autobús, ahí es nada. El caso es que el mayor trabajo lo acapara a la hora de jugar con la iluminación del film, continuamente estamos ante un combate entre luces y sombras que el director aprovecha para añadir incertidumbre al conjunto, para ello se ayuda de que él mismo vino a denominar lo que es un mcguffin, como es la vela que continuamente se apaga y enciende y de manera indirecta se convierte en protagonista de esta parte del film.

El caso es que el guión parece interesante, ladrones, joyas, detectives que acaban siendo desenmascarados, algún que otro aprovechado de turno y la pizca de humor negro que tanto le gustaba traída de la mano del raterillo Ben. Pero según avanza la narración todo se viene un poco abajo y me dio esta sensación cuando más y más personajes se iban sumando a la trama, el caso es que tan pequeña película se podía haber solventado aun con mucha menos gente y de una manera más satisfactoria, que no mala, no se vayan a equivocar en mis apreciaciones.



TRONCHA

miércoles 28 de octubre de 2009

"Sin nombre" de Cary Joji Fukunaga

You can read this text translated into english at: Sin nombre

Supongo que de todas las veces que he escrito alguna reseña sobre alguna película el tema del entorno ha surgido con anterioridad. Hay que reconocer que lo que rodea a las personas acaba condicionando su vida, de una forma profunda o superficial pero siempre acaba marcando a la persona, no es lo mismo criarse en un contexto relativamente normal, como hacerlo en uno envuelto de violencia. Este es el soporte que utiliza Fukunaga en su ópera prima, la violencia y por extensión el mundo de las “maras” pandillas de jóvenes sin futuro que intentan forjarse uno amparados en el terror.

Tampoco debemos pensar que la película se recrea demasiado en este submundo que campa a sus anchas en Centroamérica y Méjico, compuesto fundamentalmente por delincuentes deportados por EEUU a sus países de origen. El realizador nos muestra lo necesario de este ecosistema para que tengamos una mejor compresión de la historia, lo que realmente importa es la relación que surje entre los protagonistas Sayra (Paulina Gaitan) y “Casper” (Édgar Flores), dos personas con orígenes muy distintos pero que por distintas circunstancias acaban intentando conseguir lo mismo.

El formato del trabajo si se me permite yo lo definiría de rail-movie (en lugar de road movie), ya que gran parte de la historia transcurre en el techo de un tren que lleva a un nutrido grupo a la esperanza de cruzar la frontera con los EEUU para tratar de mejorar sus vidas para siempre. El largo recorrido sobre los railes, da tiempo para que surja la amistad entre ambos adolescentes, no definiría como que surje el amor, quizás otros si, pero yo definiría la relación entre ambos como una especie de complicidad en la que uno intenta salva al otro y viceversa.

En realidad asistmos al drama de la coexistencia de ambos, en un lugar en el que ya no se tienen más que uno al otro, todo lo demás no importa, incluso hay cierta magia en algunos momentos donde se dan cuenta que probablemente sus vidas hubieran sido totalmente distintas de haberse conocido antes. Pero este planteamiento es realmente imposible, ambos están donde la vida les ha situado de una forma o de otra, aunque sus pretensiones sean practicamente las mismas.

La película no tiene concesiones, no es mojigata, la vida y la realidad son así de crudas en muchas ocasiones y no se nos pretende enmascarar lo que ocurre. En ocasiones no se puede estar el tiempo que uno quiere con los seres queridos o al menos el que a uno le gustaría. También sabemos que la vida no regala nada, te puede hacer un préstamo, pero al final acaba cobrando y como en muchos otros ejemplos dentro del cine, el que la hace la paga. El individuo pierde su identidad ante lo que realmente representa el grupo, hallándose este último siempre por encima.

El resultado global es bastante agradable, acabamos adentrándonos en el terreno que nos propone el director, de la mano de una buena dirección y sobre todo de una gran calidad en la fotografía, ambos apartados premiados en Sundance. Este detalle me hace reflexionar si a veces el cine indie, el habitual en este festival, goce de mucha mayor originalidad que el realmente comercial y por tanto merezca mucho más la pena nuestra atención para que no ses pasen trabajos como el que ahora nos ha ocupado.

TRONCHA

lunes 26 de octubre de 2009

"Tragedia submarina" de John Ford

You can read this text translated into english at: Men without women

En todos los aspectos de la vida como por supuesto en los del ser humano hay etapas y no se puede decir que de repente acabe una y al segundo siguiente comience la siguiente, entre ambas hay periodos de transición, esta película puede servir de ejemplo de transición entre el cine mudo y el sonoro. Sobre todo por varios aspectos que a continuación me gustaría descubrir, creo que su mayor valor le viene dado por estas características y por supuesto por su autor.

La historia comienza en puerto seco, es decir, los marineros están en tierra intentando divertirse tomando unas copas y comprando souvenirs, antes de volver a embarcar, lo curioso de esta primera parte es que aparecen intertítulos, elementos propios del mudo. Pero cuando volvemos a la escena, nos damos cuenta que estamos escuchando el sonido ambiente, incluso las canciones y música que se interpretan en el tugurio donde están dando se relajan los marinos. Esto a veces viene intercalado con fragmentos de diálogo de los personajes que de repente se corta, para sacar otro intertítulo.

Esta forma de "realizar" la cinta me da la impresión que pudo ser por dos motivos, bien que aun el gran maestro no dominaba la técnica del sonoro y le costó despegarse de los tiempos en los que los filmes silentes tan solo tenían el acompañamiento del sonido de las notas de un piano. O bien se atrevió a experimentar con la nueva técnica sonora y el resultado no le gustó demasiado o lo suficiente aclaratorio para que el espectador quedara satisfecho, el caso es que sea una u otra razón son un motivo más para añadir originalidad al trabajo final.

Otra peculiaridad que también destacaría del largometraje es que se nota que los actores si que han evolucionado, están mejor preparados para la evolución al sonoro, aunque un poco anquilosados en el reciente pasado. La forma de interpretar y comportarse delante de la cámara ya no es lo mismo, su lenguaje gestual cambia, expresándose de una mentira mucho más distinta y menos forzada como hacían en los inicios.

Aparte de estas características técnicas, el film se sostiene perfectamente en su guión, ahora estamos acostumbrados a ver historias de submarinos que las pasan canutas y el director intenta transmitirnos la agonía que los tripulantes pasan en dicha situación. Con un inmenso mar encima y muy pocas esperanzas de vida, Ford, consigue transmitir esa inquietud al espectador, la desesperación por salvar a la tripulación del submarino S-13.

La historia bajo mi punto de vista tiene bastante solidez para haber salido adelante, quizás no debería haberla intentado rodear con cierto halo de misterio alrededor de la figura de Burke/Quatermain (Kenneth MacKenna) un hombre que desapareció y que lleva una carga de traidor a sus espaldas. Por culpa de una mujer que en el pasado le traicionó, para que este perdiera a los componentes de la tripulación de su navío, el caso es que el personaje pretende la redención a toda costa, cuando lo realmente interesante es ver la agonía del submarino con catorce hombres postrado en el fondo el lecho marino.
TRONCHA

viernes 23 de octubre de 2009

"Algodón en Harlem" de Ossie Davis

You can read this text translated into english at: Cottons come to Harlem

(El uso de la palabra negro en ningún momento pretende ser peyorativa, en el colectivo cuya piel es de dicho color prefieren que se les denomine así a "gente de color" o cualquier otro término, por ello lo empleo).

Les prometo que la intención de este párrafo no es la de que sirva de chiste y muchísimo menos como menosprecio hacia nadie, pero cuando me dispuse a ver la película tenía en mi cabeza que de algún modo era cine negro. Lo que acabé dándome cuenta nada más ponerla es que es cine negro hecho por negros algo que en determinada época y en ciertos directores fue muy habitual, directores negros y actores y actrices negros, algo que sinceramente me parece un poco absurdo.

No hay que ser un lumbreras par saber la discriminación que históricamente ha sufrido el colectivo negro en todo el mundo y en este caso particular en los Estados Unidos. Con este tipo de producciones o películas de negros, casi todas habituales en la década de los años setenta y principios de los ochenta, lo que sus directores pretendían era dar a conocer los sentires y padeceres de su gente y quien mejor que ellos mismos para hacerlo y protagonizarlo.

Harlem es un reducto que los blancos crearon en Nueva York, para confinar a los inmigrantes de raza negra o descendientes de los esclavos que llegaron a su país, lo que en castellano sería un ghetto, aunque claro nuestros amigos los yanquis no aceptarían dicho concepto. Son gente sin esperanzas pero con mucho potencial, deseosos de llevar una vida normal como cualquier otra persona y realmente como la merecen y nunca se les ha concedido, sus ídolos siempre vienen del mismo ámbito, el religioso.

Sus "predicadores" urbanos o mejor dicho sus embaucadores urbanos acaban llevándoles al lado donde quieren, tenemos que tener en cuenta que son gente sin recursos económicos, ni académicos. Un perfecto caldo de cultivo para la delincuencia y campo de ensayo para las drogas, muy probables víctimas de las palabras de estafadores de cualquier pelo que no dudan en aprovechar de los suyos para su beneficio personal, no dudan en arruinar sus vidas para enriquecer las propias.

Entre este mundo destacan dos personas "enterrador" Jones (Godfrey Cambridge) y "ataúd" Ed Johnson (Raymond St. Jacques), dos especie de superpolicias, por supuesto negros, que conocen como nadie su entorno y que se manejan fenomenalmente a los suyos. Personajes en los que se puede confiar, aunque en ocasiones actúen más bien como Robin Hood que como aprendieron en la academia de policía, en algunas escenas efectistas y exageradas la categoría anteriormente mencionada de superpolicías el realizador la lleva demasiado al extremo adentrándonos a ambos más en el mundo circense que la seriedad que probablemente debería requerir el tema.

El caso es que el largometraje está impregnado de esta especie de gags que se marca el realizador y que contribuyen muy poco a la calidad de la cinta, si se hubieran evitado estoy seguro que todos lo hubieramos agradecido y nos adentrariamos de otra manera en ese tan peculiar barrio. Si tuvieramos la sensación de mayor dramatismo del que vemos todo quedaría mejor y estaríamos ante una probable buena película de cine negro, protagonizado en su mayoría por gente de raza negra y no delante de una mediocre comedieta, llena de frivolidad como realmente estamos.



TRONCHA

miércoles 21 de octubre de 2009

"El viaje fantástico de Simbad" de Gordon Hessler

You can read this text translated into english at: The golden voyage of Simbad

Nunca he creído en la tópica frase que muchos mayores repiten a veces de manera machacona "...esta juventud..." cada generación no es peor ni mejor que la anterior, tiene sus peculiaridades y características concretas que vienen condicionadas entre otras cosas por su entorno, esta era de las películas de mi infancia y por ello me dispuse a verla con mi hijo. Para compartir ese hecho y por supuesto observar su reacción, lo primero que dijo al ver uno de los animales "paridos" por Harryhausen fue que como se notaba que era de "mentira", rápidamente intenté explicarle que antiguamente no había ordenadores como ahora y que los efectos especiales se hacían de otra manera. Que eran muy difíciles y que no restara mérito al trabajo de aquellas personas, lo entendió perfectamente, aunque por supuesto prefiere los que le han tocado vivir durante su infancia.

La verdad es que de los trabajos que hizo Ray Harryhausen a lo largo de su carrera, reconozco que cinematográficante la historia no tenía un mérito desmesurado, aunque en este trabajo no deja de tener cierto interés. Lo que realmente es interesante es ver como perfecciona la técnica del "stop-motion" para meter a los personajes humanos en mundos imaginarios y repletos de fantasía y ciencia ficción, incluso rodeados de seres mitológicos.

Para ser honrados, yo más o menos recuerdo que tampoco me creía que aquellos monstruos eran verdaderos, ni siquiera en mi infancia, pero nos daba igual, si es que no teníamos otra cosa, el vídeo, que era aquello del vídeo de lo que hablaban algunos, aunque solo sea por esto. Este tipo de cine en mi opinión merece un respeto, a muchos de los de mi generación les hizo adentrarse en este maravilloso mundo y amar el séptimo arte como lo aman.

Como apuntaba anteriormente la historia funciona estamos ante una aventura en la que dos barcos buscan el mismo destino geográfico aunque difiera del personal, Simbad (John Phillip Law) el marino por excelencia de todos los mares. Hombre justo donde los haya y exponente máximo de la libertad, no dudaba en ayudar al desfavorecido y acudir allá donde hubiera aventura, su antítesis sería Haroum (Kurt Christian) egoísta, dominador, execrable en sus acciones, representante por tanto del lado maligno del ser humano.

Comentarles como termina sería absurdo porque todo el mundo lo sabe perfectamente, los héroes no suelen acabar casi nunca mal y menos si son de la mencionada infancia, porque unos elegiríamos ser vaqueros de un western y otros romanos. Pero también los habría que eligieran ser como Simbad, yo no era mucho de estos, pero disfrutaba como un enano viéndole, quizás y habiendo pasado el tiempo ahora precisamente si que elegiría al rey de los mares, porque no hay que negar que se rodeaba fantásticamente en cuando a féminas se refiere y sino juzguen ustedes mismos el papel de la "pobre" esclava Margina (Caroline Munro).

Por cierto no deberían perderse el comentario que en un momento determinado le hace el capitán Simbad a Achmed (Takis Emmanuel) sobre los placeres de cierta sustancia alucinógena extraída de la planta del cáñamo, recuerden que vimos la versión doblada y que esto supone un reto ante la censura de aquellos momentos.
TRONCHA

lunes 19 de octubre de 2009

"El mercader de las cuatro estaciones" de Rainer Werner Fassbinder

You can read this text translated into english at: Händler der vier jahreszeiten

Primera toma de contacto con el cineasta de origen alemán, hacía tiempo que había grabado esta película y quien sabe porque, no vamos a entrar en profundas averiguaciones pero no conseguía de ninguna de las maneras que entrara en la bandeja del DVD. Pero como ocurre siempre en la vida, todo acaba llegando aunque ésta a veces no goce de la longitud que desearíamos y por supuesto una vez más la experiencia que viví con este film va a ser descrita a continuación y compartida con todos en definitiva.

A primera vista destacaría que me parece un cine minimalista, la puesta en escena está hecha con los elementos justos, elementos sobrios y fríos porque no decirlo, que parecen transmitir esta frialdad a los personajes , las escenas parecen tener lo justo. Centrando nuestra atención en el personaje que en ese momento lleva la carga de la acción, como si el realizador pensara que un entorno recargado podría desviarnos de lo que realmente interesa.

A raíz de todo esto pienso que estamos ante un cine directo en el que todo es literal, lo que se ve es lo que es, no andamos con tapujos de aquí para allá, insisto en que lo importante son las situaciones de los personajes y por ende lo que estos viven y sienten. Lo de menos es quien los interpreta, continuando con el concepto del párrafo anterior podemos llegar a pensar que los actores también son meros elementos estrictamente necesarios para que la historia sea creada, todo esto en cierta manera recuerda mucho al cine de otro peculiar director como es Robert Bresson.

En este trabajo nos encontramos la vida misma, algo que de una manera u otra todos hemos experimento, a través de Hans (Hans Hirschmüller) seremos testigos de lo que las personas pueden llegar a sufrir por la vida que les toca vivir, está claro que no estamos ante una historia dulce. Ni siquiera los pocos momentos de felicidad que aparecen en el film son de una alegría contenida y casi me atrevo a decir que figurada, la infancia y el trato de la familia durante dicho periodo son totalmente definitivas para el desarrollo posterior de la persona y si esto lo analizamos en nosotros mismos pienso que Fassbinder no va muy descaminado.

La frase que definiría el film es la que Heide (Heide Simon), hermana de Hans y tía de Renate (Andrea Schober) explica a la niña en una escena puntual de la película, en ella le dice tras sufrir el infarto que este vivirá lo que él quiera, en un principio la niña no entiende la frase. Como probablemente nos ocurre a nosotros pero no se preocupen déjense llevar de la mano del realizador que acabaran comprendiéndola, todos vivimos lo que queremos vivir de eso no me cabe ninguna duda.

TRONCHA