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miércoles, 14 de marzo de 2007

"Barking dogs never bite" de Bo Joon-Hoo

Hay mucha gente que ama a los animales, en concreto a los de compañía y especialmente a los perros, pues bien, hay gente que tiene cierta teoría, dependiendo del tamaño de nuestra vivienda el tamaño del perro debería ser directamente proporcional, mi hermano amparándose en esta premisa dice que en su casa solo podría acoger a un “hamster-perro”, el gobierno coreano ha debido pensar lo mismo y en algunas zonas residenciales no permite que las familias tengan perros en sus domicilios, aunque los dueños de los apartamentos no siempre cumplan dicha regla.

Nuestra película parte de la idea de que nuestro protagonista Yoon Ju (Sung-jae Lee), no adora los perros sino todo lo contrario sus ladridos le atormentan, y le hacen tomar la determinación de hacerlos desaparecer; en el punto opuesto nos encontramos a Hyun Nam (Du-na Bae), una inocente jovencita, con un anodino trabajo, con pocas aspiraciones en la vida, amante de todo lo que le rodea, incluidos los perros por supuesto, que quiere hacerse famosa y que su ingenuidad juvenil está por encima del resto de cosas, pues bien desde este punto de partida de la historia, la película puede parecernos de lo más absurdo o de poco interés.

Nada más lejos de la realidad, Joon-ho Bong nos hace entrar poco a poco en las vidas y los sentimientos de los protagonistas para de alguna manera acabar identificándonos con ellos y tomar partido por un lado o por otro, todo esto con un muy buen humor negro, muy ácido y por supuesto con una carga de crítica social total, debido a la realidad que acaba mostrándonos en el film.

De todos los personajes de la película, es genial el del portero de la finca, el que vive por decirlo de alguna manera en el subsuelo de la finca, junto a las calderas, impresionante la escena en la que narra la historia del personaje “Caldera Jim”, se convierte en el protagonista de las escenas que más arrancan mis risas, también es amante de los perros, pero de una manera muy distinta a la de Hyun Nam, un personaje lleno de excentricidades que al director ha quedado redondo.

En definitiva después de hacernos el recorrido por la sociedad coreana, llena de valores perdidos y muchos de ellos corrompidos, se nos plantean por un lado los sentimientos puros frente a los sentimientos interesados, dejándonos al final de la película una duda, que conviene más sacrificarlo todo para obtener una mejor posición social sin importar el coste, o de alguna manera renunciar a todo por el ideal que suponemos que nos va a hacer felices… En fin ahí queda eso.

TRONCHA