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lunes, 26 de octubre de 2009

"Tragedia submarina" de John Ford

You can read this text translated into english at: Men without women

En todos los aspectos de la vida como por supuesto en los del ser humano hay etapas y no se puede decir que de repente acabe una y al segundo siguiente comience la siguiente, entre ambas hay periodos de transición, esta película puede servir de ejemplo de transición entre el cine mudo y el sonoro. Sobre todo por varios aspectos que a continuación me gustaría descubrir, creo que su mayor valor le viene dado por estas características y por supuesto por su autor.

La historia comienza en puerto seco, es decir, los marineros están en tierra intentando divertirse tomando unas copas y comprando souvenirs, antes de volver a embarcar, lo curioso de esta primera parte es que aparecen intertítulos, elementos propios del mudo. Pero cuando volvemos a la escena, nos damos cuenta que estamos escuchando el sonido ambiente, incluso las canciones y música que se interpretan en el tugurio donde están dando se relajan los marinos. Esto a veces viene intercalado con fragmentos de diálogo de los personajes que de repente se corta, para sacar otro intertítulo.

Esta forma de "realizar" la cinta me da la impresión que pudo ser por dos motivos, bien que aun el gran maestro no dominaba la técnica del sonoro y le costó despegarse de los tiempos en los que los filmes silentes tan solo tenían el acompañamiento del sonido de las notas de un piano. O bien se atrevió a experimentar con la nueva técnica sonora y el resultado no le gustó demasiado o lo suficiente aclaratorio para que el espectador quedara satisfecho, el caso es que sea una u otra razón son un motivo más para añadir originalidad al trabajo final.

Otra peculiaridad que también destacaría del largometraje es que se nota que los actores si que han evolucionado, están mejor preparados para la evolución al sonoro, aunque un poco anquilosados en el reciente pasado. La forma de interpretar y comportarse delante de la cámara ya no es lo mismo, su lenguaje gestual cambia, expresándose de una mentira mucho más distinta y menos forzada como hacían en los inicios.

Aparte de estas características técnicas, el film se sostiene perfectamente en su guión, ahora estamos acostumbrados a ver historias de submarinos que las pasan canutas y el director intenta transmitirnos la agonía que los tripulantes pasan en dicha situación. Con un inmenso mar encima y muy pocas esperanzas de vida, Ford, consigue transmitir esa inquietud al espectador, la desesperación por salvar a la tripulación del submarino S-13.

La historia bajo mi punto de vista tiene bastante solidez para haber salido adelante, quizás no debería haberla intentado rodear con cierto halo de misterio alrededor de la figura de Burke/Quatermain (Kenneth MacKenna) un hombre que desapareció y que lleva una carga de traidor a sus espaldas. Por culpa de una mujer que en el pasado le traicionó, para que este perdiera a los componentes de la tripulación de su navío, el caso es que el personaje pretende la redención a toda costa, cuando lo realmente interesante es ver la agonía del submarino con catorce hombres postrado en el fondo el lecho marino.
TRONCHA

1 comentario:

Seba dijo...

Hola, muy buenas criticas y reseñas... estoy comenzando con un blog, te gustaria que intercambiemos links+

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