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lunes, 29 de septiembre de 2008

"Antes que el diablo sepa que has muerto" de Sidney Lumet

En mi familia siempre hemos sido muy refraneros y amparándome en la sabiduría popular de los refranes debo decir, que el que tuvo, retuvo, nunca mejor dicho para que a sus 83 años, Lumet se decida a dirigir este film, pero no solo eso, el hecho es que lo hace de una manera genial, dejándonos un trabajo que merece muchísimo la pena de ver, sobre todo por la originalidad en la narración y en lo que es la estructura en si del largometraje.

Lo primero que queda claro es que se comete un robo en una joyería, esta es la forma de comenzar, parece que es por el final, más que por el principio, pero la maestría reside aquí en que sabiendo desde el primer momento lo ocurrido, la intensidad de la narración se mantiene de forma creciente según avanzamos, cada vez que la historia retrocede se aportan nuevas claves para poder desvelar porque los dos hermanos protagonistas Andy (Philip Seymour Hoffman) y Hank (Ethan Hawke), han intentado robar la joyería de sus propios padres donde trabajaron de jóvenes.

Si analizamos el guión de forma independiente no tenemos una historia increíble, no estamos ante algo novedoso vuelve a ser algo más, lo que por supuesto lo hace distinto e insólito es la forma de relatarlo, partiendo de ese punto común y principal que es el robo, se abren unas cuantas líneas narrativas en las que podemos ser testigos de lo que cada uno de los personajes estaba haciendo en los días previos al robo e incluso en los posteriores al mismo hecho, cuando empiezan estas vueltas atrás da la sensación que nos van a repetir una y otra vez lo mismo, pero no es así, Lumet es tan inteligente que estando incluso ante la misma escena, no llega a repetir los planos, buscando encuadres distintos.

En cuanto a las interpretaciones destacar las de los dos hermanos Andy y Hank, sobre la de este último el pequeño, que da el contrapunto a su hermano mayor, ambos con personalidades muy distintas que ni siquiera podríamos decir que se complementen, en medio de ambos y nunca mejor dicho está Gina (Marisa Tomei) que sinceramente hace una interpretación de lo más flojo de todo el film, con un personaje poco perfilado y austero que aporta muy poco, no ocurre así con Charles (Albert Finney) el padre de las criaturas que se erigirá en un personaje clave en la recta final.

En definitiva debo aconsejar a todo el mundo que se vea, reconozco que al principio andaba un poco escéptico con tanto cartel a la hora de situar las escenas pero de alguna manera lo veo necesario para no tener que andar estrujándonos el seso, de lo que también estoy convencido es que la fórmula narrativa no es la idónea para todos los publicos pero pienso que llega un punto en el que nosotros mismos estamos deseando que vuelva a comenzar la historia a través de cada uno de los personajes, para ir aportándonos datos.



TRONCHA

lunes, 13 de agosto de 2007

"Serpico" de Sidney Lumet


A Susana, por aguantar "mis películas" en muchas ocasiones
Que duro que tiene que ser trabajar con todo el mundo en contra tuya, al fin y al cabo por mucho que la gente diga, todos nos levantamos por la mañana con la idea de recibir una compensación económica a cambio de nuestros esfuerzos y que dicha cantidad nos proporcione un mayor o menor bienestar, nos guste o no la labor diaria que desarrollemos, pero imagínense tener que levantarte todos los días y pensar que cualquiera de tus compañeros puede meterte una bala por la espalda.

Esta incertidumbre cotidiana es la que intenta transmitirnos Lumet contándonos la vida del inspector de policía Frank Serpico (Al Pacino), estandarte de la integridad que se ve rodeado de compañeros que no esconden la mano a la hora de recibir dinero negro obtenido de manera ilícita, Frank siempre se niega a recibir nada por realizar de forma honrada y honesta su trabajo, incluso no entiende porque los demás lo hacen, y esto acaba volviéndose contra él.

En este completo varapalo que se le intenta dar al cuerpo de policía, incluso a la sociedad entera, mostrando una y otra vez la corrupción que existe dentro de la misma, la hipocresía que reside en todo el sistema y las personas que realmente son los elementos que lo componen es tan evidente que casi acaba convirtiéndose en un personaje, la hipocresía podría realizar el papel del antihéroe, oponiéndose de forma totalmente frontal al bueno de Serpico.

La obra nos narra la historia de una lucha continua, una lucha hacia delante, en contra de todo lo que se le pone por delante en una continua carrera de obstáculos, donde estos cada vez parecen más altos, todo esto acaba convirtiendo incluso la propia vida personal del protagonista en un infierno en una especie de caida sin posibilidad de salvación, en la que acaba arrastrando a sus parejas, aunque también esta parte personala se ve impregnada en algunas ocasiones de esa maldita hipocresía.

El sentimiento de justicia acaba convirtiéndose en una obsesión prácticamente enfermiza que va a acaparar todo en su vida, en el largometraje desde el principio, vemos que va evolucionando en este sentido hasta llegar a un climax máximo, donde aun siendo consciente de lo que va a ocurrir, ese ferreo sentimiento le lleva a la desgracia, lo que quizás a sus vez acabe salvándole y de alguna manera abriéndole los ojos ante la verdadera realidad.

El problema que tiene la filmación es que me parece mal hilvanada la acción va de un lado a otro como si lo hiciera saltando, por supuesto sin perder en ningún momento la línea argumental, pero el montaje de las escenas no parece muy conseguido, otro aspecto a destacar en última instancia es el muestrario de sombreros que luce Pacino durante el film, no se lo pierdan que tampoco tiene desperdicio.
TRONCHA

miércoles, 18 de abril de 2007

"El prestamista" de Sidney Lumet

Oír el nombre de un director a veces es significado de muchas cosas, sabemos a lo que nos enfrentamos y por supuesto nos da una ligera idea de los visos que va a tener la obra frente a la cual nos vamos a situar, Sidney Lumet para mi siempre ha sido significado de dureza, de cineasta que nos muestra un cine tajante sin concesiones, lo que estas viendo pasó como lo ves y no tiene tapujos a la hora de contarlo, por supuesto esta película de la que a continuación disertaré unas palabras, es de las que caracterizan y dan cuerpo a este director.

La situación se ambienta en EEUU, en la década de los años cincuenta, cuento esto porque me parece primordial para describir el personaje principal de la obra, unos años después de la finalización del conflicto mundial que por supuesto llega a convertirse de alguna manera en un personaje más de la película, ya que llega a convivir con Sol Nazerman (Rod Steiger) en una especie de simbiosis fatal, en la que uno de los dos entes acabará devorando al otro.

El responsable de la tienda de empeño, Nazerman, es un hombre gris, irritantemente pasivo ante las circunstancias que le rodean, nada le importa, solo su pasado, su condición de judío y antiguo residente del horror de Auschwitz, pero al mismo tiempo eso le consume por dentro, y no le deja ver la realidad que dia a dia se planta delante de él, una realidad que es tan dura como la que el vivió y que de alguna manera le está convirtiendo en opresor de su convecinos, al igual que el sigue bajo la violenta tutela del chulo del barrio que controla todos los negocios legales para que le sirvan de lavadero del dinero negro que obtiene con los dividendos de oficios menos honorables.

Todo el largometraje gira en torno al personaje principal en el que Steiger está inconmensurable, sumergido en un clímax totalmente corrompido, con un desfile constante delante de su ventanilla a los que trata con total desprecio, pero que de alguna manera llega a desarrollar con ellos una especie de labor social escuchándoles; es una interpretación genial de un hombre derrotado, sin ganas de vivir pero que realmente es un cobarde consigo mismo

Cabe resaltar lo audaces que son los diálogos en toda la cinta y la importancia de los sonidos, los propios en si de la acción, que acaban transportando al personaje a continuos flash backs del pasado y por supuesto la música, un jazz que viene muy al caso, entre otros aspectos vemos que Lumet se desinhibe mostrándonos algunos desnudos en pantalla e incluso dando peso a personajes de color.

TRONCHA