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lunes, 16 de noviembre de 2009

"Un lugar donde quedarse" de Sam Mendes

You can read this text translated into english at: Away we go

En muchas ocasiones el cine no tiene que irse a los lugares más recónditos de la ficción para encontrar una buena historia. Con contarle bien y tener cierta gracia a la hora de hacerlo puede acabar funcionando y conseguir su cometido final, entretener al espectador. Este se puede sentir mucho más identificado con una historia cotidiana, una situación doméstica en la que se vea reflejado. En el cine de Mendes encontramos varios ejemplos de este tipo de cine por denominarlo de alguna manera social, en el que acabamos escrutando la vida de unos semejantes muy similares a nosotros mismos.

Mendes en este trabajo no pretende grandilocuencia alguna, de repente se cruza con un guión original que no tiene base literaria, se divierte leyéndolo y decide ponerle imágenes. Así como nada más y por supuesto nada menos, esto se refleja de una forma plena en la película, que no tiene grandes pretensiones, algunos pueden pensar que el resultado global es flojo. Pero quizás habría que tener en cuenta que probablemente el director no pretende más que dar su particular visión sobre una pareja que están a punto de ser padres y pretender reafirmar una serie de conceptos que parece que se les tambalean.

En ningún momento pienso que la historia pretenda ser moralizadora, no busca cambiar los clichés de nadie. Siendo muy sutil nos introduce en la vida de Burt (John Krasinski) y Verona “Rona” (Maya Rudolph), este ritmo pausado se mantiene durante la totalidad del film. Al final del mismo es cuando hay una especie de elevación en la intensidad del mismo pero que dura poco durante su estancia en Montreal, pero la dureza de la vida les devuelve a la realidad. Aun siendo un film “corto” para lo que ahora nos tienen acostumbrados, pueden sobrar algunos episodios de su viaje y haber desarrollado otros más interesantes.

La producción destila “indie” por todos lados, incluso según ha llegado a mis oídos se ha convertido en una producción “verde”, se han reciclado gran parte de los materiales y se ha ahorrado energía en distintos aspectos de la película. Estamos ante una bonita historia que a algunos puede llegar más que a otros, en un entorno divertido, de comedia, pero con cierta amargura, no todo es oro lo que reluce. El que más aporta al lado cómico del film es el personaje de Burt, un perfecto “payaso” que se toma la vida como le viene, va capeando el temporal según arrecia.

El secreto de la pareja es que al intentar reafirmarse en que no son unos fracasados, acaban dándose cuenta que son más normales de lo que ellos piensan, y que no andan tan perdidos como ellos pensaban. No obstante necesitan del viaje que vana a realizar para darse cuenta, del egoísmo, del poco afecto que la gente dedica al prójimo, del despego de algunas familias, incluso de las desgracias más desgarradoras, todo ello impregnado de un humo constante que a veces se torna de cierta negrura. Pero insisto ya por última vez, son temas que se tocan de refilón de una manera muy grácil, para acabar regalando un buen rato al espectador y no una preocupación, para eso esta última ya está la vida real.

TRONCHA

lunes, 22 de junio de 2009

"Camino a la perdición" de Sam Mendes

You can read this text translated into english at: Road to Perdition



Hay veces que cuando una película no es buena uno no sabe como acometer la empresa de hablar de ella. Pero es que esta que empezamos ahora me parece un trabajo tan bien hecho que tampoco se por donde comenzar, las interpretaciones son de un tamaño considerable, se podría empezar también por la historia en si que no tiene ningún desperdicio, otro punto de partida podría ser el magistral empleo de cámara que nos hace Mendes durante todo este trabajo, bueno veremos como sigo señores.

Los planteamientos de la misma podrían ser múltiples como indiqué con anterioridad, pero quizás el principal de ellos podría ser que vamos a ser testigos de una historia a través de los ojos de un niño de doce años Michael Sullivan jr (Tyler Hoechlin). De como la relación que tiene con su padre cambia desde una noche en la que decide seguirle sin que este lo sepa y ver en que trabaja, desde esa lluviosa noche ya nada es igual, aunque lo que ve no es agradable, las circunstancias hacen que la relación entre ambos sea férrea.

Desde el primer momento vemos como esa unión entre padre e hijo pasa de ser de lo más austera a la mejor que pueda existir y todo ello sin ser fácil ya que toda ella está basada en la violencia. Un serio y anodino Michael Sullivan (Tom Hanks) a partir de la huida que tiene que hacer hacia adelante, es capaz de ofrecer a su propio hijo la mayor de las aventuras que nunca vivirá, le invita a seguir el camino del "lobo solitario", el de un samurai, al que le han arrebatado todo lo que quería y su huida hacia adelante le obliga a clamar venganza y no cejar en el empeño de conseguirla.

De este modo también se puede considerar que este ronin de nuestro siglo nos adentra en una especie de road movie, sin posible mirada hacia atrás. Todo ello desarrollado en un farragoso entorno como sería la mafia, esta claro que si eres un don nadie que estás tirado en el arroyo y esta te saca de él, dándote una vida, te acabas volviendo un incondicional de su particular modo de ver las cosas. Esto te acaba dando una perspectiva totalmente diáfana de lo que te espera si acabas enfrentándote a ella, pero como en el código del bushido, el honor es primordial para los hombres y aquí va a prevalecer por encima de los intereses tanto de un lado como del otro.

Como he acabado en el párrafo anterior los valores que exhibe la película son múltiples, uno de ellos el del honor, personificado sobre todo en el protagonista. Otro muy importante y de gran protagonismo es el del amor filial, por supuesto el que demuestra Sullivan hacia su hijo aunque le cueste tiempo darse cuenta, por otro lado el que el mismo John Rooney (Paul Newman) profesa al mismo Sullivan. Le quiere como un hijo, aunque no sea de la misma carne ya que su muerte le dolería tanto o más que la de su propio hijo Connor Rooney, interpretado por un Daniel Craig que no desentona del conjunto en absoluto.

Otro que tampoco anda a la zaga es Jude Law con el papel del asesino-fotógrafo a sueldo Harlen Maguire, que quizás da el punto de locura que todo trabajo serio necesito para que precisamente nos demos cuenta de la envergadura del proyecto. Por supuesto que los que mejor están de todo el grupo son Newman y Hanks, el primero es obvio, no hay nada que decir su carrera cinematográfica le avala y del más joven decir que no me considero entre sus exacerbados defensores pero que opino que este sea probablemente el mejor de sus papeles hasta ahora.

Si alguien desea saber como se utiliza un cámara para hacer cine, se puede dar una vuelta por esta realización, es increíble. La cantidad de sitios donde la misma se puede colocar, para darnos las distintas perspectivas que nos hagan más atractivo el encuadre. Yo que me considero un defensor de que el maravilloso invento se mueva lo menos posible, he de decir que los movimientos de la misma todavía le dan mucho más énfasis a las situaciones, sacando todo el partido visual que se puede y por supuesto haciéndonos disfrutar de lo lindo a los espectadores.


TRONCHA