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lunes, 24 de agosto de 2009

"Rojo" de Krysztof Kieslowski

You can read this text translated into english at: Red

Con este trabajo el realizador polaco da por finalizada la trilogía, su culminación es soberbia como no podría ser de otra manera viniendo de donde viene, mucha gente se inclina a pensar que esta es la mejor de las tres. Sin embargo, yo me quedo con la segunda, supongo que como Kieslowski se empeña en meterse en las entrañas del espectador cada uno tenemos nuestro particular punto de vista de lo que estamos viendo y por supuesto cada cual le da el enfoque que a él le parece el correcto.

Lo que si creo es que esta es la más revirada de las tres, partiendo de una idea simple en la que dos personas se conocen a raíz de una nueva tragedia como no podía ser de otra manera, lo elocuente está en como va a evolucionar la relación entre ambas. Valentina (Irène Jacob) una modelo de pasarela y un juez (Jean-Louis Trintignant) retirado y marcado por el desengaño que tuvo por la infidelidad de su mujer, un tema que aparece de forma explicita e implícita en toda la trilogía.

Estamos ante un gran ejemplo de narración cinematográfica quizás sobra decirlo, ante una gran ocasión de ver un esmerado uso de la cámara y sobre todo de la iluminación, transitando la acción por escenarios más o menos grises en los que la monotonía del color se rompe con algún objeto de color rojo. Esto es algo habitual, los personajes de los films de Kieslowski se mueven a sus anchas por estos decorados ocres, que emanan cierta pesadumbre y también porque no decirlo infunden cierta depresión.

La obra fluye de más a menos, las cosas están muy grises por no decir negras y todo acaba evolucionando, como si se quisiera demostrar que hay personas que hacen mejor a otras personas, que lo que para unos es negro para otros supone la luz y que cualquiera es capaz de arrancar una sonrisa a otro por muy degradada que se encuentre su vida, todo esto es lo que parece transmitir la película, no con la fluidez de otras ocasiones, ya que parece que el director la impregna de mayor intimismo que a las anteriores.

Contribuye a esa cierta falta de comprensión el que se juega con la línea temporal, cuando estamos descubriendo el pasado de la vida el juez, este no se nos muestra en modo de flash back como quizás pudiera ser lo fácil o habitual. El caso es que lo vemos a través de la relación de otra pareja que tiene características practicamente idénticas a la del letrado, de ahí que el espectador tarde en comprender si se encuentra en el presente o en el pasado, aun así y para terminar decir que Kieslowski siempre merece la pena y que su particular cine es digno de tener en cuenta en todo momento.

TRONCHA

viernes, 21 de agosto de 2009

"Blanco" de Krysztof Kieslowski

You can read this text translated into english at: Blanco

Hablar de sentimientos es hablar del cine de Kieslowski, pienso que este director es incapaz de hacer algún trabajo que no tenga un calado de profundidad, aunque debemos reconocer que este nuevo trabajo el que ocupa en concreto el punto medio de la trilogía. Contiene una agudeza quizás inusual en otros ejemplos anteriores, este nueva realización tiene ciertos tintes de picaresca que lo hacen más animado y le sacuden la seriedad del anterior.

No vayan a cometer el error de pensar que estamos ante una historia banal y sin fundamentos, otra cosa es que eche mano de cierto humor tintado de negrura por supuesto para mostraros la historia de Karol (Zbigniew Zamachowski). Un polaco enamorado de una francesa a la que es incapaz de satisfacer sexualmente, motivo por el cual ella acaba rechazándole, esto por supuesto hace que su vida de un completo giro y que acabe retornando a su país natal, otra cosa distinta es ya la forma que tiene de hacerlo.

Nuestro protagonista hará todo lo posible por hacer que Dominique (Julie Delpy) vuelva a sus brazos aunque esto le suponga algún disgusto que otro por el camino, aun completamente enamorado de ella. Lo que realmente le mueve es la venganza por verse despreciado y a fe que va intentar llevar a cabo su maquiavélica trama para que todo vuelva a donde realmente quiere, esta protagonismo constante en la película de la venganza en si es lo que la hace distinta de su predecesora.

Algo que no había comentado en la anterior reseña es que el director no utiliza estos tres colores al azar, tan en la anterior como aquí predominan los enfoques de escenas en el color que da título al film, y es que el director no deja ningún detalle al azar. Por pequeño que este nos pueda parecer, sus trabajos son aun más profundos cuando realizamos posteriores visualizaciones de los mismos, lo que nos da una clara perspectiva de la gran importancia de los mismos.

Aun cuando la acción al comienzo se desarrolla en Francia, posteriormente viaja con Karol al Este de Europa, incluso en un principio el idioma original del film podría ser el polaco para que tengamos aun mayor sensación de como puede sentirse en un extranjero en tierra extraña. Alguien que lo ha dado todo por amor y que de la noche a la mañana lo pierde, no por su propia incapacidad sino por la falta de comprensión del ajeno e incluso porque no decirlo por el capricho de una superficial mujer.



TRONCHA

miércoles, 19 de agosto de 2009

"Azul" de Krysztof Kieslowski

You can read this text translated into english at: Blue

Con esta primera reseña comienza el análisis de la trilogía que hizo Kieslowski a principios de los años noventa en homenaje al país que le acogió Francia y que forma más original de hacerlo que denominando a cada uno de sus trabajos con los colores de la bandera gala. No piense por esto que vamos a encontrar algo distinto a lo que nos tiene acostumbrados el director polaco, estamos ante su típico cine de sentimientos profundos y de esa particular forma de que trasciendan a través de la pantalla.

Su fiel "lazarillo" Zbigniew Preisner es una vez más el encargado de la música de este triple trabajo, sirviendo el sonido como hilo conductor entre espectador y director. Incluso en este primer trabajo el elemento musical es mucho más importante que el resto ya que una de las tramas del mismo la supone el intento de terminar una sinfonía inacabada que será interpretada por doce orquestas a la vez en el día de conmemoración de la unión europea.

Aun sin olvidar los aspectos del párrafo anterior el hilo principal de la historia lo ocupa el sufrimiento de Julie Vignon (Juliette Binoche) una mujer marcada por la tragedia familiar, a raíz de un accidente queda sola en la vida, sin un referente claro, y lo que es peor con los sentimientos enquistados en su interior. Algo que su aspecto exterior no llega a transmitir, su dolor es tan profundo que ni siquiera puede liberarse de él a través del llanto, por lo que todo esto le hace renunciar a toda la nueva realidad que se le presenta frente a ella.

El ritmo de la película es quizás demasiado tenue en ocasiones, pero no nos equivoquemos esto no quiere decir que se haga lenta e incomoda, lo que interesa es transmitir lo que nuestros protagonistas padecen y sienten. Todo esto acompañado de un excelso uno de la cámara que en ocasiones se centra en objetos que aparecen en primer plano y que nos recuerdan de alguna manera al cine de Bresson , utensilios cotidianos que a su vez parecen contarnos historias y sentir y padecer como los sujetos que los usan.

La estructura de la película es similar a la de un concierto o la de una pieza musical de ópera, en la que las escenas se suceden en actos con sus controladas y típicas pausas, mis conocimientos sobre música clásica son muy precarios lo que hace que esta afirmación pueda ser rebatida por alguien que por aquí pase, pero en definitiva eso está bien, aquí estamos para aprender y que nos enseñen.

TRONCHA

lunes, 19 de febrero de 2007

"La Doble vida de Verónica" de Krzistzoff Kieslowsky

Hay personas que aman el mundo del arte de una manera espectacular, e incluso esto les hace comprenderlo de una manera distinta al resto, pienso que Kieslowski, debe ser un director con una sensibilidad especial hacia estas materias, que sobre todo caracterizan y componen su cine, podremos estar a favor o en contra de todo esto, pero lo que no se puede negar es que le imprime su personalidad y cuando estamos frente a una de sus obras su sello personal es inconfundible.

Definir las películas del director polaco es a la vez sencillo y muy complicado, suponen un espectáculo total para la vista, están compuestas de elementos de todo tipo, elementos decorativos, elementos estéticos y artísticos, todos gozan de gran protagonismo mayor incluso que el de los propios diálogos de la película, una simple bola de goma transparente que invierte la imagen que vemos a través de ella, formando un característico paisaje, el cordón de una carpeta de partituras, una caja de puros vacía que aun conserva el embriagador olor de su anteriores ocupantes, e incluso el de una cinta de cassette grabada con los sonidos de una estación de tren que llevaran a Veronique al encuentro del amor.

Y la parte complicada la supone el continuo estudio y la constante búsqueda de los más recónditos recovecos de los sentimientos humanos, Kieslowsky, llega tan profundo en esta búsqueda que incluso a veces llega a perderse o más bien a perdernos ya que lo que realmente busque es influenciarnos, haciéndonos compañeros en su viaje, aunque en este caso particular conmigo no lo consigue demasiado.

Verónica (Irène Jacob) y Verónica son dos almas gemelas, que han nacido en países distintos Polonia y Francia, pero que de alguna manera les une su pación por la música, y una dolencia cardiaca que acaba llevando a la tumba a la verónica polaca, momento en el que la francesa comienza a sentir cosas que hasta ese momento ni siquiera se le habían pasado por la mente, hasta llegar a encontrar el verdadero amor, a través de una relación prácticamente epistolar.

Para toda esta historia la obra esta inmersa en una atmósfera increíble, rezuma poesía por todos lados, y llega a sus momentos más álgidos a través de la música, la ópera que Verónica (la de Cracovia) está interpretando y de repente se desmaya, muriendo en el escenario es una escena con una sensibilidad sublime, grandísima, que llega incluso al corazón. Por otro lado hay escenas que parecen cuadros, incluso acrecentadas por ciertos filtros de luz de color sepia, que aun le dan mayo tono artístico a la composición, en este aspecto tanto los interiores como los exteriores donde se desenvuelven los personajes están muy escogidos y se me antojan sumamente adecuados.

Con todos estos componentes el realizador crea una especie de mundo de fantasía basado, en el propio mundo real, que nos llega, aunque en muchos casos este ha sido tachado como el mayor de los defectos de este director. La cinta obtuvo en 1991 la palma de oro en el Festival de Cannes a la mejor interpretación femenina.
TRONCHA

viernes, 12 de enero de 2007

"No matarás" y "No amarás" de Krzisztov Kieslowski

Inmersión inicial por parte de mi persona en el cine del director polaco, y debo reconocer, que ha sido un encuentro al menos agradable, no me ha disgustado para nada el conjunto de la película, tanto la historia como la construcción de la misma, resulta reseñable también la forma de rodar y los personajes en si, destacando bajo mi punto de vista las localizaciones y la fotografía de la obra.

En realidad la historia principal gira en torno a la figura de Jacek (Miroslaw Baka), joven condicionado psicológicamente por al muerte de su hermana pequeña, de la que de alguna manera se siente culpable y acaba condicionando su propio destino, la película se plantea desde tres puntos de partida distintos que de alguna manera acabaran confluyendo antes o después, representadas en el peregrinaje por toda la ciudad y por su propia vida del protagonista Jacek, de un joven abogado Balicki (Krzysztof Globisz), recién salido de la facultad y un pícaro taxista Waldemar (Jan Tesarz).

Entre estos tres personajes, el director polaco forma un mágico triángulo de experiencias vitales, enclavadas en una sorprendente Varsovia, fría y gris, con unas localizaciones estupendas, que en ocasiones nos recuerdan cuadros o postales, intenta acentuarnos la grandiosidad de los espacios y edificios, ante la minúsculo del propio ser humano.


La utilización de la cámara llega a ser algo relevante ya que en gran parte del film, utiliza un semi-fundido de la imagen lo que todavía le añade más sordidez y un nivel más de drama al largometraje, con lo que no estoy muy de acuerdo es con el rodaje de escenas cámara al hombro, me reitero una vez mas en que la el objetivo cuanto más quieto esté mejor para el mundo del cine.


La idea principal de la obra es la muerte por supuesto, muerte que acaba representada en cada uno de los personajes, de una manera u otra, y que acabará uniendo los tres hilos de la historia, destacar la minuciosidad con la que se trata el tema, los preparativos, los detalles que nos muestra el director a través de la imágenes, para de alguna manera crearnos una atmósfera de tensión que acaba desencadenando una especie de frenesí en las últimas escenas.


Agradable resultado, con matices distintos a otros directores, da la sensación de estar ante un cine muy personal.


En "No amarás" (Krótki film o milosci) o "Una historia de amor" como tambien se la ha titulado, Kieslowski, nos viene a mostrar como cualquier cosa puede ocurrirnos a cualquiera en la vida, seamos inocentes o experimentados, incluso encontrar por muy tarde que sea el amor, nunca sabiendo de que manera va a llamar a nuestra puerta, y por muy curtidos que parezcamos, y creamos haberlo vivido y disfrutado todo.


En el recorrido de la cinta, el director es capaz de manipular, por decirlo de alguna manera, nuestros sentimientos, llegan a tomar más o menos cariño a cada uno de los personajes, mostrándonos una historia más bien simple, y posicionándonos en cada uno de los ángulos que a él le conviene.


Partiendo de una obsesión que pasa de un frente a otro, convirtiéndose la misma en un personaje más de la película, la cual se sustenta en tres actores simplemente, pero para que más, con esta sensación de sencillez y de parquedad de conjunto, el director polaco, consigue crear una obra maestra, acompañada con una música muy acorde con la misma.


Nos encontramos ante lenguaje cinematográfico puro, cada escena es capaz de revelar los sentimientos de cada personaje y colocarnos en el pellejo de cada uno de ellos, Tomek (Olaf Lubaszenko) un inocente y sensible joven que a través de un teleobjetivo acaba enamorandose de su vecina de enfrente, Magda (Grazyna Szapolowska) una mujer de esplendida madurez, que vive aguerrida a la pasión sin conocer el amor, por muchos intentos que haga a través de los amantes que lleva a su apartamento, y por último la madre de adopción de Tomek (Stefania Iwinska), la mesura, la protección desmedida, el amor maternal.

Volvemos a encontrarnos como en el caso de "No mataras" ("Krótki film o zabijaniu") otro triangulo dentro de la historia algo que parece agradar a Kieslowski, sutilmente nos transporta desde el delicado amor del protagonista hasta que de alguna manera la acción rompe de una manera trágica invirtiéndose los papeles y transfiriendo de alguna manera dicha obsesión y descubrimiento del amor puro para la bella y experimentada vecina, y siempre en medio el papel conciliador de la madre.

Sobre todas las escenas del film, destacaría la final, de una sutileza increíble, y que como ya he indicado con anterioridad expresa todo los sentimientos que pueden embargar de repente a un ser humano cuando se enfrenta a algo desconocido como en este caso es el amor.
TRONCHA