"Viridiana" de Luis Buñuel
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Cualquier sitio es bueno para adentrarse en el terreno de las ideas surrealistas, un entorno rural en el que hay un profundo protagonismo religioso le sirve al realizador para expresarse a sus anchas, por este motivo la película tiene una doble posibilidad. Su historia tomada de forma independiente puede gustar por si misma y por otro lado si se desea ahondar más en ella y en los comportamientos de los personajes es cuando encontraremos la otra, la que esta sumergida en el mundo surrealista.
Los sujetos de su película son personajes muy oscos, oscuros, incluso a veces parece que rozan el tenebrismo, el máximo exponente es la propia Viridiana (Silvia Pinal) a punto de ordenarse como monja de clausura, se supone que con una fe inquebrantable la cual empieza a resquebrajarse en el momento que entra en contacto con el mundo exterior. Nada más hay que ver el equipaje que lleva metido en su maleta, no hay elementos más simbólicos del sufrimiento que los que acompañan a la novicia.
La primera parte de las dos que tiene el film, viene por supuesto definida en gran medida por el personaje de don Jaime (Fernando Rey), es otro de los personajes lúgubres que marcan estos primeros metros de la producción, inmerso en su mundo. Casi sin contacto con el exterior, su vida solo se ve turbada por la visita de su sobrina Viridiana la que al final de forma más o menos directa se convierte en la protagonista de la tragedia personal de su propio tío.

Todo parece alegría, incluso la desgracia de los pobres que acaban ocupando una de las zonas de la mansión parece tornarse en esperanza, de todo el conjunto la verdad es que son los que más grado de surrealismo acaparan. Sino fijense en la escena en la que representan la última cena de Jesucristo, este elenco parece que le sirve de pretexto a Buñuel para desvelar su desconfianza en el ser humano, es como si no hubiera expectativas y la bondad fuera destruida por el egoísmo y la falta de respeto.
Aparte de todo lo comentado con anterioridad a mi se me hace que el film tiene una gran carga erótica, al principio representado por Viridiana, convirtiéndola en el oscuro objeto del deseo de su tío, algo que tampoco podrá acabar evitando el hijo según avanza el largometraje. Incluso ella misma acaba dándose cuenta que no solo es capaz de vivir de los rezos y aislada del mundo carnal, a este respecto destaco la fantástica escena final en la que más que una partida de cartas lo que parece componer Buñuel de forma solapada es un menasatrua (trio) en toda regla.
TRONCHA
2 comentarios:
Grandísima película, impregnada de ese halo de erotismo incestuoso y necrofilia que tanto nos recuerda a Vertigo. Buñuel era un genio.
Saludos
me parece una de las mejores peliculas de buñuel.
si que era un genio
saludos
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