"Phantom" de F.W. Murnau

Realmente es un drama simple, si lo analizamos desde el punto de vista de nuestros dias, por supuesto hay que analizarlo desde una perspectiva muy posterior en el tiempo para poder darle sentido a la historia y a su finalidad, porque como no me canso de recordar la labor del cine, sobre todo en sus albores, fue muy educativa y adoctrinante, y por supuesto máquina de sueños y ensoñaciones.
Lorenz Lubota (Alfred Abel), el protagonista, es un alma noble que vive más en el mundo onírico que en el real, todo párale está impregnado de inocencia, de honestidad y de buen juicio, es quizás al intentar unir esos dos mundos cuando ocurre el conflicto, y vienen los problemas, la realidad no tiene nada que ver con lolas ilusiones de Lorenz, de alguna manera esto nos hace ver que la busqueda de la musa o el ser amado a veces se puede convertir en un calvario, pensando en él como algo inalcanzable, cuando realmente la felicidad está más cerca de lo que pensamos.
El panorama que nos muestra Murnau es lo más parecido a un mar lleno de tiburones en los que acaban de lanzar a un pececillo, y que de alguna manera debe lograr escapar de unos y de otros, una sociedad de gente llena de escrúpulos, cuyos únicos principios están promovidos por el dinero, una desatención total a las obligaciones laborales, y sobre todo un grupo de amantes de la juerga, que no dudan un momento en aprovecharse del inocente Lorenz, convirtiéndole en una marioneta. Realmente la ingenuidad de Lorenz va aumentando a medida que la historia avanza de forma directamente proporcional a como lo hace la maldad en los seres que le rodean.
En el punto contrapuesto están su madre (Frida Richard), su hermano menor (Hans Heinrich von Twardowski) y la familia del encuadernador, son la única salvación del descarriado Lorenz, y los que de alguna manera van a perdonar todos sus errores prestándole su ayuda y de alguna manera confiando en su talento como poeta.

Como curiosidad y sirva como un ejemplo más del daño que algunos en España hicieron a este sagrado arte del cine, el largometraje se exhibió en nuestro país bajo el título de El nuevo Fantomas, intentando con ello aprovechar el tirón del aclamado personaje Fantômas - À l'ombre de la guillotine (1913) de la obra de Louis Feuillade, obviamente uno no tiene nada que ver con el otro; esto desmuestra que siempre hubo listos capaces cualquier cosa con tal de llenar las arcas.
TRONCHA
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