"Cinderella" de James Kirkwood

En primer lugar el papel del príncipe (Owen Moore) es simple a más no poder, como diría un amigo mío el actor está completamente acartonado, su interpretación es patética sinceramente, por supuesto salvando las distancias entre la forma de actuar de aquella época en el cine mudo y la actual, pero desgraciadamente el que en aquellos momentos era en la vida real, marido de la Pickford, se cubrió de gloria con el papel.
Básicamente la película está dirigida a mostrar una serie de efectos visuales que por supuesto para aquella época eran avances muy novedosos, y esto acaba por descuidar la historia en si, de entre toda esta amalgama de secuencias de efectos destaco sobre todas la del reloj, durante el sueño de Cenicienta, en la que aparecen dos enanos a modo de jaquemart, la distorsión de la esfera del reloj recuerda a una de las escenas de la posterior Metrópolis (1927) de Fritz Lang.

Solo una cuestión más, si todo lo que “poseía” Cenicienta dejaría de existir justo con las campanadas de medianoche, porque aquel zapato de cristal quedó intacto y no se evaporó, como lo hicieron la carroza, los pajes y el vestido… Nunca se lo habían preguntado…
TRONCHA
2 comentarios:
Buena reseña…
Aunque duele ver como fustigas el cine mudo. Es tan entrañable.
Amo estos melodramas del cine mudo, que en algún punto sustentaron el modelo de las películas que disfrutamos en la actualidad. Saludos!
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