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lunes, 2 de marzo de 2009

"Pistol opera" de Seijun Suzuki

Después de toda la vida haciendo películas Suzuki nos deleita con una obra en la que hay que estar en un momento muy ad hoc para ponernos frente a ella, al menos ese es mi pensamiento, no crean que todos los estómagos soportan este film, en el que en ningún momento tuve nada claro la pretensión del autor, habituados a trabajos de otro tipo, en este caso nos quedamos bastante perplejos ante la complejidad del conjunto.

El film es una psicodelia de principio a fin, donde doy por supuesto que el director volcó todo su empeño, pero esto a veces no basta, ya que cada uno somos como somos y el que a veces no nos entendamos nosotros mismos supone que poder comprender a un extraño sea harto complicado, se podría insinuar que estamos ante un ejemplo cercano al cine de Lynch, pero con todos mis respetos pienso que la afirmación es bastante arriesgada.

Una cosa si que me queda clara, la cámara está usada de manera que las escenas no parezcan tales sino que se conviertan en perfectos encuadres, resultado por supuesto de una sobresaliente fotografía, pensando en muchas ocasiones que en lugar de una escena donde realmente estamos es ante un cuadro lleno de colorismo al que constantemente está contribuyendo el uso de la iluminación y del vestuario de los personajes, incluso esa especie de sello teatral que tienen muchas de las acciones, acompañadas de una especie de coreografía kabuki.

El guión no es lineal, va a saltos, de repente estamos frente a la realidad y sin darnos cuenta pasamos a formar parte de los sueños del personaje al que pertenece la secuencia, esto hace que andemos perdidos y que no tengamos claro en que momento nos encontramos, con la consiguiente falta de interés que al final acaba desembocando en el aburrimiento más soporífero.

Echando un vistazo por ahí veo que hay opiniones sobre este trabajo de todos los gustos, algunos piensan que este es una especie de canto del cisne para el director nipón y otros como yo que no hay por donde cogerlo, que a veces los directores sacan las ideas desde tan dentro de si, que las cosas se complican tanto que no saben como transmitir al público lo que quieren transmitir, otra cosa por supuesto muy distinta es lo que cada uno entienda sobre lo que ve, claro está.


TRONCHA