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miércoles, 16 de septiembre de 2009

"Malditos bastardos" de Quentin Tarantino

You can read this text translated into english at: Inglorious basterds

Nadie me puede negar que cuando estamos ante un nuevo trabajo de este director, todos tenemos cierta predisposición a pensar que nos vamos a encontrar. Incluso lo tenemos bastante claro, sin lugar a dudas esto hace previsible lo que posteriormente vamos a encontrar, no se preocupen si buscan lo que Tarantino suele darnos, aquí lo van a encontrar. Los típicos tópicos del cine "tarantiniano" vuelven de nuevo, intenten no aproximarse demasiado a las primeras filas de la sala o en determinadas escenas acabaran perdidos de sangre.

Lo que pasa es que cuando algo se repite a menudo acaba cansando, de momento y hablo de mi mismo aun no ha llegado dicho momento, pero si da la sensación que el realizador de este trabajo, está intentando no cansar al personal, por lo que parece que comienza a probar fórmulas distintas. La aplicación de dichas pruebas le hace menos Tarantino del que estamos acostumbrados, con lo cual esto acaba convirtiéndose en un bucle, del que no crean que nos queda muy claro como salir.

La estructura del film es similar a la de anteriores trabajos el film se divide en distintos capítulos, supongo que para intentar dar cierto carácter de novela pulp a la acción. Al principio incluso tenemos la sensación de que estamos en un western más que en una película que transcurre en la Francia ocupada por los nazis durante la segunda guerra mundial, por supuesto que para que se asemeje al género de Oeste que mencionamos ayuda bastante la típica música de solos de trompeta a la que Quentin nos tiene acostumbrados.

Desde esa primera escena apreciamos que estamos ante un personaje importante el Coronel Landa (Christoph Waltz) un loco genial, inteligente y con un humor realmente mordaz. Si les he de ser sincero, pienso que es el verdadero protagonista de la película, por supuesto que es el contrapunto al heroico Teniente Aldo (Brad Pitt), hombre rudo y bastante vulgar, pero efectivo en sus funciones al fin y al cabo. Es la lucha entre la mente y la fuerza bruta, por supuesto deberán asistir a la velada para saber quien resulta vencedor, en cuanto a la interpretación el coronel supera al teniente aunque este último no lo haga nada mal.

La película tiene buen ritmo aunque en algunos de los capítulos decae, haciendo discutibles algunos de los personajes, el director intenta incluirlos de una manera decisiva en la trama, para hacerlos imprescindibles, pero de verdad que si alguno de ellos se hubiera quedado en casa no hubiéramos perdido nada. No voy a entrar en cuales si y cuales no, lo único que consigue con ciertas subtramas es alargar la película, llevándonos a los ciento cincuenta minutos, que no es moco de pavo.

Podría interpretarse por las palabras del párrafo anterior que el largometraje se acaba convirtiendo en inaguantable, pero no es así, es largo, se podía haber hecho en menos tiempo y con menos cosas, para que quedará más redondeado. Pero es que a servidor le da la sensación que el señor Tarantino cuando se pone a rodar, rodeado de amiguetes y haciendo lo que realmente le gusta se le pasan las horas volando y cuando se quiere dar cuenta tiene material rodado para una serie más que para un film.

Concluyendo decirles que estamos ante un trabajo típico de Tarantino, aunque un poco menos, que destila humor negro por los cuatro costados, en el que vamos a encontrar la violencia y literalidad de la misma a la que nos tiene acostumbrados. Aunque si que se le podía haber pedido que hubiera pasado más tiempo del lado de los malditos bastardos que de los ocupantes nazis, estoy seguro que si así lo hubiera hecho, hubiéramos disfrutado mucho más del film en su conjunto.

Como curiosidad para los amantes de las mismas, decir que entre "gamberradas" y "licencias" varias que se permite nuestro particular director. Hace un homenaje al gran Emil Jannings, figura del cine alemán y por extensión mundial, protagonista de "El angel azul " (1930) guiando los primeros pasos de otra futura gran actriz como posteriormente sería la peculiar Marlene Dietrich.

TRONCHA