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lunes, 9 de marzo de 2009

"1984" (1956) de Michael Anderson

Tan solo dos años después alguien decide volver a hacer una película de la novela de Orwell, y eso para que digan que es ahora cuando vivimos en la época de los remakes, entre ellos yo mismo, está claro que el cine como una industria más lo que siempre ha pretendido es rentabilidad, los que la amamos a veces nos quejamos de ciertos pseudo-productos que aparecen en taquilla que tan solo sirven para llenar arcas.

Pensé que al ver de nuevo esta película, una seguida de la otra, me aburriría, al fin y al cabo eran argumentos idénticos, pero cual fue mi sorpresa que esto no ocurrió, cada uno en su justo sitio tienen su interés, aunque la historia es la misma, la forma de planteársela cada director difiere del otro, en este caso que nos atañe, los personajes son menos austeros y más cálidos que en la anterior versión, el director está más preocupado de contar las relaciones que surgen, que la historia y la situación que viven.

En este caso el personaje principal de Smith está interpretado por Edmond O'Brien, solamente decir que ambas interpretaciones son distintas, personalmente prefiero la de Cushing, pero no con esto digo que sea superior, lo mejor es que cada uno se ponga delante de ambas versiones y que elija o que no lo haga y disfrute igual con ambas.

Este trabajo tiene más localizaciones, exteriores y efectos especiales que la anterior, de hecho es mucho más “película” y deja de lado la teatralidad del ejemplo de Cartier, destaco entre otras cosas la escena de los dos minutos de odio, algo que hacemos a menudo en la actualidad, o ustedes no desprotican y ponen verdes a quien ponen una bomba asesinando inocentes y dos minutos después dan la espalda a todo ello y siguen con sus menesteres cotidianos.

Lo dije antes y lo digo ahora no piensen que estamos tan lejos del mundo que nos pinta el largometraje, de hecho yo se que hay programas que se llaman igual que el ojo que todo lo vigila, que todo lo ordena, que todo lo oye y que todo lo ve, más de uno pensaría que ese actual formato era novedoso, pues dense cuenta que pocas cosas están por inventar en muchos campos, que todo a veces se resume en refrescar ciertas ideas que hace años quedaron más o menos trasnochadas.

La película es mas corta que su predecesora, lo que hace que haya momentos que la acción se precipite y las explicaciones no sean del todo contundentes, hay cosas distintas, se cambian algunos nombres de algunos personajes y se da protagonismo a otros que no lo tuvieron en la anterior, para que se me entienda, esta versión está más cerca del cine negro y del de Orson Wells y la versión del 54 está más cercana al expresionismo alemán, algo así como el primer Lang o Murnau.

Concluir este análisis diciendo que el Gran Hermano nos protege, incluso cuando nos salimos del camino guiado o del guión marcado, nos acaba curando, no nos extermina, le interesa curarnos para que volvamos a ocupar nuestro puesto en el engranaje social, de esta manera nos convertimos en su propios trofeos vivientes, mudándonos en ejemplos absolutos de su supremacía, y lo que más rabia me da… que la gente no se de cuenta lo que hacen con ellos.


TRONCHA

1 comentario:

Javi Triunviro dijo...

No he visto la película, pero el libro es muy bueno. Tendré que verla.

Saludos

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