"The box" de Richard Kelly

Si nuestro punto de partida es la narración original de Richard Matteson, la cosa se hace bastante atractiva, alguien llega a tu casa de repente y te entrega una caja. El objeto tan solo tiene un pulsador, si lo oprimes ocurren dos cosas, se te recompensa con un millón de dólares y en algún lugar muere alguien que no conoces. Este par de ideas ya dan de si lo suficiente para que nuestra imaginación se ponga a maquinar y por tanto barajar multitud de hipótesis. Si a esto le añadimos que la situación económica no es muy halagüeña el ser humano puede ser capaz de lo peor.
Toda esta incertidumbre es la que ocupa la primera parte de la película, los Lewis, Norma (Cameron Diaz) y Arthur (James Marsden) uno desde el enfoque totalmente escepticista de la situación y la otra desde la absoluta creencia. Ambos se debaten en si conviene o no pulsar el botón rojo de la parte superior de la caja, continuamente debaten con sus conciencias para ver si les interesa realizar esta especie de ritual feminista, ya que comprobarán según va avanzando la narración y según acaba mostrándose que las que pulsan son ellas.
Hasta aquí quizás no tengamos ningún problema, hasta nosotros mismos llegamos a plantearnos que haríamos en esa situación, si el futuro de nuestra familia dependiera de ello. Pero es que todo tiene su trampa, y por supuesto esta película no iba a ser menos, el guión está repleto de ellas. Como decía todo empieza a complicarse, las situaciones que viven los personajes llegan de repente, pasamos del umbral de lo real al de otra dimensión de repente y con pocas explicaciones, no sabiendo realmente porque todo ha sucedido. No debemos incurrir en el error de pensar que el realizador ha pretendido crear confusión a propósito en el espectador, para que aparezca la intriga, más bien pienso que es un defecto de la narración. A veces se enrevesa de tal manera que no resulta creíble y esto acaba apagando nuestro interés, no da resultado el intento de crear un suspense en torno a la historia

El trabajo de Kelly, pretende entretener y en mi opinión tiene sus momentos (escena del prisma de agua sobre la cama), pero cada vez que la narración goza de cierto ímpetu, este se disipa llevándonos a supuestas escenas de cierta agonía familiar que no llegan al espectador debido sobre todo a la interpretación de los protagonistas. Por tanto determino que en la historia quedan demasiados flecos sueltos para que el acabado final sea bueno, se queda en aceptable, y por supuesto esto hace que sus casi dos horas de duración llegado el punto nos resulten plomizas, en menos tiempo probablemente hubiera dado mejor resultado.
TRONCHA
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