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viernes, 6 de noviembre de 2009

"¡Madre mía!" de John Ford

You can read this text translated into english at: Mother Mchree

Lo primero que hay que observar es que la copia que llegó a mis manos para poder ser visionada no contemplaba los 75 minutos que la original parece ser que tuvo en el momento de su nacimiento, pero aun así y siendo un trabajo incompleto, se pueden analizar bastantes cosas, de las cuales intentaré dar cumplida cuenta a continuación.

Para empezar basta decir que entre este y el corto que analizamos a este trabajo anterior ("By indian post" (1929)) median unos cuantos años y esto hace que los trabajos de "Jack" Ford hayan ganado en solidez, la narración es mucho mejor que en ejemplos anteriores. Ya es más cineasta si me permiten la expresión, una vez más en su filmografía recurre a la temática irlandesa, no olvida sus orígenes y siempre que lo hace o al menos en los ejemplos que yo he visto acaba reflejando ese odio hacia los malditos que ocupan las tierras del trébol y no dejan que la idiosincrasia de su pueblo fluya con libertad.

Como indicaba anteriormente uno de esos actores fetiche es Victor McLaglen al que Ford recurre en algunos de sus trabajos y sobre todo me viene a la mente el de "El Delator" (1935) un gran trabajo del gigantón actor que también había intervenido con mucho acierto en otra obra maestra como era "El trío fantástico" (1925) una de las obras maestras de Tod Browning. Esto da la sensación que utilizar al mencionado actor era algo que durante aquellas décadas estaba de moda y por supuesto daba empaque a la producción.

La historia del film está basada en una novela de Rida Johnson Young, una trágica historia de esas tan dramáticas que al principio gustaba llevar a la gran pantalla. De esas en las que la desgracia de repente sobrevenía sobre los personajes y ellos con un afán de superación encomiable se la acababan sacudiendo para encontrar la felicidad al final de una tortuosa andadura a través de la vida.

América sigue siendo el país de las esperanzas de muchos y prueba de ello es que nuestra protagonista Ellen (Belle Bennett) pretende emigrar con su hijo allí tras quedarse viuda, en el camino hasta la ciudad para embarcar hacia la libertar y la esperanza se encuentran con un grupo de artistas circenses. Embaucadores pero gente de buena fe que sirven de unión entre lo que representa el mundo real en el que viven y el de ilusión al que pretenden escapar.

La historia pega un salto (alguna de las cintas que nos falta) y vemos al pequeño Brian (Philippe De Lacy) convertido ya en todo un hombre (Neil Hamilton) visitando la mansión de su prometida donde la madre está de sirvienta. Se sitúa al piano e interpreta una partitura que se titula Madre mía y que supuestamente está dedicada a esa madre que da por perdida, lo visto termina justo aquí. Aunque lo destacable es que Ford aprovecha la interpretación de la canción, para cambiar la sonorización del film, deja de lado el clásico piano y nos introduce la voz del interprete. Además el corte coincide con el final de una de las bobinas ya que un ionstante antes vemos aparecer en el margen superior derecho el famoso "cigarrette burns" del final del rollo.
TRONCHA