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miércoles, 17 de septiembre de 2008

"La boda de mi novia" de Paul Weiland

Hay veces que siento cierta vergüenza de publicar algunas películas, pero este "contraste" espero que haga que las que de verdad importan, destaquen aun más.

El proceso de una película debe ser algo así como alguien tiene una idea, la plasma en un guión, se lo ofrece a un estudio y este aprueba el proyecto poniéndole un director, productor, actores, etc. sinceramente hablando a quien se le ocurre un guión como este, cuando lo acaba piensa que tiene algo de originalidad, quien lo aprueba y decide acometer el proyecto, que actores tienen el cuajo de intervenir y el realizador de dirigirlo, no se son cosas que no entiendo, mi concepción del cine me hace reflexionar así.

Esta claro que este es un producto comercial más, que hace bastante daño al sexo masculino y más del que piensan al femenino, y aclaro desde ahora que no me considero ni machista ni feminista, pero ante ejemplos como este es cuando estamos condenados a oír el típico “…ves tu no me tratas igual que él hace con ella.”, pero si es que no queréis daros cuenta pero el cine es ficción, la realidad está llena de fealdades como la hipoteca, la letra del coche, el colegio de los niños, la suegra; en serio, mujeres del mundo, alzaos contra este tipo de cine, vosotras valéis mucho más de lo que os quieren hacer valer con estas payasadas.

La trama no tiene secreto ninguno desde el minuto uno de la proyección nos damos cuenta de todo lo que va a ocurrir, comenzamos con una breve y concisa presentación del personaje de nuestro protagonista Tom (Patrick Dempsey) que se pasa por la piedra todo lo que se pone delante de sus narices, solo tiene una amiga con la que ha mantenido la castidad Hannah (Michelle Monaghan) y a la que respeta porque la verdad es que al resto las trata como productos cárnicos de los cuales cada día se acaba nutriendo de uno distinto al de la jornada anterior.

No hay más señoras y señores, tan solo que ellas acaben embriagadas por la belleza física de este chico tan ligón y que trata de una forma tan especial a las féminas, porque la verdad es que las dotes interpretativas de este chico son menores aun que su gesticulación, siempre he pensado que si le diera por abrir los ojos del todo reconocería un mundo nuevo ante sus ojos, y el tiempo transcurre entre absurdos diálogos y patéticos chistes en torno a que ella le ha elegido a él como dama de honor de su boda, en fin destilen ustedes mismos la gracia que se puede sacar de esto.

Mención aparte para el uso de la cámara, hay una escena en un restaurante en la que de los tres actores que aparecen en ella la imagen no para de girar en círculos con el consabido mareo con el espectador que no acabo entendiendo a que obedece, lo único reseñable y respetable es que es la última intervención de Sydney Pollack como padre del protagonista, un pequeño papelito para el peculiar director que nos ha dejado para siempre, descanse en paz.
TRONCHA

lunes, 15 de septiembre de 2008

"El clan de los irlandeses" de Phil Joanou

El título ya me parecía interesante y después de echar un vistazo breve a la sinopsis, comprendí que podía ser interesante, y la verdad es que así fue, no estoy diciendo que la película sea totalmente redonda ni mucho menos pero si que tiene una serie de características que la hacen bastante visible y que acaba haciéndonos pasar algún rato, den por descontado que aquí también van a salir los supuestos fallos.

Empecemos por ejemplo con lo malo, lo que menos me gusta es la definición que hace el realizador de algunos personajes procedentes de las islas del norte de Europa donde hace muchísimos años se hablaba gaélico, porque existe esa manía de poner a los irlandeses como perfectos borrachos, el resto del mundo no bebe o que, y en contrapunto a los italianos los pone como marchamos de elegancia y finura, será porque le dijeron que en la “bota” hay ciudades que se dedican a la alta costura.

En fin dejando de lado los típicos estereotipos, pienso que el acierto de que Gary Oldman interprete el papel de Jackie es genial, un alocado irlandés que no para ante nada y mucho menos ante nadie, perfecto bebedor, amigo de sus amigos que está completamente loco, pero es esa locura y su inestable forma de ser lo que le dan pinceladas de cierto tono durante la narración, bastante plana todo hay que decirlo, ya que el resto de personajes en mi opinión se mantienen demasiado hieráticos, lo que aun hace más importantes estos chispazos de acción.

Asistimos una vez más a la lucha de dos bandas por controlar el barrio que les vio criarse y crecer, el derecho a preservar su identidad como personas entra en conflicto con los intereses de otras mafias que ven una fuente de financiación más para subsistencia de su modo de vida, en medio de este conflicto está Terry Noonan (Sean Penn) que acaba de regresar al barrio tras una etapa de abandono para reordenar su vida, trae un as en la manga que nos desvela demasiado pronto y que no ayuda a añadir intriga al guión con el se podría haber dado más juego y no intentar constantemente justificar sus acciones por el hecho de ser lo que es.

Los diálogos son bastante flojos y lo que menos nos creemos es el papel de Frankie (Ed Harris) falto de fuerza y de intensidad, estaba claro que no pensábamos que fuera un duro líder de la mafia irlandesa pero es que el pobre no hay por donde cogerle, por otro lado hay escenas que tienen su originalidad y simbolismo,ojo a la escena final, una en la que Jackie, está metido en la iglesia completamente borracho y en la que invita a San Antonio a tomar un trago, pero la más simbolista que me parece es la del muelle 84 donde italianos e irlandeses pelean bajo un portaviones americano, símbolo total de la hegemonía y supremacía yanqui.

TRONCHA

viernes, 12 de septiembre de 2008

"Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal" de Steven Spielberg

Había un cine cerca de mi barrio en el que veíamos sesiones dobles, dos películas por el precio de una, incluso más barato todavía, yo he estado toda la tarde metido en el cine por 50 pesetas de las de antes, metiéndome para el cuerpo “Gran Prix ” (1966) y alguna de Bud Spencer y Terence Hill, y ahora parece que esto que hacíamos se llamaba "grindhouse" y que no está permitido en España porque ninguna sala lo ha hecho, claro que no es lo mismo robarnos siete euros por barba que robarnos catorce, es justo el doble.

Pues en una de aquellas famosas sesiones dobles conocí yo a Indina Jones (Harrison Ford), buscando el arca de la alianza que andaba perdida, lo que no tengo muy claro es que aportaba el encontrarla, porque la cosa se complicó cuando sobremanera al abrirla, por cierto esta primero versión está homenajeada en el nuevo film hagan memoria y recuerden donde la escondieron para beneficio de la humanidad.

Porque nos guste o no, y no me considero un acérrimo admirador del héroe arqueólogo, él es un héroe de todos, en este caso no he llegado nunca a identificarle como miembro de los imperialistas americanos, a lo mejor me equivoco, pero siempre le he considerado más bien universal, eso sí lo que no me he creído nunca es que fuera arqueólogo, el perfil de los mismos no encaja con el del señor Jones que no duda un instante en romper, reventar, destrozar legados de varios siglos de antigüedad para llegar a conseguir su propósito, de hecho lo que más le interesa es resolver el enigma incluso le da un poco igual estar del bando que esté, lo importante realmente es la aventura en si.

Por sus enemigos le conoceréis, en este caso volvemos de nuevo a aquella visión ochentera de la guerra fría en la que los soviéticos de la CCCP (Союз Советских Социалистических Республик) eran los enemigos del mundo y esto me mola la verdad, me gustan más estos en el papel que los árabes, tan de moda últimamente, por otro lado Indiana es un ejemplo claro de los años que han pasado, pero Spielberg, muy bien hecho a mi entender, le ha dejado con los que tenía, no se ha empeñado en rejuvenecerlo, algo que es de agradecer.

El espíritu sigue manteniéndose en la producción al igual que está vigente en las distintas entregas, incluso esta que ocupa ya el cuarto lugar me parece superior a sus dos antecesoras, no a la primera y original, el guión se nota que viene de la mano de su amigo George Lucas, esto hace que la aventura en este caso tenga una justificación que hasta ahora no había habido en versiones anteriores, destacando la interpretación del papel del profesor “Ox” con el cada vez más grande según pasan los años, John Hurt.

Por tanto y sin reivindicarme como ferviente seguidor del hombre del látigo y el sombrero pase un rato muy entretenido en el cine, porque esta si que es de las que hay que ver en la sala a oscuras, y para mayor satisfacción lo hice al lado de mi hijo que todavía salta del sillón cuando la escena lo requiere, que tiempos aquellos en que nos creíamos todo lo que veíamos, ven, para algunas cosas cumplir años no esta nada bien.

TRONCHA

miércoles, 10 de septiembre de 2008

"Encarnación" de Anahí Berneri

Está muy claro que dependiendo del momento en el que veamos una película influye enormemente a la hora de calificarla y yo no es que viviera un momento especial cunado me enfrenté a ella, pero la verdad es que me supo a muy poco, no estaba seguro de si el mensaje que recibí era el correcto o justo todo lo contrario no llegue a recibir realmente ninguno o el que me llegó estaba completamente equivocado.

La película es argentina y como tal la forma de narrar es peculiar, espero no ofender a nadie con esta aseveración, me parece una forma muy pausada de narración que al final aporta poco contenido al conjunto, si al finalizar el largometraje hacemos balance, nos damos cuenta que hemos visto poco, que hemos vivido poco, que nos han contado poca cosa, eso si hemos podido vislumbrar varias cosas, pero de verdad que no hemos visto demasiado.

Nuestra protagonista Erni (Silvia Pérez) vive una época de declive profesional, toda su carrera se ha basado en su belleza y los años no perdonan, en contraposición está su sobrina Ana (Martina Juncadella) que va a celebrar sus esplendorosos quince años, ambas se juntan en el punto de inflexión del gráfico de sus vidas, una hacia abajo y la otra hacia arriba.

Erni intenta constantemente, escena tras escena, burlar al espejo, mirándolo de forma furtiva como si entre el cristal y el azogue estuviera aquella belleza que un día recubrió su rostro, como si en el reflejo se hubiera quedado aquel alma antaño juvenil, totalmente carnal y que ahora podemos intuir por los rastros que la edad ha dejado en tan vivido cuerpo, pero aunque no consigue su pretensión no desiste repitiendo una y otra vez.

Otro aspecto que pretende demostrar el film es lo mal que le sienta a los famosos abandonar el tren de la fama, parece que sus vidas dependen de ello, no saben bajarse y al apoyar mal el pie más de uno acaba cayéndose para difícilmente levantarse, se puede también vislumbrar un problema de herencias entre la familia, pero no ahondamos en él, si lo pensamos fríamente hemos asistido a veces en tono documental a las vivencias de una antigua modelo durante una semana más o menos, algo que ya hemos visto con anterioridad y que me resulta poco interesante en definitiva.


TRONCHA

lunes, 8 de septiembre de 2008

"El crepúsculo de los dioses" de Billy Wilder

Sunset Boulevard número 10087, así dicho sin más puede que no les recuerde nada, pero les aseguro que es una de las direcciones más famosas del mundo del cine, gracias como no al sin par Wilder, es la dirección de Norma Desmond (Gloria Swanson) donde reside una de las mayores estrellas que el cine mudo ha dado y que precisamente no se encuentra en el momento más álgido de su carrera cuando el fracasado guionista Joe Gillis (William Holden) va a dar con sus huesos en la decrépita mansión mal mantenida por el fiel Max (Erich von Stroheim).

Básicamente y en forma muy resumida este sería el guión de una de las obras más grandes que el cine nos ha dado y como observación indicar ante los que no lo sepan ni siquiera recibió el Oscar a la mejor película, fíense ustedes y tengan presente la ceremonia del Kodak Theatre para que sirva de referencia ante la calidad del cine, claro que siendo justos del todo, esta obra competía con "Eva al desnudo"(1950) de Mankiewicz, en definitiva un film que siegue teniendo vigencia incluso ahora mismo, quizás ese sea su secreto.

La verdad es que una de las películas que se me plantean es como el director es capaz de reunir a las viejas glorias del cine mudo para que actúen en su propia película, cierto es que algunos son solo cameos, pero no deja de sorprenderme su capacidad de convocatoria para realizar una producción que de alguna manera rinde un homenaje muy particular al mundo del cine silente, pero que en determinados momentos acaba convirtiéndose en pura crítica.

Toda la narración gira en torno a la figura de Norma Desmond y su mundo, ella se niega a perder el esplendor de épocas pretéritas, no está dispuesta a afrontar la cruda realidad, bajo mi punto de vista ella es totalmente consciente de todo esto, muchos no opinan como yo, y quizás este debate le añada mordiente al asunto, su vida no tiene sentido sin el glamour vivido y sin las luces de los focos de los grandes estudios, el proceder de este papel por parte de la Swanson para mi es lo mejor de todo el conjunto, ya que actúa como si de cine mudo se tratara, trasladando su interpretación más allá de la pantalla.

Como antes indicaba Wilder nos da su particular visión de cómo es el paso del cine mudo de principios de siglo al sonoro, en un magistral diálogo de la Desmond podemos escuchar unas categóricas palabras que han estado en la mente y boca de muchos, “…el diálogo y el technicolor han matado el verdadero cine…”, no obstante el director aunque amonesta a unos y a otros, no deja de hacerlo con un total respeto, en ningún momento descalifica a nadie y mucho menos lo maltrata.

El comienzo de la película es genial, la escena con la que empieza es fantástica, aparte de ser una apuesta arriesgadísima en lo referente al interés, ya que comienza con el final y a posteriori es cuando nos damos cuenta de todo lo que va a ocurrir, me parece una película milimetrada revisada hasta el más mínimo detalle, en la que el realizador es consciente de todo lo que pretende con ella, con sus toques de humor negro algo que no pierde en ninguna de sus obras traten de lo que traten.

Ambos protagonistas se encuentran en una encrucijada similar, ambos rozan viven una situación paradójica, sin darse cuenta uno necesita del otro, más de lo que ellos mismos son conscientes, en el momento que uno no pretenda al otro el equilibrio se resquebrajara llegando la situación al límite y desembocando de la manera que lo hace, esto es cine en estado puro, este es un ejemplo que cualquiera que presuma de gustarle el cine debería plantarse delante de él.


Nota: Como particularidad descubierta después de haber escrito esta reseña en su día, hacerles partícipes de algo que me resultó curiosoal leerlo y que demuestra el grado de comicidad del fabuloso director, von Stroheim no sabía conducir y a Wilder nada más y nada menos se le ocurre convertir su personaje en el chofer de la decadente estrella del cine mudo, al rodar las escenas al volante del flamante descapotable un cable de acero tenía que tirar del pesado auto, pues aun así en la escena que llegan a los estudios, el director-actor austriaco colisionó con el arco de entrada de los mismos.

TRONCHA

viernes, 29 de agosto de 2008

"Corto Maltés" de Pascal Morelli

Siempre había tenido curiosidad por el personaje de comic creado por Hugo Pratt, de vez en cuando aparecía por mis manos algún trabajo de él y siempre lo leía, las aventuras gráficas siempre me han gustado y por supuesto lo siguen haciendo, cuando me enteré hace ya tiempo que se había rodado una película sobre tan peculiar caballero me interesé por verla, sobre todo por ver en que grado esta era fiel al comic original y en honor a la verdad debo decir que me lo parece bastante.

Supongo que una mención especial merece la figura del personaje en si, todo un caballero, que goza de ciertos privilegios por ser ciudadano británico debido a su ascendencia paterna, aunque alguno nuestro tiene ya que el nacimiento de su madre se localiza en Sevilla, trotamundos por excelencia, recorre todo el mundo de su época por unas circunstancias u otras, encontrándose así con grandes personajes de la segunda década de principios del siglo pasado. Valiente, audaz, pendenciero, pícaro, pirata, educado, sensible y a la vez con un alto grado de dureza parece de personalidad inalterable ante lo que sucede delante de sus ojos.

La película versa sobre una de las múltiples aventuras de las que nuestro protagonista ha vivido, por supuesto en formato de animación, nuestro héroe se desenvuelve por tierras siberianas durante la convulsa revolución rusa, acompañado por su peculiar amigo Rasputín y conducidos por una sociedad secreta de mujeres, denominada las linternas rojas, es curioso como proliferan continuamente las sociedades secretas vayan por donde vayan los personajes.

La película mantiene una línea narrativa muy similar a la del comic, un tempo muy sosegado, sin grandes picos en cuanto a la intensidad, por supuesto que esta se incrementa durante algunas escenas de acción pero aun así no llega a quebrantarse la elegancia que desprende el marinero nacido en La Valetta (Malta), incluso podemos ver una especie de respeto y de código de honor entre los truhanes que se cruzan de aquí y de allá, conservando a veces viejas amistades que incluso llegan a salvar vidas.

El caso es que el film me parece bastante interesante y agradable de ver, quizás el problema resida en que el guión es un poco revirado, hay acciones y tramas que no llegan a desarrollarse del todo y que acaban complicando la explicación de lo que estamos viendo, además hay aspectos, detalles pequeños que no encajan, son anacrónicos y no están dentro de su tiempo, por supuesto que hablamos de ficción, pero esta tiene una gran base histórica que a veces se ve transgredida.

TRONCHA

miércoles, 27 de agosto de 2008

"Speed racer" de Andy Wachowski y Larry Wachowski

Se a lo que voy cada vez que elijo ir al cine con mi pequeño y ver una película, tengo en todo momento muy presente que el que principalmente tiene que divertirse es él porque sino mal andamos, el caso es que después de ver esto no tengo ya tan claro si mi pretensión era la misma que la de estos dos particulares y excéntricos hermanos directores de cine, porque juro que hubo bastantes momentos donde me tuve que aplicar a la hora de explicar a mi vástago por donde iba la historia de la película.

Habría que tener en cuenta que las historias deberían ser mucho más sencillas que las que nos proponen, los menores poco saben de acciones y control de empresas y corporaciones, y con esto para nada me quiero erigir en un conocedor del tema, porque reconozco que hubo momentos en que yo también me perdí, pero claro tampoco me interesaba demasiado reencontrarme, ya había perdido el poco interés que tuviera sobre lo que estaba viendo.

La estética me parece buena, bastante original en un mundo muy pop en la que parece que estamos dentro de un videojuego además de forma literal, todo parece diseñado para dar esa sensación, además es muy colorista, la policromía utilizada resulta muy chillona, pero de alguna manera no se desafina del todo, cuando estamos con la familia hay momentos que parece que va a salir de cualquier rincón Super Mario Bros y cuando vemos las carreras parece que estamos ante uno de los múltiples anuncios que invaden la televisión en Navidad de las empresas Hot Wheels y Micro Machines.

Este espíritu que acabo de describir me parece el correcto para los pequeños, un mundo imaginario donde ellos se puedan desenvolver perfectamente y sobre todo creérselo, aunque sea dentro de una estética bastante pop, el error es que nos han querido expresar tantas cosas sobre el mundo de las carreras a través de quien de una manera u otra acaba manipulándolas y todo esto a base de interminables diálogos que nos sumen en el más arduo de los sopores.

Además la estructura de la película ayuda más bien poco, ay que continuamente estamos viviendo flash-backs, así sin más muchos de ellos y sin avisar con lo que no sabemos si nos encontramos en el pasado o en el presente, aunque llegando cierta altura de la narración, eso nos da absolutamente igual, tan solo nos dedicamos a observar las diabólicas carreras de autos, que nos hacen pensar donde andarán aquellos maravillosos y entretenidos autos locos con Pier Nodoyuna, Pedro Bello, Penelope Glamour, Los hermanos Macana, el espantomóvil, el profesor Lokovich y alguno más que no recuerdo.
TRONCHA

lunes, 25 de agosto de 2008

"Borat" de Larry Charles

A veces cuando no tengo ninguna orientación, antes de buscar la opinión de alguien miro en el imdb (internet movie database) la calificación de alguna película, no es algo infalible por supuesto, pero si que da nos muestra como cada producto es considerado en una o en otra punta del globo terráqueo, está claro que los condicionantes culturales, geográficos, sociales incluso ambientales, condicionan toda nuestra forma de ser, en una palabra nuestro entorno, la mejor conclusión que saqué es que esta película no pertenece a un entorno mediterráneo ya que su humor encaja poco con nuestra forma de ser.

Nada más ponerme a verla no sabría decirles cual fue mi sensación, supongo que la de estupor más que de vergüenza, aunque debo de reconocerles que algo de lo segundo había, Borat Sagdiyev (Sacha Baron Cohen) es reportero de la televisión de Kazajistán y viaja a USA para conocer el estilo de vida de sus habitantes, todo está rodado en un falso documental de provocación absoluta en determinadas situaciones, supone una grotesca burla de si mismos con cierto tono de crítica más bien velado.

El caso es que el film en mi opinión tiene muy pocos momentos interesantes, nos damos cuenta rápidamente que es una formula similar a la que ya hizo el sesgado Michael Moore en trabajos anteriores, quizás Borat es más provocador aun, buscando la comicidad de sus acciones, pero es que el sentido del humor es muy relativo y sobre todo como indicaba con anterioridad depende mucho de las latitudes donde nos movamos, pues como que no va a hacernos demasiada gracia.

Además todos los chistes son de carácter sexual, algo que no me parece desagradable en si, admito chistes de todo tipo, incluso de mi mismo porque no, pero la reiterada repetición de los mismos los hace tediosos y por supuesto faltos de garbo, además hay escenas que son bastante desagradables, están dentro del mal gusto de lleno y la verdad es que se hacen insoportables, poco más que decir sobre este intento de bizarrez que parece que solo da resultado en su país de origen.

Tan solo indicar que lo único que nos demuestra este trabajo es que la manera de pensar de la sociedad americana en su generalidad es la que siempre tenemos presente, la del lema “A Dios rogando y con el mazo dando”, gente que le preocupa un bledo sus semejantes y que tan solo son fachada, un país repleto de incultura y prejuicios que nos quieren vender como modélico y a fe que lo consiguen porque cada vez que pasa el tiempo me doy cuenta que por desgracia la sociedad donde vivo se va pareciendo más a esta americana que no soporto.

TRONCHA

viernes, 22 de agosto de 2008

"Desenlace final" (Thriller - en grym film ) de Bo Arne Vibenius

Cuando empezaba a tener uso de razón, o al menos cuando yo pensaba que lo tenía porque ni ahora mismo se si llego a tenerla, en nuestro país se hacían una serie de películas que pretendían contrastar nuestro tipo de vida con el de los países nórdicos, era aquella época llamada landismo donde llegaban las liberadas suecas a nuestros país a gozar de todos los placeres posibles, viendo esta película que data de aquella época y es sueca doy fe de esa liberación.

Es una película realmente sin cortapisas, que muestra todo literal, sin complejos, lo malo no es que nos muestre todo como lo hace, lo malo es que la narración es bastante mala, lo personajes no tienen ningún desarrollo, ni siquiera la acción, de repente las escenas van saltando de unas a otras y para colmo de males la calidad de la grabación no es que sea un dechado de medios.

Madeleine (Christina Lindberg) es arrancada del seno familiar mediante un engaño que la hace depender de un proxeneta, Tony (Heinz Hopf) un hombre sin escrúpulos que la domina y obliga a prostituirse, cuando hablo de esto último es literal, el director nos va a deleitar varias escenas de sexo de lo más variado pero en primer plano como si de una película porno se tratara, con todo lujo de detalles, eso si, tratado con muy poco gusto y hasta si me apuran desagradable.

La línea temporal que pretende mantener la narración se altera continuamente lo que la hace poco creíble la consecución de escenas más bien repetitivas en las que nuestra protagonista se prepara para sublimar su venganza sobre los que la han tratado como a un despojo, por supuesto que el dinero no daba para más pero parece que hay otras soluciones que se hubieran podido emplear para obtener un mejor resultado.

Se utiliza una técnica innovadora pero al mismo tiempo fallida, como son las muertes y peleas a cámara superlenta, lo que las alarga demasiado y las hace inconsistentes, sin interés alguno, también influye el que están bastante mal interpretadas, con lo que se junta todo, el final de la película es un despliegue de efectos especiales de los más baratillos e increíbles que se hayan visto, en general la parte final no tiene desperdicio en cuanto a bizarrez, incluso a cierto humor negro que nos arranca la sonrisa al menos.
TRONCHA

miércoles, 20 de agosto de 2008

"Código 46" de Michael Winterbottom

Siempre he pensado que uno de los motivos por los que me ha gustado la ciencia ficción es porque siempre me ha gustado imaginar como sería nuestro mundo dentro de muchos años, más que nada imaginarlo porque por supuesto no llegaré a vivirlo obviamente, me intento introducir en ese entorno para ver si me lo creo, si realmente fuera factible que el mundo en el que vivimos desembocara en lo que me están contando.

En este caso la historia no llega a engancharnos en absoluto, no queremos ser protagonistas de una historia de amor descafeinada que ni siquiera los propios protagonistas de la misma se creen y esto claro influye en el resultado importándonos muy poco lo que les ocurra, nuestro interés principal reside en como les pasa lo que les pasa y donde.

Tan interesantes me resultan los aspectos del film que a partir de ahora basaré mi reseña en ellos ante mi falta de interés por la narración en si, para empezar hay que decir que el código 46 es inviolable en un mundo tan férreamente vigilado no existe la posibilidad de que dos individuos que tengan en común el 25, 50 ó 100% de sus genes no pueden mantener contacto si esto fuera así inmediatamente debería ser denunciado y el estado tomaría cartas en el asunto aplicando las medidas oportunas.

Por llamarlo de alguna manera hay dos mundos, o más bien dos tipos de él, el de adentro y el de afuera, el primero supone el orden y lo supuestamente correcto pero a base de la constante vigilancia y el cumplimiento estricto de unas normas que te garantizan la felicidad, el otro es el mundo normal el que ahora vivimos o más bien el que vivirán generaciones futuras, altas cotas de paro y gente concentrada en extrarradios de grandes urbes, grandes desiertos ante la falta de agua por la falta de preocupación ecológica del ser humano y carreteras desiertas ya que el petróleo está en manos de unos pocos y al alcance de casi nadie.

La narración cinematográfica y el contraste entre estas dos perspectivas de vida están muy bien descritas, para mi es el gran logro de la película, los humanos no necesitan ejercitar sus actitudes, ni aptitudes, se pueden inocular virus que te hagan hablar de repente el chino-mandarín o que por ejemplo potencien tu empatia. Pero todo si es aprobado por la esfinge, al que todo lo sabe, una macrorganización gubernamental que sabe lo que es lo correcto para cada uno de nosotros, sin que siquiera tengamos que pensarlo.

Las personas hacen su vida de noche porque es cuando el sol está oculto y no te afecta tanto ya que la capa de ozono ha sido prácticamente destruida y el moverse de día es realmente complicado, ese deambular en un mundo nocturno y el futuro Shangai dan un cariz muy a lo Blade Runner, a sus ubicaciones, donde los mastodónticos e impersonales edificios tenuemente iluminados cobran mucho protagonismo, así como la orientalización de la sociedad, algo hacía lo que da la sensación que parece que estamos avocados.

En definitiva estamos ante una pobre historia que encima es alentada por una narradora ansiosa de explicarnos todo lo que vemos, lo que me parece un gran error, porque como digo lo estamos viendo para que repetirlo, de todas maneras merece la pena verla porque así nos podremos hacer una idea muy aproximada del futuro que nos espera y a la que no sabremos reaccionar porque cada día nos gusta pensar menos y más que nos digan que tenemos que ver, hacer, comer o disfrutar.

TRONCHA

lunes, 18 de agosto de 2008

"13 Tzameti" de Géla Babluani

Hay situaciones complicadas en la vida a veces nuestra vida está tan hundida en la normalidad y la monotonía que acabamos anquilosándonos en ella, perdiendo los ambiciosos referentes de épocas antaño juveniles y simplemente dejándonos llevar por los acontecimientos y actos que nos rodean, siempre he sido de la opinión que siempre es mejor arrepentirse de lo que uno hace que de lo que evitó hacer porque si se toma esta última opción probablemente estemos preguntándonos el resto de nuestra existencia que hubiera ocurrido si hubiéramos dado ese paso.

El protagonista del film Sebastiane (George Babluani) no queda indiferente ante esta posible cuestión, el si que sabe lo que se experimenta cuando una persona se ubica ante una situación extrema en la que la vida depende de uno mismo y en muchísima medida de la suerte, ese concepto fácil de definir pero complicado de aprehender, algo que está ahí pero que nadie ha visto nunca y que te coje y te deja cuando más te hace falta quedándote con el culo al aire en la ocasión menos esperada.

La textura y estética del film son excepcionales, el rodaje se ha hecho en blanco y negro, algo que siempre defiendo desde aquí ya que ese mundo de contrastes que nos muestra esta técnica viene muy bien para describir el entorno donde se desarrolla toda la acción, este es un mundo de extremos, aquí no valen las medias tintas, o te conviertes en héroe o eres un don nadie o más bien no eres siquiera nada, por esto el blanco y negro ayuda ala intensidad narrativa como indicaba con anterioridad.

La producción tiene un momento álgido al que llegamos a través de los preámbulos que son muy poco interesantes todo hay que decirlo y que al director le interesan más bien poco ya que no los desarrolla demasiado, simplemente obtenemos pistas de algo que vamos a ser testigos y entonces ¡zas! estamos dentro del juego, la adrenalina ya ha tomado sitio preferente y nos va a hacer tomar partido por uno de los participantes, sin darnos cuenta hemos sido abducidos y gritamos a favor de Sebastiane.

Al igual que en otros ejemplos cinematográficos la narración y la interpretación se sacrifican a favor de la intensidad de la acción, este es uno de esos ejemplos claros, es lo que definiría una película “bressoniana”, los actores da igual quienes sean no importan solo interesa donde y en que están metidos, una vez más vemos uno de los entretenimientos de los que son capaces la gente rica, la que ya tiene todo y que nada le divierte sino es tener la sensación de la posesión en sus manos del destino de los demás.

Prepárense a vivir momentos reales de tensión si tienen la paciencia de aguantar el principio, donde observamos una vez más a una estúpida unidad de policía que nada soluciona y una historia que por supuesto no puedo desvelarles ya que si descubriera el secreto de la trama, les dejaría sin un agradable encogimiento de estómago y algún sudor que otro.

TRONCHA

miércoles, 13 de agosto de 2008

"Las mujeres de verdad tienen curvas" de Patricia Cardoso

Nunca me han gustado los extremos en nada, aunque a veces debo reconocer que yo mismo llego a posiciones extremas en cuanto a pensamiento y acción, pero considero que la verdadera virtud, como decía la frase, se encuentra en el término medio, por tanto mi actitud hacia este film al principio era de recelo, me hablaba el título que se antojaba bastante predecible de lo que iba a ver, la directora era un mujer y la que eligió su visionado era mi esposa, incluso me la había recomendado una compañera de trabajo, con lo que allí me vi, contra las tablas y tanta mujer frente a mi.

La cosa empieza despistando al menos ya que estamos ante una película que refleja el modo de vida de los “espaldas mojadas”, osease de los que cruzan la frontera entre México y USA buscando una vida al menos razonable, y si no es así al menos la oportunidad de cambiar la que tienen, seremos protagonistas del mejor ejemplo de spanglish que he visto en una película pero que me parece muy bien utilizado para dar contexto a la historia.

Como se puede entrever por mis palabras anteriores, la historia narra una lucha constante por ser personas normales y corrientes, algo que el resto vemos con total indiferencia porque damos por hecho si encima eres mujer en algunas sociedades, esto lo complicado todo porque la lucha a veces se convierte en batalla, todo esto es lo que representa nuestra humilde protagonista Ana (America Ferrera) que no para de luchar contra su propia madre Carmen (Lupe Ontiveros) su peor enemigo, la que representa las antiguas costumbres y su anticuada forma de ver la vida.

El largometraje puede parecer del todo feminista, pero mi opinión no es esa, bajo mi punto de vista es una declaración de intenciones por parte de la directora, que en ocasiones roza la línea documental, pero que no se porque extrañas circunstancias no deja mal parados a los hombres, este tratamiento me parece acertado y como decía antes bastante virtuoso, la protagonista donde menos problemas encuentra y donde de verdad se siente realizada y con los hombres de su entornos ya sean de la familia o no, insisto esto se me hace bastante significativo cuando se están narrando sobre todo historias de mujeres en un mundo de mujeres.

Dentro de lo serio que nos pueda parecer todo el entorno y el clima que pueda desarrollar la producción hay distintas gotas de comicidad que de vez en cuando salpican la narración y que se agradecen, sobre todo de ellas destaco la escena del taller en la que todas las integrantes acaban en ropa interior, ante el estupor de la estricta e incomprensible doña Carmen, viene a ser como el triunfo de la mujer liberada sobre las costumbres anquilosadas en el pasado. Un triunfo del optimismo que rebosa esta película por los cuatro costados.


TRONCHA