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miércoles, 7 de enero de 2009

"El tren de las 3:10" de James Mangold

Me resulta curioso que actualmente todavía se hagan western, si echamos una mirada atrás en el mundo del cine, la verdad es que nunca se han dejado de hacer, con distintas orientaciones o vertientes pero siempre con la misma base, por supuesto este es uno de dichos ejemplos, lo que ocurre es que para hacer una película de este genero no solo hay que vestir a los actores con el adecuado vestuario y colocarles un Colt o un Winchester entre las manos después de subirles a lomo de un caballo.

Felicito a la dirección artística por el entorno de salvaje oeste que logra crear alrededor de toda la acción, visualmente es un acierto, sin lugar a dudas, pienso que a las alturas que estamos y teniendo en cuenta los avances del cine actual, esto debe resultar costoso e implicar un esfuerzo pero tampoco debería ser motivo de excesivo elogio sino más bien ser algo totalmente necesario que cualquier producción debería cumplir con rigor.

El problema del film reside realmente en los personajes y por prolongación en sus actuaciones, estamos de acuerdo que los dos protagonistas (de los que hablaré más adelante), copan la pantalla, pero para que estos dos pilares no se tambalean, lo suyo es rodearlos de unos buenos secundarios que sean capaces de apuntalar la actuación de los que van a llevar el peso de la narración, esto no sucede, a veces resultan meros figurantes, ni siquiera el personaje de Charlie Prince (Ben Foster) está aprovechado, se podía haber sacado mucho más rendimiento a su “dual personalidad” porque hay ocasiones que uno no sabe que pensar de él.

El caso es que como antes indicaba la historia está sobre las espaldas del personaje de Evans (Christian Bale), para mi superior al de Ben Wade (Russell Crowe), los estados Unidos como en alguna ocasión anterior ya se ha dicho por estos lares al carecer de historia, engrandecen pequeños episodios que destacan de la vida cotidiana para poder forjar leyendas con el paso del tiempo, en las que se ensalcen una serie de valores puros para ejemplo y referente de futuras generaciones.

La relación que va surgiendo entre ambos va resultando más previsible de lo que realmente nos apetecería, porque desde un principio ciertas cosas las tenemos claras, lo que pasa es que nos pretenden vender en unas escenas una especie de código de honor que desaparece por completo en otras, esto acaba descolocándonos y preguntándonos porque se ha reaccionado de una manera en lugar de otra y todo esto converge a que no nos acabemos creyendo muchos detalles.

La película por definirla en un argot ciclista está llena de repechos que parece que van a prolongarse en una continua subida pero que no es así porque se quedan planos de repente, los diálogos me parecen demasiado recurrentes, incluso a veces repetitivos, el caso es que poco a poco vamos acercándonos al final, un final en alto al más puro estilo Alpe d’Huez, Mortirolo o Anglirú y aquí es donde realmente quedo satisfecho, al ver como se ha resuelto todo, lo que no puedo evitar es valorar si ha merecido la pena toda la etapa rodada hasta ese ponto y pienso que si, pero solo a ratos.


TRONCHA

3 comentarios:

anareis dijo...

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babel dijo...

Peliculón!

Feliz nuevo año y un saludo!

Jorge - cinenovedades dijo...

Tremendo peliculón! De lo mejor que he visto en los últimos tiempos. Grandes actuaciones tanto de Crhistian Bale y de Rusell Crowe, como de Ben Foster. Asimismo destacar que me gustó muchísimo como James Mangold condujo esta cinta, y por supuesto, la excepcional música de Marco Beltrami.
Saludos!