"Cimarron" de Anthony Mann

Esta película pertenece a dicho pasado aunque su estreno fuera unos cuantos años antes, la conservas en el recuerdo y cuando pasados todos esos años te enfrentas a ella el problema es que tu mente es menos virgen y ha recibido muchas influencias con lo que ya no la tratas igual y lo que pensabas de ella se acaba desvaneciendo, eso si, nunca se te olvida la famosa escena en la que el Octavo de caballería está vigilando la salida a la carrera para apoderarse de las mejores tierras, una de las mejores filmadas de la historia del western.
Me parece un largometraje con muchos flecos y cabos sin atar, las historias surgen dentro de la trama principal, pero en muchas ocasiones lo hacen de una forma tan espontánea que se nos vienen encima, tan pronto ha transcurrido una hora en la vida de los personajes como quince años, estos saltos en la línea temporal del argumento dejan al mismo con un poco de cojera, llegando a quedar expectantes de lo que ha ocurrido con esta o aquella trama. Esto hace que sea una película con engaño, comienza con un ritmo e intensidad que pierde de una manera relativamente rápida, llegando a una parte final poco interesante, para serles sincero.

Estamos hablando de una de las mastodónticas producciones de Hollywood a este respecto, lo que no tengo idea es de si funcionó bien en taquilla o fue un fiasco como algunos otros casos, es una película literal en cuanto a la técnica, no ha buscado otros caminos para evitar presupuesto, si algo se quería se pedía y ya está. Otro aspecto curioso es la “desaparición” de Yancey (Glenn Ford), en la parte final del film el guión esconde al personaje de forma inexplicable, para dejar en primer plano a una poco interesante Sabra (Maria Schell) que no nos aporta mucho deambulando una y otra vez por carísimos decorados.
TRONCHA
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