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lunes, 21 de enero de 2008

"Los ladrones somos gente honrada" de Pedro L. Ramirez

Si a lo largo de la vida uno va analizando distintas situaciones y coincidencias puede llegar a curiosas conclusiones, al menos para el sujeto en si, el caso es que cuando me dispuse delante de esta película, nada más aparecer los títulos de crédito, me trajo recuerdos de mi infancia, esta hecha en los estudios CEA, y dichos estudios estaban muy cerca de la casa donde pasé mis primeros años, más o menos (para los que viven en Madrid), en lo que era la confluencia entre la N-II y Arturo Soria, nos vamos haciendo mayores.

La entrada en escena es rotunda, lo primero que podemos apreciar después de unas cuantas panorámicas de la ciudad de Madrid que poco a poco nos van conduciendo a uno de los lugares más pintorescos y emblemáticos como son el rastro, acto seguido y de forma inmediata vamos a estar ante los dos grandes protagonistas del largometraje, el gran José Isbert haciendo el papel del tío del gabán y José Luis Ozores interpretando a Castelar, ambos son dos raterillos de poca monta que las pasan moradas para seguir adelante en la vida.

Curiosamente la destreza de los “gachós” no es que sea digna de elogio, no dan una a derechas y acaban inmersos en situaciones que sin comerlo ni beberlo les llevan a perder dinero en lugar de ganarlo, tienen un gran problema que entra en conflicto con su “profesión” y es que tienen escrúpulos y corazón, ambas cualidades parecen realmente contagiosas ya que sus compañeros de oficio el pelirrojo (Antonio Garisa) y Daniel “el melancólico” (Carlos Miguel Solá) acaban asimilándolas, lo que acaba dando al traste con su plan maestro y reconduciendo sus vidas por derroteros más provechosos.

Por tanto el título no puede venir más al caso y servir de manera más aleccionadora para las masas, intentando demostrar que cualquiera por mi mala que sea su situación puede salir del hoyo, algo así como el sueño americano, que aparece velado en los diálogos de los protagonistas al mencionar las “hazañas” de Al Capone o comparar a la rica heredera con la gran espía Mata Hari, esto sirve para darnos cuenta de que nadie es perfecto y todo el mundo tiene su pasado, pero si las intenciones futuras son buenas todo se perdona.

El ritmo de la película es trepidante, dándose situaciones de enredo de forma casi continua, hay que reconocer que es una comedia de enredo bastante enredada, quizás uno de sus problemas adolezca en que el numero de secundarios a la caza del mismo objetivo, sea excesivo, y por esto el conjunto final se resienta un poco, aunque sus pilares principales sean las interpretaciones de sus dos magnífico principales, sobre todo la de Isbert, incluso llegamos a vislumbrar cierta intriga y suspense a la hora del desenlace final.

Son años de censura, donde los señores de la tijera veían cosas que probablemente estaban en sus mentes y no en las películas, los directores no eran tontos e intentaban mostrar una realidad de alguna manera velada, pero que satisficiera a quien correspondía, era complicado expresar algunos conceptos, pero al final nos regalaban estos trabajos que una vez más afirmo y no me canso rebosan muchísima dignidad.

TRONCHA

1 comentario:

BUDOKAN dijo...

Hola, este film no lo conozco, pero ya a juzgar por el título suena divertido. En relación al post anterior a mi me gusta más la nueva versión de Thomas Crown, de la anterior (que no está mal) rescato mucho a McQueen. Saludos!