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viernes, 18 de septiembre de 2009

"Monstruos contra alienígenas" de Rob Letterman y Conrad Vernon

You can read this text translated into english at: Monsters vs aliens

Esta claro que una de las cosas que más me molesta es, ir al cine y salir enfadado por lo que he visto, aparte de que a uno no le ha gustado nada de lo que se ha reflejado en la pantalla, encima ha encontrado motivos para enfadarse con los autores de esta fechoría. Quizás lo peor es que nadie se da cuenta que este trabajo es uno de los mayores engaños de los últimos tiempos en cuanto a imaginación se refiere, sin querer parecer prepotente, cualquiera que tenga unos pocos conocimientos sobre cine debería salir enfadado de la sala.

Por supuesto que voy a explicar los motivos de mi enfado, principalmente debo decir que me parece una película con una carencia increíble de imaginación, se han limitado a imitar otras tantas muchas producciones anteriores de cine de ciencia ficción, para confeccionar esta. La base de los gags del film están copiados de otras producciones, si mi memoria no me falla recuerdo "Encuentros en la tercera fase"(1977), "La guerra de los mundos" (1953), "Mars attacks"(1996), "Star Wars"(1977-2005), "Teléfono rojo: volamos hacia Moscú" (1964), por supuesto "El ataque de la mujer de 50 pies" (1993); y algunas más que seguro que con la indignación se me escaparon.

No critico el hecho que copien o como en otras ocasiones se suele decir rindan homenaje a anteriores producciones del género, lo que me duele es que no tenga más el film, el guión está completamente vacío, no tiene ningún atisbo de originalidad. A veces la narración se encasquilla en diálogos absurdos que no nos conducen a ningún lado, intentando crear una falsa moralina para adoctrinar a los más pequeños y que no incurran en el error de rechazar al resto de seres por muy diferentes a nosotros que sean.

No puedo elogiar nada, porque por desgracia tuve que ver la versión doblada al español y para mas inri han decidido que la voz de Geonórmica sea la de Carolina Cerezuela, contra la que nada tengo, pero podía haberlo de una forma menos ñoña para que hubiera ganado en credibilidad el personaje. No hay gracia en los chistes, ni siquiera los momentos de confrontación a los que hace alusión el título de la cinta son nada del otro mundo.

Concluyendo esta claro que la crisis de ideas del cine llega a todos sus ámbitos, aunque algunos como el gran maestro Miyazaki, por ejemplo, se empleen en mantener alto el listón ante toda la panda de aprovechados que hay y a los que solo les preocupa llenar la saca. El problema es que hasta que no ves una película no te das cuenta de lo aprovechados que son algunos con el dinero del resto, que pena que no se pueda devolver el dinero una vez probado el producto y ver que te han engañado con él.

TRONCHA

miércoles, 16 de septiembre de 2009

"Malditos bastardos" de Quentin Tarantino

You can read this text translated into english at: Inglorious basterds

Nadie me puede negar que cuando estamos ante un nuevo trabajo de este director, todos tenemos cierta predisposición a pensar que nos vamos a encontrar. Incluso lo tenemos bastante claro, sin lugar a dudas esto hace previsible lo que posteriormente vamos a encontrar, no se preocupen si buscan lo que Tarantino suele darnos, aquí lo van a encontrar. Los típicos tópicos del cine "tarantiniano" vuelven de nuevo, intenten no aproximarse demasiado a las primeras filas de la sala o en determinadas escenas acabaran perdidos de sangre.

Lo que pasa es que cuando algo se repite a menudo acaba cansando, de momento y hablo de mi mismo aun no ha llegado dicho momento, pero si da la sensación que el realizador de este trabajo, está intentando no cansar al personal, por lo que parece que comienza a probar fórmulas distintas. La aplicación de dichas pruebas le hace menos Tarantino del que estamos acostumbrados, con lo cual esto acaba convirtiéndose en un bucle, del que no crean que nos queda muy claro como salir.

La estructura del film es similar a la de anteriores trabajos el film se divide en distintos capítulos, supongo que para intentar dar cierto carácter de novela pulp a la acción. Al principio incluso tenemos la sensación de que estamos en un western más que en una película que transcurre en la Francia ocupada por los nazis durante la segunda guerra mundial, por supuesto que para que se asemeje al género de Oeste que mencionamos ayuda bastante la típica música de solos de trompeta a la que Quentin nos tiene acostumbrados.

Desde esa primera escena apreciamos que estamos ante un personaje importante el Coronel Landa (Christoph Waltz) un loco genial, inteligente y con un humor realmente mordaz. Si les he de ser sincero, pienso que es el verdadero protagonista de la película, por supuesto que es el contrapunto al heroico Teniente Aldo (Brad Pitt), hombre rudo y bastante vulgar, pero efectivo en sus funciones al fin y al cabo. Es la lucha entre la mente y la fuerza bruta, por supuesto deberán asistir a la velada para saber quien resulta vencedor, en cuanto a la interpretación el coronel supera al teniente aunque este último no lo haga nada mal.

La película tiene buen ritmo aunque en algunos de los capítulos decae, haciendo discutibles algunos de los personajes, el director intenta incluirlos de una manera decisiva en la trama, para hacerlos imprescindibles, pero de verdad que si alguno de ellos se hubiera quedado en casa no hubiéramos perdido nada. No voy a entrar en cuales si y cuales no, lo único que consigue con ciertas subtramas es alargar la película, llevándonos a los ciento cincuenta minutos, que no es moco de pavo.

Podría interpretarse por las palabras del párrafo anterior que el largometraje se acaba convirtiendo en inaguantable, pero no es así, es largo, se podía haber hecho en menos tiempo y con menos cosas, para que quedará más redondeado. Pero es que a servidor le da la sensación que el señor Tarantino cuando se pone a rodar, rodeado de amiguetes y haciendo lo que realmente le gusta se le pasan las horas volando y cuando se quiere dar cuenta tiene material rodado para una serie más que para un film.

Concluyendo decirles que estamos ante un trabajo típico de Tarantino, aunque un poco menos, que destila humor negro por los cuatro costados, en el que vamos a encontrar la violencia y literalidad de la misma a la que nos tiene acostumbrados. Aunque si que se le podía haber pedido que hubiera pasado más tiempo del lado de los malditos bastardos que de los ocupantes nazis, estoy seguro que si así lo hubiera hecho, hubiéramos disfrutado mucho más del film en su conjunto.

Como curiosidad para los amantes de las mismas, decir que entre "gamberradas" y "licencias" varias que se permite nuestro particular director. Hace un homenaje al gran Emil Jannings, figura del cine alemán y por extensión mundial, protagonista de "El angel azul " (1930) guiando los primeros pasos de otra futura gran actriz como posteriormente sería la peculiar Marlene Dietrich.

TRONCHA

viernes, 11 de septiembre de 2009

"El juez Priest" de John Ford

You can read this text translated into english at: Judge Priest

Hay directores que tienen mucha suerte y que desde el principio de su carrera comienzan a cosechar éxitos, también los hay al contrario, el gran maestro Ford es de estos últimos, su cinematografía es brutal y claro no todo puede alcanzar la categoría de obra maestra. Pero yo siempre soy partidario de que hay que ver de todo, bueno, malo e incluso peor, el trabajo que ahora mismo nos ocupa no es de los grandes, pero no por ello deja de tener importancia.

Es curioso que en muchas ocasiones del film me parecía de una factura prácticamente infantil, daba la sensación que el mensaje encubierto que llevan algunas acciones y escenas parecen dirigidas a un público menor, el caso es que el trabajo destila optimismo por los cuatro costados. De nuevo estamos ante ese mundo que acostumbra a pintar el director americano en el que todo parece estar impregnado por el optimismo, buena parte de la culpa de todo lo descrito es del personaje principal, el propio juez Priest (Will Rogers).

El marco en el que se desarrolla la acción en mi opinión parece bastante reseñable, la acción se enmarca en un pueblo de Kentucky, por supuesto de ambiente sudista, un pueblo de perdedores, por muy duro que suene decirlo, vencidos pero orgullosos de su condición le buscan la vueltas a la vida para sacarle el lado bueno e intentar disfrutar de ella ante la adversidad. Priest, es un filántropo, un mecenas de sus convecinos, paradigma del optimismo, lo de ser juez quizás es lo de menos, algo circunstancial de lo que en una determinada escena el mismo se da cuenta.

Puedo asegurar que esta es una de las obras menores de este gran director y que no vamos a ver grandes cosas dentro de ella, pero si por contra le sirvió de "entrenamiento" para el futuro, bienvenido sea para nosotros los amantes del cine. En este entorno sudista el director aprovecha para hacer cierta crítica, sin ahondar demasiado, de algunos de los vicios y defectos de la sociedad de aquella época, en este aspecto se vislumbra cierto avance mental en cuanto a otras bastante más retrogradas.

Como colofón indicar que a lo mejor es una percepción mía pero me gusta como nos pinta ese ambiente sureño en el que parece que las diferencias que existieron en su día en cuanto al color de la piel, parece que todo ahora es armonía, no olvidemos que como indique al principio la narración roza la condición de cuento infantil y que a veces nos hace olvidar ante quien estamos. No obstante atrévanse a verla, no van a perder el tiempo y descubrirán que el famoso pollo frito no es el invento de una franquicia que se estableció en nuestro país hace poco más de una década, sino que viene de más atrás, ¡ay! quien pillara aquel y no el de ahora.


TRONCHA

miércoles, 9 de septiembre de 2009

"Shadows" de John Cassavetes

You can read this text translated into english at: Shadows

Tras mucho insistir y oir hablar bien del cine del señor Cassavetes, decidí adentrarme en sus trabajos, comenzando por este concreto, de verdad no me avergüenza reconocer que soy una persona que todavía me falta mucho por ver y que hay realizadores que no se han pasado nunca por delante de mis ojos. Pienso que una vida no es demasiado tiempo al fin y al cabo y que hay que disfrutar de lo que nos rodea, sin ser muy exigentes y siéndolo en otras ocasiones, el caso es que aquí estamos con su primer trabajo.

Los inicios de cualquiera no son fáciles, quien diga lo contrario, miente o es que ha tenido una suerte inmensa, incluso cuando se echa la vista atrás a veces vemos nuestros propios errores, pero ya es tarde para enmendarlos aunque no para aprender de ellos. Esta reflexión es la que parece que se hace el director, supongo que no nada más acabar la película pero si cuando echara un vistazo a la misma desde el futuro.

El caso es que el regusto que me queda al visionar su primer largometraje como director es bueno, si realizamos un análisis profundo del mismo probablemente acabaríamos desmembrándolo de tal manera que no habría por donde cogerlo. Pero tampoco sentimos tal necesidad, está claro que nos hayamos ante un ejercicio de relativa juventud al menos artísticamente hablando y esto se nota en la rapidez del desarrollo de la acción y en la improvisación continua en cuanto a la interpretación, algo que no es un secreto pero que se revela en el final de la película.

Cassavetes parece mostrarnos una especie de New York decadente de los años cincuenta en la que nadie parece tener un rumbo fijo, unos por un lado intentando generar un horizonte de trabajo y sobre todo lo que es común a todos ellos es la relación con el ser humano del sexo opuesto. Incluso el ejercicio nos muestra dichas variantes en cuanto al trato de unos con otros, independientemente del estamento que cada uno ocupe, parece que intenta decirnos que el ser humano tiene las mismas pretensiones se encuentre donde se encuentre dentro del escalafón social.

Asistimos a un gran periplo de imágenes muy dinámicas con cierta similitud entre unas y otras, con un uso característico de la cámara, sobre todo en los exteriores, que parecen reflejar aun más esa decadencia de la ciudad, cuando persigue a los protagonistas en una de sus juergas. Por contra en los interiores los primeros planos son abusivos, quizás demasiados, agradeciendo los momentos en los que amplia el ángulo y se nos regala un plano medio, el caso es que el conjunto merece la pena para a posteriori enfrentarnos con ejemplos de mayor bagaje
TRONCHA

viernes, 4 de septiembre de 2009

"Secuestro de una mujer" de Fernando di Leo

You can read this text translated into english at: Il boss

Volvemos un poco a la senda habitual del director o al menos a la que uno prefiere, la de la seriedad, esta supuesta tercera entrega es más similar a la primera que a la segunda, aunque voy a volver a insistir que realmente no he descubierto que une a las tres producciones, en este último caso la acción de los mafiosos se desarrolla en Palermo.

Este trabajo parece que tiene unas miras bastante más amplias, incluso podemos ver una cierta crítica global a lo que es el general de país de la bota. En las anteriores producciones la policía ni siquiera ocupa un papel presencial, son muy pocas las referencias al cuerpo de seguridad, sin embargo en este caso si que parece que entramos en sus entresijos a través de la corrupción de sus integrantes, sobre todo los de más arriba.

La composición de la historia parece bastante ordenada, recuerda a las típicas producciones donde se pretende explicar la estructura de la mafia, en concreto la composición de la familia y la importancia de dicha unidad de organización dentro de la sociedad y tradición italiana. Esto es lo que acabará dando credibilidad h sobre todo una seriedad que se agradece a todo el conjunto.

Sin embargo casi todo en este mundo tiene su contrapunto y lo que merma dicha veracidad son los actores, en su gran mayoría sus interpretaciones tienen tan baja calidad que de verdad que no merecen la pena, además la gesticulación es tanta en sus acciones que restan crédito a lo que vemos.

Punto y aparte merecería el título, que en este caso corresponde a lo que vemos, pero hay que reconocer que el secuestro no es nada al uso, eso si, acaba sirviendo como excusa para que volvamos a reincidir en el tema del destape. Es curioso como se podía tener tan mal gusto a la hora de mostrar a las féminas ligeras de ropa, el caso es que ahí queda la cosa.

No podemos exigir demasiado a esta película hay que verla con ojos benevolentes, no demasiado ejecutores, pensando que estamos ante un cine casi de denuncia. Con aspectos flojos sobre todo en cuanto a la interpretación, pero que se ajusta más a lo que estamos acostumbrados dentro de lo que es este tipo de genero, lo que si que nos deja un poco con los ojos abiertos es que la película no termina con el típico FINE (Fin en italiano) sino con un “Continuará” que realmente no se a que obedece.

TRONCHA

miércoles, 2 de septiembre de 2009

"Nuestro hombre en Milán" de Fernando di Leo

You can read this text translated into english at: La mala ordina

Después del buen sabor de boca que me había dejado el anterior trabajo que el director italiano había rodado ese mismo año como era "Milán, calibre 9" (1972), me adentré totalmente ilusionado en este nuevo proyecto. Incluso en algunos mentideros se había considerado que el trabajo que ahora acometo, junto con el anteriormente mencionado y "Secuestro de una mujer" (1973) forman parte de una trilogía, desde aquí decir que no estoy de acuerdo.

No existen bajo mi punto de vista las coincidencias necesarias como para que se pueda conceder la denominación de trilogía, bueno, yendo al trabajo que ahora nos interesa, podremos decir que la situación vuelva a ubicarse en Milán. Algo a lo que quizás no estamos demasiado acostumbrados, di Leo, con esto parece demostrar que el hampa y la mafia italiana no solo trabaja en el sur, donde históricamente siempre han sido más conocidos, incluso al otro lado del Atlántico en Estados Unidos.

Como apuntábamos en anteriores párrafos es supuesta segunda entrega de la trilogía se caracteriza por el contraste con la anterior “Milán, calibre 9”. Partiendo del personaje del protagonista Luca di Canale (Mario Adorf) en el que no vemos al típico gangster de corte caballeresco al que habitualmente nos tiene acostumbrado el cine negro, aquí estamos ante un hombre más primario, que rige sus acciones por el impulso y sobre todo marcado por el instinto de supervivencia, pero por encima de todo esto el afán de venganza.

La acción tampoco es siquiera similar, en nuestro trabajo las peleas y escenas de acción se asemejan más a una película de lucha oriental, para nada tienen la carga de sobriedad que exige el género. Estamos acostumbrados a lides de cierta elegancia entre enemigos, pero en nuestro caso a veces roza más las acciones de pandilleros de Hong Kong con incipientes conocimientos de artes marciales.

El que suscribe estas palabras y muchos de los que probablemente a posteriori las lean, sabemos lo que es el carácter latino, los pueblos que el mediterráneo baña en su gran mayoría gozan de una fogosidad que nos comprensible para pueblos más hacia el norte. La producción es un reflejo de este carácter, las escenas de destape y de desnudos baratos se suceden una y otra vez, con poco gusto, que recuerdan aquella maldita época del cine patrio llamada destape.

TRONCHA

lunes, 31 de agosto de 2009

"La torre de Suso" de Tom Fernández

You can read this text translated into english at: La torre de Suso

No se como, pero de repente me vi ante esta peliculilla que para nada había despertado mi interés, de hecho más bien todo lo contrario ya que me la habían recomendado algunas personas que sus criterios en cuanto a gustos cinematográficos están a años luz de los mios. Pero el caso es que accedí a sus consejos y he de decirles que no me arrepiento, que disfrute de un buen rato, de un rato bastante divertido y que en bastantes ocasiones llegue a desternillarme.

No voy a hacer una defensa a ultranza de la película ni mucho menos, pero si que la voy a salvar de la quema, la genialidad de sus diálogos me parece suficiente para que alcance el aprobado y para recomendársela a cualquiera que quiera pasar un buen rato. Su secreto reside en que utiliza un humor muy cercano, muy de andar por casa, muy comprensible para el espectador patrio, fuera de aquí no cuajaría, no ven la vida como lo hacemos nosotros.

El caso es que mientras el film camina por los senderos de lo cómico más o menos las cosas van funcionando es quizás cuando se intenta adentrar en el bosque de lo dramático cuando nos aburrimos y nos damos cuenta que estamos ante una historia más de retorno del hijo pródigo al hogar, de alguien que no ha conseguido triunfar pero que vive, que aunque no da una a derechas y no es capaz de mantener nada en pie, es feliz con lo poco que tiene cuando lo tiene.

La película, no tiene más, es pequeña en sus dimensiones y por tanto sus pretensiones no pueden ser tampoco demasiadas, pero funciona, a tirones y poco a poco llegamos a soportarla, incluso a agradarnos en puntos bastante determinados. De hecho es la opera prima de este realizador, más acostumbrado al mundo de las series, algo que se nota en esta producción, aun así no ha de ser una interesante piedra de toque, quien sabe si en el futuro, le saldrán ejemplos similares.

Simplemente acabar destacando dos de los personajes el de Mote (César Vea) que es el amigo "tocacojones" del grupo pero el que humoristicamente más aporta al conjunto algo que es de agradecer, el contrapunto de seriedad. Incluso de humor negro lo pone la madre de Cundo, papel interpretado por Teresa Lozano, el resto de verdad que no merecen mención incluso, los dos anteriores se aguantan a ratos no mucho más.



TRONCHA

miércoles, 26 de agosto de 2009

"Milagros en venta" de Tod Browning

You can read this text translated into english at: Miracles for sale

Curiosamente este es el último trabajo del maestro Browning, uno de los directores que siempre he tenido más en cuenta a la hora de acercarme al cine. Sus trabajos siempre han sido excepcionales sobre todo desde mediados de los anos veinte a principios de los treinta, en aquella época había hambre de cine, los distintos cineastas fluían aquí y allá y cada tenía su particular visión de este renaciente arte. Muchos dedicaron sus carreras al drama, al negro, al policíaco, pero Browning donde se movía como pez en el agua era en esa frontera entre lo real y lo fantástico, o por decirlo de otra manera la parte fantástica que reside en la realidad.

El trabajo del que aquí vamos a tratar estaría bastante ajustado a la frase con la que terminaba el párrafo anterior, a quien no le ha impresionado el mundo de la magia y sobre todo de los magos. Esos fantásticos embaucadores que nos hacen ver la realidad como ellos pretenden para que no nos demos cuenta que lo que realmente ha ocurrido no tiene nada que ver con lo que han captado nuestros ojos y por extensión ha procesado nuestro cerebro.

Mike Morgan (Robert Young) es un vendedor de trucos, porque no se si ustedes lo saben pero los magos e ilusionistas no todos inventan sus trucos, son otros los que los hacen y acaban vendiéndolos o bien alquilándolos. Esto por si alguien lo desconocía se hace en nuestros días también y les aseguro que no son nada baratos, aunque "Mike" es un creador de ilusiones no soporta que haya estafadores que intenten engañar con trucos baratos a mentes fáciles e indefensas e inicia una cruzada para desenmascar a estos impostores.

A su lado codo con codo estará Judy Barclay (Florence Rice) para desenmascarar a los que pretenden engañar al resto, todo esto hace que el realizador nos muestre una serie de personajes a cual más peculiar. Cada uno dentro de su ámbito, escapistas, mediums, prestidigitadores, etc, estos son los ambientes en los que se desenvuelve a la perfección el realizador, con gente extraña que le sirve de excusa para desarrollar una de sus mejores facetas como es la de realizar continuo es la de los efectos visuales. Parece increíble que en aquella época con un cine todavía en ciernes hubiera maestros capaces de "engañarnos" mejor que lo hacen algunos de ahora con muchos más medios.

El problema del largometraje es que tiene un ritmo frenético lo que le hace bastante incomprensible en muchos momentos, la acción está poco desarrollada con lo que la base es el diálogo, muy locuaz por otro lado, destacar el personaje del padre de Mike (Frank Craven) que aun siendo el más normal de todo es el que pone el tono cómico a la narración. El caso es que en general volvemos una y otra vez sobre los mismos puntos lo que hace que la producción pierda calidad, pero no por ello interés, además es muy corta, apenas setenta minutos, piénsenlo a veces perdemos ese tiempo de nuestra en vida en cosas peores o ¿no?



TRONCHA

lunes, 24 de agosto de 2009

"Rojo" de Krysztof Kieslowski

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Con este trabajo el realizador polaco da por finalizada la trilogía, su culminación es soberbia como no podría ser de otra manera viniendo de donde viene, mucha gente se inclina a pensar que esta es la mejor de las tres. Sin embargo, yo me quedo con la segunda, supongo que como Kieslowski se empeña en meterse en las entrañas del espectador cada uno tenemos nuestro particular punto de vista de lo que estamos viendo y por supuesto cada cual le da el enfoque que a él le parece el correcto.

Lo que si creo es que esta es la más revirada de las tres, partiendo de una idea simple en la que dos personas se conocen a raíz de una nueva tragedia como no podía ser de otra manera, lo elocuente está en como va a evolucionar la relación entre ambas. Valentina (Irène Jacob) una modelo de pasarela y un juez (Jean-Louis Trintignant) retirado y marcado por el desengaño que tuvo por la infidelidad de su mujer, un tema que aparece de forma explicita e implícita en toda la trilogía.

Estamos ante un gran ejemplo de narración cinematográfica quizás sobra decirlo, ante una gran ocasión de ver un esmerado uso de la cámara y sobre todo de la iluminación, transitando la acción por escenarios más o menos grises en los que la monotonía del color se rompe con algún objeto de color rojo. Esto es algo habitual, los personajes de los films de Kieslowski se mueven a sus anchas por estos decorados ocres, que emanan cierta pesadumbre y también porque no decirlo infunden cierta depresión.

La obra fluye de más a menos, las cosas están muy grises por no decir negras y todo acaba evolucionando, como si se quisiera demostrar que hay personas que hacen mejor a otras personas, que lo que para unos es negro para otros supone la luz y que cualquiera es capaz de arrancar una sonrisa a otro por muy degradada que se encuentre su vida, todo esto es lo que parece transmitir la película, no con la fluidez de otras ocasiones, ya que parece que el director la impregna de mayor intimismo que a las anteriores.

Contribuye a esa cierta falta de comprensión el que se juega con la línea temporal, cuando estamos descubriendo el pasado de la vida el juez, este no se nos muestra en modo de flash back como quizás pudiera ser lo fácil o habitual. El caso es que lo vemos a través de la relación de otra pareja que tiene características practicamente idénticas a la del letrado, de ahí que el espectador tarde en comprender si se encuentra en el presente o en el pasado, aun así y para terminar decir que Kieslowski siempre merece la pena y que su particular cine es digno de tener en cuenta en todo momento.

TRONCHA

viernes, 21 de agosto de 2009

"Blanco" de Krysztof Kieslowski

You can read this text translated into english at: Blanco

Hablar de sentimientos es hablar del cine de Kieslowski, pienso que este director es incapaz de hacer algún trabajo que no tenga un calado de profundidad, aunque debemos reconocer que este nuevo trabajo el que ocupa en concreto el punto medio de la trilogía. Contiene una agudeza quizás inusual en otros ejemplos anteriores, este nueva realización tiene ciertos tintes de picaresca que lo hacen más animado y le sacuden la seriedad del anterior.

No vayan a cometer el error de pensar que estamos ante una historia banal y sin fundamentos, otra cosa es que eche mano de cierto humor tintado de negrura por supuesto para mostraros la historia de Karol (Zbigniew Zamachowski). Un polaco enamorado de una francesa a la que es incapaz de satisfacer sexualmente, motivo por el cual ella acaba rechazándole, esto por supuesto hace que su vida de un completo giro y que acabe retornando a su país natal, otra cosa distinta es ya la forma que tiene de hacerlo.

Nuestro protagonista hará todo lo posible por hacer que Dominique (Julie Delpy) vuelva a sus brazos aunque esto le suponga algún disgusto que otro por el camino, aun completamente enamorado de ella. Lo que realmente le mueve es la venganza por verse despreciado y a fe que va intentar llevar a cabo su maquiavélica trama para que todo vuelva a donde realmente quiere, esta protagonismo constante en la película de la venganza en si es lo que la hace distinta de su predecesora.

Algo que no había comentado en la anterior reseña es que el director no utiliza estos tres colores al azar, tan en la anterior como aquí predominan los enfoques de escenas en el color que da título al film, y es que el director no deja ningún detalle al azar. Por pequeño que este nos pueda parecer, sus trabajos son aun más profundos cuando realizamos posteriores visualizaciones de los mismos, lo que nos da una clara perspectiva de la gran importancia de los mismos.

Aun cuando la acción al comienzo se desarrolla en Francia, posteriormente viaja con Karol al Este de Europa, incluso en un principio el idioma original del film podría ser el polaco para que tengamos aun mayor sensación de como puede sentirse en un extranjero en tierra extraña. Alguien que lo ha dado todo por amor y que de la noche a la mañana lo pierde, no por su propia incapacidad sino por la falta de comprensión del ajeno e incluso porque no decirlo por el capricho de una superficial mujer.



TRONCHA

miércoles, 19 de agosto de 2009

"Azul" de Krysztof Kieslowski

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Con esta primera reseña comienza el análisis de la trilogía que hizo Kieslowski a principios de los años noventa en homenaje al país que le acogió Francia y que forma más original de hacerlo que denominando a cada uno de sus trabajos con los colores de la bandera gala. No piense por esto que vamos a encontrar algo distinto a lo que nos tiene acostumbrados el director polaco, estamos ante su típico cine de sentimientos profundos y de esa particular forma de que trasciendan a través de la pantalla.

Su fiel "lazarillo" Zbigniew Preisner es una vez más el encargado de la música de este triple trabajo, sirviendo el sonido como hilo conductor entre espectador y director. Incluso en este primer trabajo el elemento musical es mucho más importante que el resto ya que una de las tramas del mismo la supone el intento de terminar una sinfonía inacabada que será interpretada por doce orquestas a la vez en el día de conmemoración de la unión europea.

Aun sin olvidar los aspectos del párrafo anterior el hilo principal de la historia lo ocupa el sufrimiento de Julie Vignon (Juliette Binoche) una mujer marcada por la tragedia familiar, a raíz de un accidente queda sola en la vida, sin un referente claro, y lo que es peor con los sentimientos enquistados en su interior. Algo que su aspecto exterior no llega a transmitir, su dolor es tan profundo que ni siquiera puede liberarse de él a través del llanto, por lo que todo esto le hace renunciar a toda la nueva realidad que se le presenta frente a ella.

El ritmo de la película es quizás demasiado tenue en ocasiones, pero no nos equivoquemos esto no quiere decir que se haga lenta e incomoda, lo que interesa es transmitir lo que nuestros protagonistas padecen y sienten. Todo esto acompañado de un excelso uno de la cámara que en ocasiones se centra en objetos que aparecen en primer plano y que nos recuerdan de alguna manera al cine de Bresson , utensilios cotidianos que a su vez parecen contarnos historias y sentir y padecer como los sujetos que los usan.

La estructura de la película es similar a la de un concierto o la de una pieza musical de ópera, en la que las escenas se suceden en actos con sus controladas y típicas pausas, mis conocimientos sobre música clásica son muy precarios lo que hace que esta afirmación pueda ser rebatida por alguien que por aquí pase, pero en definitiva eso está bien, aquí estamos para aprender y que nos enseñen.

TRONCHA

lunes, 17 de agosto de 2009

"091, policía al habla" de José María Forqué

You can read this text translated into english at: 091, policía al habla


Desde que allá a principios de los años cincuenta comienza a esbozarse el género negro español han surgido ya unas cuantas películas que han ido dando cierta envergadura a esta tendencia que surge en nuestro país, sobre todo las que se comenzaron a realizar en la zona de Barcelona y de directores de aquellas latitudes. En este caso y en contra de lo dicho anteriormente toda la acción se desarrolla en la capital, Madrid, lo que hace que el largometraje pierda algo de cosmopolitismo pero gane en firmeza y le haga en consecuencia más patrio y generalista.

Son varios los elementos que viene a tratar, no se limita a un hecho aunque si que tenemos que estar de acuerdo que el tema de la venga es el que hila al resto, personificado en la figura del comisario Andrés Martín, interpretado por un joven y aun en ciernes Adolfo Marsillach. Un personaje en el que se ha pretendido reflejar todas las cualidades del cuerpo nacional de policía de aquellos tiempos, sirva esto para apuntar que el film en muchas ocasiones tiene trazas de documental más que de narración fílmica.

El caso es que Forqué en su trabajo aprovecha para mostrarnos el amplio periplo de actividades que realiza el glorioso y abnegado cuerpo de policía en la época franquista. Desde ser capaces de resolver el más complicado de los casos y detener a los autores de un robo de bastante envergadura, como el de ayudar al simple ciudadano que malvive en los suburbios de la ciudad y que necesita de ellos para salvar la vida de un niño.

A través de este periplo, de esta especie de viaje "nocturno", ya que no hay que olvidar que la acción transcurre casi en tiempo real y durante una noche de servicio. La realización sirve de ejemplo propagandista para que el ciudadano que acuda a las salas acabe encantado con las labores de la policía y como ya apuntàbamos antes todo ello encarnado en la figura del comisario Martin. En el que la desgracia se ha alojado en lo personal, pero esto no le impide cumplir perfectamente con sus obligaciones como no podía ser menos en un honorable miembro del cuerpo, dejando de lado esa venganza personal para anteponer los intereses generales.

En contraposición a tanta seriedad, que todo hay que decirlo a veces tensa el film, nos encontramos con un tipo de delincuentes menores que tan solo pretenden subsistir, esa especie de pícaros que tan solo pretenden subsistir con sus hurtos y huyen de complicaciones y de delitos de mayor calado. Pues bien como decía estos son los que ponen la parte cómica, picaresca, esos dos "lazarillos" son Charles (Tony Leblanc) y Bicho (Manolo Gómez Bur), que acometen dos papeles geniales de los que nos tienen acostumbrados a través de nuestra filmografía.

En definitiva realmente no definiría este trabajo como el perfecto paradigma de cine negro, sino que sería algo así como un policíaco social, ya que parece reflejar como todos los estamentos de la vida pueden verse inmersos de una manera u otra en algún conflicto. Y como por supuesto ahí está la policía para hacer de juez de paz y saber donde tiene que tensar los hilos para no dar carrete a ciertas infracciones pero también saber tener mano izquierda para quien realmente se ha desviado un poco del camino correcto y hay oportunidad de que con una pequeña ayuda vuelva por la senda correcta.


TRONCHA