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viernes, 20 de noviembre de 2009

"Taxi driver" de Martin Scorsese

You can read this text translated into english at: Taxi driver

Para los que dormimos como angelitos todas las noches cuando nos fundimos en un agradable abrazo con Morfeo no es fácil de entender lo que la gente pasa cuando es incapaz de dormir una serie de horas diarias, el caso es que eso no puede ser bueno. Se dice que el ser humano tiene la necesidad de soñar a diario para que la mente se vaya desalojando de ciertos fantasmas para que de esta manera dejen cabida a las preocupaciones diarias, es una especie de proceso cíclico vaciar-llenar para que no todo se quede dentro y acabe llegando lo peor.

Travis Bickle (Robert De Niro) es uno de esos tipos, su mente no se recicla en absoluto y lo que único que acaba acaparando dentro de ella, como si de una especie de síndrome de Diógenes mental se tratara, su cerebro llega a un punto que no puede almacenar más "mierda" y por algún lado tiene que salir. Lo más fácil es que sea a través de la violencia, sin tener en cuenta las posibles consecuencias o quizás si teniéndolas pero dándote lo mismo lo que te pueda venir encima, total todo es basura.

Esta podría ser una lectura de su mente, si les soy sincero es la parte más interesante del film, las conversaciones que nuestro protagonista desarrolla con su propio yo interior, en contraste nos damos cuenta que los diálogos entre otros personajes son de lo más banal. Por supuesto que este es un recurso que Scorsese utiliza para acentuar todavía más la percepción que Travis tiene de la realidad que le toca vivir.

Aun siendo una persona de apariencia relativamente normal su conflicto interno hace que para nada lo sea, vive dentro de un mundo que no soporta y contra el que decide revelarse, intenta que el resto le escuche y que piense como él. Pero cada vez que le oímos algún diálogo nos damos cuenta que está totalmente desubicado, y como ejemplo claro está la conversación que tiene con Sport (Harvey Keitel) cuando habla con él para llevarse a Iris (Jodie Foster) este le tacha de raro e incluso le confunde con un miembro del departamento de policía.

Como nadie hace nada por cambiar las cosas decide rebelarse contra su entorno, después de acompañar noche tras noche en el asiento de su taxi a nuestro particular chofer, parece que cada vez tenemos más claro cual va a ser su reacción. Todos los estamentos le han fallado, incluso el político o más bien sobre todo el político, los que prometen pero al final pasan de los que están más abajo, en definitiva de los que les votan, su particular "día de furia" ha llegado y ya no hay vuelta atrás.

El realizador aprovecha esta situación para dar un repaso a todo el que tiene delante y al ser humano en general, incluso me da la sensación que borda la escena en la cual nuestro protagonista, cual caballero armado intenta el rescate de su princesa de las garras del monstruo que supone la prostitución. La escena es la mejor del film, incluso rozando el cine gore, pero con una fuerza y una plasticidad increíble sin dejar de lado por supuesto la poca familiaridad que el "matador" Travis tiene con el mundo del hampa, cosa que se ve reflejada en la comentada secuencia.

TRONCHA

1 comentario:

lucano dijo...

Este verano la pude ver y es totalmete mítica. Lo que más me gustó fue el ambiente en el que vive el protagonista, esa ciudad tan urbanizada, tan desencantada que no descansa ni de día ni de noche. La gente vive en ella de sol a sol con todas sus miserías a flor de piel. Jodie Foster no pudo debutar mejor en ese pequeño papel de prostituta. De Niro está antológico dandole a su papel todo el existencialismo y la humanidad posible... Como aprovecha una situación para hacer algo verdaderamente últil con su vida.


Una película imprescinbible.