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miércoles, 19 de noviembre de 2008

"Background to danger" de Raoul Walsh

Me enfrente a esta película así sin más sin saber nada de ella simplemente que su director era el señor Walsh, aunque si que sabía que era de cine negro, el año de grabación daba una pista bastante clara, luego descubrí que la historia estaba basada en una novela de Eric Ambler yo reconozco que no soy un gran lector, pero mi compañero Des, si que lo es y este escritor era uno de tantos suyos, con lo cual merecía la pena.

Después de hacer ciertos comentarios entre ambos hacia el film en si, comprándolo con la novela que servía de pilar a la filmación y el resto de la obra del novelista inglés sacamos la conclusión de que estábamos completamente seguros que el libro era mucho más apasionante que el film y principalmente se nos ocurrió que era porque la capacidad de síntesis a la hora de describir sus relatos Ambler no está bien transmitida en la narración cinematográfica y esto hace que adolezca de intensidad en muchos momentos y por supuesto de suspense.

Por otro lado he de reconocer que los personajes si que me parecen bien perfilados, por supuesto los principales, ya que a los secundarios se quedan un poco de lado sin importar siquiera de donde vienen e incluso en ocasiones a donde van, de todos ellos destacar el de Nikolai Zaleshoff (Peter Lorre) un desencajado e histérico agente ruso que se prodiga menos de lo que realmente desearíamos, el protagonismo recae sobre Joe Barton (George Raft) que ahora no recuerdo de ninguna otra película que seguro que habrá hecho pero que me resulta de poses un poco hieráticas y gestos demasiado recurrentes y repetitivos.

La película está plagada de diálogos y de situaciones muy, pero que muy similares, las escenas de uno de los integrantes pistola en mano y el resto sentados en el sillón intentado dar explicaciones al que apunta, esto lo que hace es que se reduzcan las escenas de acción con lo cual la intensidad se va perdiendo, aunque hay trenes y eso para mi en una película es excepcional, no se me dirán que soy tonto pero las escenas de tren siempre me gustan.

Lo sorprendente del relato es que un hombre normal se meta en todo un embrollo de espionaje en un país ajeno al suyo rodeado de gente sin escrúpulos que no dudarían un instante en quitarle la vida y todo por conseguir el amor de una mujer, de alguna manera esta clase de tipos era lo que apasionaba en la época del film, gente viajera, aventurera a la que las cosas le salían redondas y que cualquier ciudadano de a pie estaba deseando imitar, en los tiempos que corren quizás la cosa estuviera más complicada.


TRONCHA

viernes, 14 de noviembre de 2008

"Funny games" (1999) de Michael Haneke

La verdad es que en pocas ocasiones venían mis vecinos por casa con la típica cantinela de que se les había acabado la sal o que necesitaban algo de arroz y mucho menos pidiendo cuatro huevos, porque se habían presentado unos invitados de repente, pero juro que después de ver esta película de Haneke, ya me voy a pensar pero que muy mucho si les voy a abrir la puerta.

Lo malo de ver una película de la que ya te han hablado o has visto algún trailer es que tarde o temprano acabas esperando que ciertas cosas que te han dicho o que has visto ocurran y eso te mantiene expectante, opino que quizás no sea lo mejor para este film, lo suyo es verla con una mente totalmente virginal, que nos consiga atrapar marcando los tempos donde se marcan y rompiéndolos donde hay que romperlos, de esta manera uno seguro que se siente mucho más identificado con los protagonistas.

Ante todo hay que comentar que esta no es una película fácil ni mucho menos, no me creo que a nadie le deje indolente, de una forma u otra acaba provocando al espectador y si aun así usted permaneciera tan impasible, los propios protagonistas van a interactuar con usted a base de diálogos dirigidos directamente al espectador o descaradamente tomando un mando a distancia y haciendo rebobinar la filmación para poder cambiar lo ocurrido y que el final sea del agrado de los que controlan la acción real.

Decir que la película trata sobre la violencia es una obviedad terrible, pero lo que si podemos plantear es si lo que realmente vemos es violento porque sí o porque está provocando en nosotros mismos como reaccionaríamos ante una situación así, lo que tengo claro es que el director logra hacer que todo esto traspase la pantalla, lo que les puedo asegurar es que yo no hubiera tomado la posición tan conservadora y conformista que toma la familia que ve invadida su intimidad.

Incluso yendo más allá pienso que Haneke es un poco tramposo ante el fin de la primera parte de la película que bien puede estar determinada por la ausencia durante cierto tiempo de los agresores, lo que hacen aquí el padre y la madre me parece de lo más patético después de todo lo ocurrido, ni siquiera recuerdan el numero de la policía, esta parte me parece poco creíble, aunque sirve de descanso para la intensidad vivida con anterioridad, para a continuación proseguir de nuevo a subir en interés y llegar a un estupendo final.

Recomiendo a todo el mundo encarecidamente que se asome a este trabajo, que experimente con él, del que dicen que es el nuevo Bergman, mucho decir me parece eso a mí pero hay gente para todo, lo que no logro explicarme es que en este año de 2008 que ya llevamos a medias consumido, resulta que el director se desmarca rodando de nuevo la película de forma idéntica pero con distintos actores para el mercado americano, sabia que había fiebre de remakes pero no tan alta, ustedes piensan que el maestro Bergman hubiera vuelto a rodar de nuevo una película suya para que años después la pudieran pasar por los cines los yanquis…


TRONCHA

miércoles, 12 de noviembre de 2008

"I'm a cyborg but that's ok" de Park Chan Wook

Cada vez hay que tener más claro que la originalidad actual del mundo del cine está más arraigada en Oriente que en Occidente, por estos lares y los de al otro lado del charco sobre todo, nos dedicamos a hacer remakes, incluso de remakes y llevar a la gran pantalla a los superhéroes y supervillanos de las páginas del comic que tanta gloria dieron a muchos durante su infancia y adolescencia, el enfoque de este film es lo más original de todo él.

El planteamiento es sencillo, el director coreano muestra a un grupo de enfermos psiquiátricos que están internados en una institución mental, pero a diferencia de otras ocasiones unas veces estaremos situados delante de ellos observando como se comportan y otras como si estuviéramos dentro de su propia mente, viéndolo todo como lo ven ellos, este segundo punto de vista es mucho más atractivo que el primero y da la sensación que es el que realmente requiere el esfuerzo del productor.

A lo que realmente asistimos es a una relación amorosa entre Young goon (Su-jeong Lim) e Il sun (“Rain”, Jeong Ji-Hoon), ella decepcionada del entorno real que la rodea decide crearse el suyo propio, decide creerse que es un cyborg y que a consecuencia de ello no tiene necesidad de comer, si lo hiciera estropearía sus mecanismos interiores, tan solo se alimenta del voltaje de las pilas que chupa continuamente con el fin de recargarse.

Il sun se da cuenta que las cosas no marchan como deberían y decide tomar cartas en el asunto a favor de la chica, estará de su lado en todo momento para solventar la situación, él es el “ladrón” del grupo, un ladrón tan especial y magnífico que no suele tomar prestadas cosas normales, es capaz de hurtar el saque de ping pong de un contrincante, el apetito de una compañera e incluso un jueves, tal como lo oyen si él lo desea la semana tendrá gin día menos.

La narración tiene un tono muy dulce, lleno de sensibilidad, sin ninguna brusquedad, incluso con varios momentos en que no tenemos más remedio que sonreír ante las excentricidades de los integrantes del sanatorio, porque a cada uno hay que echarle de comer a parte, el muestrario es bastante amplio y por supuesto variado, todo se desarrollo en un entorno muy aséptico que se me antoja que ha sido elegido así a conciencia para crear una especie de atmósfera robótica.

Al final acaba siendo un cuento es una historia contada de principio a fin, que esta a caballo entre cierto romanticismo de cuento de hadas y la violencia que a veces impregna los comics manga o los videojuegos, dirán que es un espectro muy amplio el que pretendo abarcar, pero en cuanto la vean se darán cuenta de lo que hablo, al igual de la importancia que toman determinados objetos que van a ser decisivos en cuando a la historia y al discurrir de esta, en general toda la película supone un alarde de imaginación.


TRONCHA

lunes, 10 de noviembre de 2008

"Persépolis" de Vincent Paronnaud y Marjane Satrapi

Una de estas impresiones tontas que tiene uno a veces, es que a todo el que le gusta el cine, le gusta el comic y viceversa, de alguna manera están muy relacionados, por ejemplo el story board no deja de ser un tebeo de lo que hay que rodar posteriormente con las cámaras, y si nos damos cuenta la sucesión de viñetas en un comic viene a ser algo muy similar a la sucesión de los fotogramas del rollo de la película, por supuesto que la velocidad de exposición de la del papel couché la da el lector y la de la película obligatoriamente ha de ser de veinticuatro fotogramas por segundo.

Marjane Satrapi decide después de un tiempo contarnos sus propias experiencias en formato de animación, que es como probablemente mejor sepa hacerlo, cosa que a un servidor le resultaría harto imposible por los problemas sobrehumanos que tiene con el dibujo y la frustración que esto le produce, el caso es que la dibujante de origen iraní, nos cuenta como fue la época en la que el Sha de Persia fue derrocado y se forjó la revolución que acabo llevando a este país a estar bajo el mandato de los ayatollahs.

El caso es que a través de la figura de una pizpireta niña acabamos introduciéndonos en uno de los episodios de nuestra más reciente historia, esto que se le ha dado a llamar el siglo XX, Marji, nos lleva de la mano a través de los cambios acaecidos en su país a finales de los setenta y principios de los ochenta, cuando los iraníes pensaban que estaban viviendo una mala época y no podían imaginar que se les avecinaba una peor, todo ello acrecentado por las influencias de occidente y las malas manías invasoras de su vecinos iraquíes.

El caso es que no se con que motivo la mayor parte del largometraje, justo cuando nuestra protagonista comienza a rememorar sus recuerdos de infancia y juventud, todo se vuelve blanco y negro, probablemente para imprimirle mayor dramatismo al discurso cinematográfico, si que logra transmitirnos antipatía por como ocurren los hechos y me parecen bastante fieles, lo que no me da sensación es que ahonde en ello, parece más bien una exposición de los mismos sin tomar partido del todo, no entra hasta la cocina denunciando la bochornosa situación del pueblo iraní.

Destaco sobre todos el personaje de su abuela, una mujer como pocas, con garra con fuerza, que de alguna manera sirve como referente al futuro de su nieta, persona que está en los momentos complicados y en los que son más complicados aun, con la que uno se puede reír y hablar con ella de temas de la mayor trascendencia, quizás este es el plato fuerte del film, la definición de los personajes el perfilarlos de una forma bastante correcta, sin dejar de lado un excelente e intelectual humor que consigue arrancarnos la sonrisa de vez en cuando.

La película en general goza de bastante calidad, además el formato de animación la hace ganar en atractivo, porque los dibujos tan solo van a ser para los pequeños, o quizás lo sean para ese pequeño que cada adulto tenemos dentro y que en ocasiones hemos olvidado que sigue ahí o por el contrario nos da vergüenza mostrarlo.


TRONCHA

viernes, 7 de noviembre de 2008

"La momia" de Terence Fisher

Cuando alguien realiza una actividad que le gusta lo que pretende es vivir de ella, que mejor que trabaja en lo que nos gusta y poder vivir de ello, la Hammer era lo que pretendió, no se piensen que el carácter comercial que tienen muchas producciones actuales no se intentaba hace años, casi más que ahora si me apuran, pero aun así la forma de trabajar era otra, aunque tampoco faltaban fiascos o fallos. Como insinuaba con anterioridad la distribuidora inglesa en su afán de llenar las arcas hizo esta revisión de su predecesora “La momia” (1932) de Karl Freund, con el incomparable Boris Karloff en el papel del muerto viviente de Egipto.

Porque a mi no me pueden negar que una momia es una especie de zombie antiguo, en realidad era un muerto viviente y sus andares no difieren demasiado de las criaturas de Romero, el caso es que esta producción se me hace de menor calidad que la de la Universal, aquí priman los diálogos sobre al acción, está se circunscribe a un par de escenas o tres en las que el Doctor Banning (Peter Cushing) prácticamente cojo, no sale demasiado airoso.

Aunque para la producción se contaba con Jimmy Sangster, la verdad es que la originalidad del guión es la justa e incluso los momentos álgidos no lo son tanto, ya que hay ocasiones en que nos entramos más de una vez con la misma escena, algo que ya hemos visto nos lo vuelven a repetir, si entramos en el tema de los decorados estos también dejan bastante que desear y eso que no es de las películas más baratas de la distribuidora.

Aun así me parece una película entretenida que se deja ver sin grandes pretensiones, aunque solo sea para admirar la gran interpretación de Lee que hizo de momia, son lo que esto conlleva, sin posibilidad de lucimiento “físico”, pero no nos deja lugar a duda que esos singulares y penetrantes ojos que aparecen debajo de las vendas son los suyos, evocan a aquellos rojizos que podíamos ver en “Dracula” (1958) del mismo director y que quedaron para los anales de la historia del cine.

Simplemente alguna apreciación más indicando que podía haber sido un film de mucha mayor altura, si en momentos indicados se le hubiera impregnado de cierto misterio, por ejemplo y sin ir más lejos las apariciones del monstruo recuerdan a la apertura de la puerta de un armario ropero, el hecho se podría haber “exprimido” algo más, por el contrario los decorados del final y la escena de donde van a dar los huesos de la momia, si me parece relevante y reseñable, no les explico más por no reventar el momento.

Otra vez voy a intentar explicarme diciendo que no es un alegato contra la Hammer, nadie vive del aire y todos necesitamos el vil metal para alcanzar nuestros propósitos, lo que si me parece, o al menos particularmente tengo esa sensación, es que a veces el deseo comercial de sus mandamases se sobreponía totalmente al artístico, importándoles muy poco este último, aun así por favor no hagan caso de las palabras de un pobre tonto como yo, véanla y juzguen ustedes mismos.

TRONCHA

miércoles, 5 de noviembre de 2008

"Vive l'amour" de Tsai Ming Liang

Hay películas de determinadas nacionalidades que para algunas personas pueden resultar aburridas ya que se limitan a enseñar lo cotidiano, yo siempre he sido una persona muy observadora y me quedo con los detalles, por eso siempre me gusta observar distintas culturas o países porque su cotidianeidad hay veces que se convierte en una excepcionalidad para el resto que les observamos.

El caso es que lo que podemos ver en esta película es tan cotidiano que sinceramente se adentra en el campo del aburrimiento pero de largo, a lo que contribuye la escasez de diálogos, y esto para mi es algo bueno en un film, pero en este caso me parece que estropea más que ayuda, no se puede tener al espectador delante de una escena durante cuatro o cinco minutos cuando alguien mata un mosquito, se baña o simplemente se pone una crema hidratante en el rostro.

Se que sacado de contexto puede resultar aburrido pero les aseguro que no hay mucho más, el título realmente no se a que se refiere, ya que la historia versa sobre una especie de triángulo amoroso, perdón digo mal, un triángulo de relaciones entre dos hombres y una mujer, ella es May Lin (Kuei-Mei Yang) empleada de una inmobiliaria de aquí para allá continuamente y sin tiempo para si misma, Ah Jung (Chao-jung Chen) vendedor ambulante con bastante personalidad y que vive la vida al día y por último el sensible Hsiao kang (Kang-sheng Lee), homosexual incomprendido que no encaja en la sociedad que le toca vivir.

El nexo común de todos es un piso que se encuentra en venta, este es el lugar de sus amoríos y vivencias, lo más relevante de la película es el juego del gato y el ratón que se crea entre ellos, ya que por unas circunstancias u otras todos poseen una llave, cada uno elije una habitación hasta que se acaban dando cuenta de la existencia del resto, quizás aquí estaba el truco pero es que la forma de platearlo y de contárnoslo es tan anodina que no acaba traspasando la pantalla, no llega al espectador.

Por supuesto que la pretensión del director es ofrecer su visión sobre las relaciones entre las personas, lo que ocurre es que no vemos nada anormal o a lo mejor soy yo y mi particular punto de vista los que no vemos nada destacable, incluso hay cosas difíciles de creer, lo que si parece demostrar es la deshumanización continua de las personas, tan solo pretendemos algo del que tenemos enfrente sin siquiera importarnos lo que es persona pueda contarnos o sentir.

TRONCHA


lunes, 3 de noviembre de 2008

"Blue velvet" de David Lynch

En la vida hay un refrán que dice que esto no es como empieza sino como acaba, los comienzos de este director a través de ”Cabeza borradora ” (1977) parecían que iban a definir su carrera, nos despistó con los dos trabajos siguientes, “El hombre elefante ” (1980) y “Dune” (1984), pero al final cuando nos ponemos delante de “Blue Velvet ” (1986) nos damos cuenta que su forma de hacer cine tomará los derroteros que el quiere, le va a imprimir su propio sello.

La forma de comenzar el film es muy sutil parece como si nos quisiera mostrar lo perfecto que puede ser el mundo, en un mediano pueblo del norte de Estados Unidos, Lumberton, esa población similar a la que luego podremos ver en otro de sus éxitos la serie televisiva "Twin Peaks" (1990-91), pueblos madereros por excelencia, rodeados de montañas y enigmáticos bosques, este entorno lo debió conocer muy bien el director ya que el nació en Misoula, Montana, y el paisaje resulta muy parecido al de estas dos producciones mencionadas.

Pues bien la originalidad de Lynch es tal que todo este armazón de perfección de la vida cotidiana se rompe cuando Jeffrey (Kyle MacLachlan) encuentra una oreja, una oreja humana un apéndice de carne que lleva implícita detrás toda una increíble historia en la que nuestro protagonista intenta ir averiguando cosas, hasta que acaba metido en ella como un personaje más por no decir el de mayor relevancia, por otra parte también insiste en esa dualidad obsesiva que tiene con las mujeres de sus films, siempre hay una rubia Sandy (Laura Dern) y una morena Dorothy (Isabella Rossellini), ambos personajes totalmente distintos y contradictorios pero relacionados por un nexo común.

La historia no es la típica al uso, todo es tan enrevesado que nos muestra que estamos de nuevo ante la personalidad real de Lynch, y eso que hay que advertir que esta historia no es de las que se podrían definir como complicadas, ay que todo guarda cierta linealidad y correspondencia, encontramos pocas escenas y encuadres inexplicables, los que así son, ya se preocupa el realizador de mostrárnoslos como pertenecientes al mundo de los sueños, para que se puedan entender.

Por supuesto que el “animalario” de personajes es de los típicos del director, nadie es normal, es una denuncia constante de su cine, cualquiera de nosotros tiene otro yo interior capaz de cualquier cosa, como ese Frank (Dennis Hopper) un psicópata que está loco por el terciopelo azul, que esnifa oxigeno para cometer sus crímenes y que ama la música sintiéndola desde dentro hacia fuera o esa Dorothy que vive esclava porque Frank a secuestrado a su hijo y marido obligándola a cualquier cosa que él desee.

La estructura del film es la estructura de una pesadilla, es como si alguien justo antes de acostarse hiciera balance de la vida suya y de los de alrededor, pero cuando cierra los ojos se ve inmerso en un mundo totalmente distinto que en ocasiones roza el surrealismo, donde las personas normales vienen a ser los extraños, el caso es que el final de este sueño es feliz y permite que nos despertemos de nuevo en ese “perfect world” donde comienzan a llegar los jilgueros…


TRONCHA

viernes, 31 de octubre de 2008

"Duelo en la cañada" de Manuel Mur Oti

Hay películas en las que hay muy poco que decir, aunque de todas se puede decir algo, sobradamente demostrado está, que es mucho mas difícil hablar de aquellas que nos resultan tediosas que de las que nos llegan a lo más hondo, se podría decir que este es uno de esos casos.

Además cuando la película es así, suelo escribir más sobre el argumento, la acción se desarrolla en Andalucía, en concreto en un pueblo gaditano, además es curioso porque la localización parece hecha con gran rigor, se muestra la vida cotidiana, de la gente que vivía del caballo, no olvidemos que la provincia del sur de España tiene una larga tradición ecuestre.

Por lo demás asistimos a una historia de amor, rápida precipitada sin bases entre dos personas de condición social muy distinta, pero en definitiva una relación que no nos creemos, para que la cosa no sea tan sencilla se cruzan por medio los celos y las costumbres más intransigentes y retrógradas, completamente ancladas en el pasado.

Ante todo esto parece que los protagonistas pretenden luchar contra todo este conjunto de adversidades, Carlos, el amo de la finca, y espera al amanecer a Ramón (Leo Anchóriz) a las puertas de la “potrera”, para batirse en duelo con él, pero lo más característico es que le espera con un Winchester entre las manos, al más puro estilo John Wayne, increíble la escena, la verdad es que no tiene desperdicio, incluso me atrevo a decir que es de las mejores del cine español de la época.

Por otro lado destacar que en dicha escena “muere” Damian (Rafael Bardem) un empleado de la finca, cuyo papel asume el abuelo del tan de moda y laureado Javier Bardem, el resto de actores es poco destacable, pero sobre todo las féminas, en dicha época si no había dotes interpretativas, lo solían paliar con la belleza de las actrices pero en este caso ni eso.

Por último y aquí voy a desvelar el final de la película, que ojo, en su día fue distribuida por la Warnerbros, que no era moco de pavo, como podemos adivinar por el título se produce el duelo final y en que lugar mejor que en la cañada Carlos el amo y Ramón el mayoral, se enfrentan por una mujer a lomos de sus caballos con esas navajas propias de los bandoleros que por su hoja parecían sables, pero aun queda la mejor toma por ver, la muerte de Ramón y donde va a dar su cuerpo, no les recuerda a una obra maestra del cine rodada años antes…por el gran Wilder, no se quejaran de la pista.


TRONCHA

miércoles, 29 de octubre de 2008

"El cerco" de Miguel Iglesias

Cuanto más meto las narices en el cine negro y policíaco español de la década de los cincuenta y sesenta me doy más cuenta de lo poco objetivos que hemos sido en nuestro país con nuestras propias cosas, no entiendo porque a estas obras no se les ha dado mayor difusión y porque por el contrario hemos tenido que estar tragándonos basuras tan grandes como las de la época del landismo, señoras y señores el cine español es mucho más que todo esto, hubo un grupo de directores que intentaron hacer algo distinto y serio, lleno de dignidad.

Miguel Iglesias fue uno de aquellos realizadores que pese a las trabas que la situación política imponía intento hacer un tipo de cine distinto, al menos en el ejemplo que ahora acometemos, pueden tildar su trabajo de que no es muy original, de que la fórmula se ha visto en algunas otras obras de cine americano, pero quizás el mérito este ahí, en intentar españolizar dicha situación y demostrar que tanto aquí como allí se pueden dar historias similares.

Cinco atracadores deciden apoderarse del dinero de la caja de una fundición, por unas circunstancias u otras las cosas no salen bien del todo, este es el principal motivo de que la narración se desarrolle de la forma tan trepidante como lo hace, casi dejando sin aliento a sus protagonistas, en una fuga que más bien se convierte en un sin vivir y nunca mejor empleado el símil, el metraje es de tan solo setenta y siete minutos, pero les aseguro que no tiene desperdicio.

Destaco la persecución de algunos de los malhechores, sobre todo un par de ellas en las que de una pareja de “grises” (apelativo que se le concedía a la policía nacional en aquella época, derivado del color de su uniforme) le dice a un taxista la mítica frase: “Siga a ese taxi”, en plan Chicago años veinte, las continuas subidas y bajadas a tranvías y otros medios de transporte para poder romper ese cerco que se les ha impuesto, cada cual por su lado.

La eficacia de la policía no se pone en duda en absoluto ante tal afrenta, reseñable es que para acentuar esta perspicacia siempre ocurre que los ladrones no están fichados lo que dificulta las cosas, pero no se preocupen que su inteligencia solventará los escollos, aunque cuando quieran hacerlo yo ya casi he cogido el lado de los malos y me he puesto de su parte, quiero que se escapen, como me pasa siempre con los fuera de la ley de las películas de mi amado Melville.

No hay que olvidar en absoluto que estamos ante gente sin escrúpulos que ha cometido un delito, eso si lo hace con hombría a cara descubierta, nada de máscaras, con una violencia que se me antoja excesiva para la época, por expresarle de forma comprensible para todos, hay mucho tiro y mucho muerto, algo no habitual para en aquellos años, pero si me lo permiten la época va a determinar el final, no voy a desvelarles más porque merece que la vean y que se den cuenta de lo que nos perdemos por culpa de un grupo de interesados.


TRONCHA

lunes, 27 de octubre de 2008

"La balada de Narayama" de Keisuke Kinoshita

Si les hablo del shamisen, muchos no sabrán siquiera a que me refiero, pero seguro que lo han visto, la típica escena en la que una geisha (a veces también un hombre) tañe una especie de guitarra de tres cuerdas con una paleta de madera (el bachi), mientras otra a su lado canta, pues bien, imagínense que durante la exhibición de esta película tuvieran a dicha pareja al lado acompañando las imágenes, sería algo similar a cuando se proyectaban las películas mudas con acompañamiento de música de piano, algo tan especial como lo era aquello.

Si se dieran las circunstancias que describo, estaríamos ante una obra clásica de teatro kabuki japonés, Kinoshita utiliza decorados como si de un escenario teatral se tratara, incluso en algunas escenas tenemos la sensación de que los telones bajan ante nuestros ojos, a todo esto también contribuye la labor de tramoyista que hace el director en cuanto a la iluminación de las escenas, consigue que pensemos continuamente que estamos ante una representación teatral.

Los japoneses se caracterizan por tener unas tradiciones bastante peculiares, la que resulta de base para este film, desconozco si tiene fundamento en la realidad, pero no me extrañaría en absoluto, hay épocas de su historia en que la precariedad de las clases más bajas era extraordinaria, la vida de las personas dependía de que la climatología fuera favorable o no para obtener una buena cosecha y poder vivir al menos un año más, ante estas circunstancias los mayores llegada cierta edad viajaban a la cumbre del monte Narayama y allí terminaban sus días, para que los jóvenes tuvieran más alimentos y así más posibilidades de vivir.

Lo que Kinoshita transmite a lo largo de toda la narración es el sufrimiento de un hijo, Tatsuhei (Teiji Takahashi), ante la inminente marcha de su madre Orin (Kinuyo Tanaka), una abnegada madre, que ha dado todo por sus hijos y nueras, en definitiva su familia, tiene que ser muy duro saber con exactitud el día que vas a morir y no solo eso, sino tener que elegirlo, e incluso querer partir tu dentadura para no poder comer y con ello conseguir que haya más alimentos para el resto de tus allegados.

La obra rebosa dramatismo por los cuatro costados, está hecha con una exquisitez sublime, incluso intentando contrastar la figura de Orin, la vieja voluntariosa que acoge su destino como le viene y de alguna manera, celebra que va a unirse con los dioses en lo más alto del Narayama, con la de Teruyan (Ken Mitsuda) que se resiste a morir, incluso su propio hijo le ha negado la comida y aun así se niega a su propio sino, lo que hace que mendigue y robe para subsistir por todo el pueblo.

Como curiosidad comentar que Japón es uno de los perdedores de la guerra y cuando esta termino sufrió censura, el cine no se salvó de ella por supuesto, algunos expertos indican que este largometraje supone una crítica de cómo las familias enviaban a sus componentes a la guerra, en definitiva a una muerte prácticamente segura.


TRONCHA

viernes, 24 de octubre de 2008

"La lengua de las mariposas" de José Luis Cuerda

Un buen trabajo de este versátil director, siempre me ha parecido que los ha hecho muy dispares, sin ir más lejos “Amanece, que no es poco ” (1989) una genial película de una bizarrez no muy habitual en nuestro país, y que está tratada de una forma bastante correcta; en este caso estamos ante un cuento, un guión realizado por el recientemente desaparecido Rafael Azcona, lo que ya supone un verdadero aval a la hora de ponerse a trabajar detrás de la cámara.

El caso es que la historia a la que asistimos a mi se me antoja de aquellas en las que un servidor escuchaba a los mayores cuando íbamos a agotar el período estival y les preguntaba sobre que había pasado en aquella época en la que eran jóvenes, se hartaban a trabajar y reventarse las espaldas para malcomer y por si esto fuera poco se les vino encima una guerra que agravo aun más la situación teniendo incluso que combatir entre convecinos, amigos e incluso los propios familiares.

La genialidad de esta obra reside en que Cuerda nos cuenta todo lo que ocurre desde los ojos de Moncho (Manuel Lozano) un débil niño que debido a su condición física no ha podido siquiera acudir a clase, el rapaz, enfermizo por naturaleza ha estado en el nido y va a intentar salir al mundo, aprendiendo sus primeros vuelos en la vida, para ello su maestro Don Gregorio (Fernando Fernán Gómez), será fundamental, para él va a suponer el descubrimiento de la figura más importante de su vida. En definitiva un niño especialmente dotado para la inocencia, una mente sin aditivos y colorantes que conoce la realidad de sopetón.

Las localizaciones y la fotografía utilizadas para la película son idóneas, crea un entorno en el que convive el ser humano y la naturaleza , en el que tampoco faltan los típicos personajes de un enclave rural, el médico, la guardia civil, la soltera licenciosa, como indicaba en el primer párrafo, en muchos momentos da la sensación que comprende a la perfección lo que tiene que mostrar, como si lo viviéramos en nuestros pueblos, lo importante es que ese pueblo podría ser cualquiera de España en ese período de pre-guerra.

Por supuesto que el tramo final de la película nos depara la parte más dramática, donde nuestro protagonista especula porque las cosas acaban siendo de esa manera porque el ser humano no es tan audaz de aplicar una lógica tan simple como la que aplica Moncho a sus razonamientos, si en ocasiones no nos planteáramos más que lo que la mente de un niño es capaz de metabolizar, igual todo era mucho más sencillo, existirían menos complicaciones, pero el mensaje parece ser que nos dice que según envejecemos todo en nosotros acaba corrompiéndose más y siendo en definitiva menos puro.

TRONCHA

miércoles, 22 de octubre de 2008

"Dawn of the dead" de Zack Snyder

Cuando hace un tiempo se hablaba de que se iba a llegar a la gran pantalla el comic de Frank Miller, “300” (2007), se escuchaban muchas voces del lado del escepticismo porque el proyecto se lo habían encargado a este señor, después pudimos ver, aunque no todos, que el trabajo que hizo fue bastante correcto, que la película divertía, pero que aun así y en mi modesta opinión la crítica la vapuleó, no estoy de acuerdo en absoluto con este linchamiento que se produjo en su momento.

Si alguno vio el ejemplo que voy a tratar ahora no me extraña su escepticismo, el caso es que yo si que pretendo maltratar esta película, porque me parece de los peores ejemplos de cine que he visto, siempre hay peor de lo peor y probablemente esta no sea la más nefasta de mi vida, pero anda por ahí no se crean. El desatino me parece tal, que no llego a salvar nada de nada, ni guión, ni interpretaciones, ni fotografías, ni diálogos, ni maquillaje, ni efectos especiales…

Una pregunta que me hago de las películas de zombies es, si sus protagonistas no han visto alguna película que trate el tema, más que nada porque todos se sorprenden mogollón cuando les cuentan como contagian su mal o mueren los “hijos de Romero”, pero haber angelitos míos, si siempre es igual, primero te muerden y luego te mueres, pero como que no, porque despiertas que no conoces ni a Cristo y estás que te comes a tu propia madre si se cruza por delante y sin remilgo alguno.

Otra cosa de extrañar es la capacidad que tiene el ser humano para manejar armas, es increíble que todos los actores no dudan en empuñar un arma, hasta aquí todo vale, piensen en ustedes mismos en tal situación, hay que salvar el pellejo, lo sorprendente es con que desparpajo lo hacen y la puntería que tienen, si los zombies mueren de un tiro en la cabeza, den por seguro que el 90% de los disparos va a ir ahí, al final va a ser verdad que la sociedad americana vive rodeada de gente armada, porque sino no se explica que se desenvuelvan tan dignamente con esos cacharros.

La película tiene una falta de guión alucinante, no nos explican absolutamente nada de porque se ha llegado a esa situación, las noticias de la televisión tan solo nos comentan que lo mismo ocurre en todas las ciudades, pero nuestros protagonistas no sabemos porque andan por un centro comercial totalmente impoluto, gobernado por tres estúpidos que el mundo que han visto sus mentes no traspasa la verja del parking del citado comercio donde trabajan, con tamaño grupo imagínense la lucidez de los diálogos.

Pero es que la historia no nos cuente nada, tampoco vemos nada mencionable en cuanto a la confrontación con los muertos vivientes, “estéticamente” no hay muertes que tengan excesiva violencia en las que nos de la sensación que la sangre y las vísceras de los engendros venidos del infierno, --gran frase pronunciada en la película por un predicador televisivo--, saltaran a través de la pantalla y salpicarán nuestras vestimentas, pero es que tampoco esto se puede destacar.

Lo mejor de todo es cuando alguien del grupo decide que tienen que salir del centro comercial, pero almas de cántaro, si se supone que tenéis de todo, hasta camas para dormir, adonde vais que podáis estar mejor hasta que la situación mejore, pues no, reforzamos un par de autobuses al más puro estilo “equipo A” y pasamos a través de los contaminados para llegar al puerto, tomar un barco e intentar descubrir una isla donde sobrevivir, esto me hace pensar que aparte de no ir al cine los protagonistas tampoco leyeron a Daniel Defoe para saber que el señor Robinson las pasó peor que San Hilario en una isla del Pacífico.

Después de despedirnos con unos cuantos encuadres en los que estratégicamente aparece la bandera norteamericana para demostrarnos una vez más quien son los más listos del mundo, el largometraje acaba, dejándonos entrever entre los títulos de crédito como concluye la historia, y que aquí no les voy a desvelar, bueno pues ya está hecho, espero sus comentarios al respecto que seguro que no van a ir en el mismo sentido que los míos, pero que caramba en la variedad está el gusto o eso dicen.

TRONCHA