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miércoles, 4 de marzo de 2009

"1984" (1954) de Rudolph Cartier

Decir que la película está basada en la obra homónima de George Orwell, es algo tan obvio que poca gente pondría en duda, o que si debo comentar es que este caso fue producido para la BBC para su programa concreto "BBC Sunday-Night Theatre", en concreto es el episodio 50 de la quinta temporada que comenzó en 1950 y que duró más de diez años consecutivos, regalando maravillosos “capítulos” semana tras semana como este.

Si nos fijamos en el título de la serie a la que pertenece nos daremos cuenta de porque hay bastantes diferencias con la versión que se rodó dos años después y que también analizaré a continuación, también tiene coincidencias, incluso en el caso de algunos de los interpretes, aunque en papeles distintos en cada una de ellas.

El estilo de la filmación es bastante sobrio, con tintes de gran austeridad, esto es lo que más interesante me pareció de ella, ese entorno teatral en el que se mueven todos los personajes, cobre todo y por encima de todos, el del protagonista Smith (Peter Cushing) que es que realmente infunde fuerza a la historia, como indicaba antes uno de los que repite es Victor Pleasance, aunque como indicaba no en el mismo papel.

Hay una preocupación total por explicar la situación en la que viven los habitantes de Londres en el año 1984, como ha cambiado el mundo y cuales son los valores que priman ahora en el orbe terrestre, esto hace que los diálogos sean bastante dilatados y repetitivos, por supuesto ante la falta de acción en la trama es necesario rellenar con explicaciones de lo que está ocurriendo pero no podemos ver, no se vayan a pensar que esto hace que el conjuntos se resienta y sea insoportable, muy al contrario se carga de intensidad.

Por decirlo de una manera sencilla de los tres ejemplos que analizaremos de 1984, este será el menos cinematográfico aunque goce de una calidad notable, aun así lo que más apasiona en el film es el mundo que crea Orwell, lejos de lo que algunos pensaran que se pueda encontrar distante de nuestros días el panorama descrito por el escritor hindú, si Orwell era hindú, si no me creen búsquenlo por ahí y lo confirmarán.

Los eslóganes son fantásticos “La guerra es la paz”, “La ignorancia es la fuerza” y “La libertad es esclavitud”, yo no pienso que sean tan descabellados, analicen cada uno de ellos uno por uno y verán que muchos de nuestros gobernantes nos intentan inculcar dichas ideas, quizás de una forma velada, pero la denuncia real del film reside en la manipulación que el Estado hace de la información que realmente quiere que acabe llegando a sus ciudadanos incluso haciéndoles creer en una falsa esperanza para ver quien de ellos sería capaz de salirse del “redil”.


TRONCHA