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miércoles, 15 de abril de 2009

"La sombra del poder" de Kevin McDonald

Con tan poco periplo cinematográfico, parece que el señor MacDonald se empieza a hacer un hueco en este mundillo, no es que sea un neófito, ya que tiene unas cuantas producciones, entre ellas la destacable "El último rey de Escocia" (2006), lo que pasa es que viene del mundo del documental y esto queda reflejado en ambas producciones, la anteriormente mencionada y la que ahora ocupa nuestro tiempo.

El caso es que nos enfrentamos a una obra con cierta complejidad, tampoco esperen que sea muy revirada, no es necesario que pongan una atención realmente especial, no es necesario que seamos unos lumbreras para que la trama principal y su desenlace encuentren acogida en nuestro entendimiento, es del tipo en el que el espectador es testigo de lo que acontece y nos situamos durante todo el film al lado del personaje que le toca investigar los hechos.

El periodista que nos guiará a través de sus descubrimientos es Cal Mcaffrey (Russell Crowe), junto a él iremos desvelando los secretos que nos van a llevar a la conclusión final, una conclusión que satisface y que parece lógica en un principio pero que también tengo que decir me resulta molesta por la trampa final que tiene el guión y es que no me gustan esos giros inesperados, del todo efectistas, que lo único que pretenden es el engaño completo del espectador y que sobre todo lo que más me molesta es que atentan contra nuestra inteligencia.

El caso es que el ritmo es bueno, aunque la longitud del film no es desdeñable, no se hace larga, es justo hacer esta afirmación, gana intensidad en los momentos que debe y vamos recibiendo y asimilando información a medida que avanza la narración, de una forma sosegada y sin sobresaltos ni empachos, consigue mantener la condición de thriller que el trabajo destila, no equivocarse y pensar que estamos ante una película de acción como parecen vendernos en el trailer.

Lo interesante de todo es la historia en si, dejamos de lado los vínculos personales entre los personajes, ya que en realidad poco nos importan, por decirlo de algún modo son las subtramas que se sostienen en un par de caras guapas y poco más, en concreto la del congresista Stephen Collins (Ben Affleck) y la becaria-periodista Della Frye (Rachel McAdams), lo realmente con enjundia se sustenta en los hombros de los dos grandes del film, el mencionado Russell Crowe y su jefa Cameron Lynne (Helen Mirren) dos actores que se me antojan de los que gustan o no pero que dan la sensación de valores seguros que nunca fallan.

En definitiva estamos ante una historia en la que una vez más el poder político, casi siempre corrupto por naturaleza, se ve azotado por el poder de la información, en concreto del periodismo, eso si, ustedes son los que entran a valorar si los métodos de unos son mejores que los de los otros, porque según McDonald ambos se sumergen en una despiadada guerra en la que no hay tregua ninguna para el enemigo, tampoco sufran, la película es anglosajona y al final ya se sabe quien va a "ganar".



TRONCHA

viernes, 27 de marzo de 2009

"El último rey de Escocia" de Kevin McDonald

Otra de mis curiosas persecuciones cinematográficas, siguiendo la estela de este film desde hacía meses, a veces por mi trabajo tengo la oportunidad de ver el mismo film unas cinco veces por semana, le juro que no exagero, pero hay otras que las cosas vienen mal dadas y cuando no es por pitos es por flautas siempre hay algún trabajo que merece la pena y que dejas escapar, bueno pues por fin llegado el momento.

Después de terminar de ver el film se podría describir como uno de los ejemplos claros en los que un actor salva el trabajo y todo ello gracias a la gran interpretación del personaje de Idi Amin por parte de Forest Whitaker, que ensombrece al resto de los que le acompañan, dejando que parezcan una mera comparsa, sirva como ejemplo el del doctor Nicholas Garrigan, interpretado por un insípido James McAvoy, que no traspasa la pantalla por ninguna de sus partes, demasiada tela para tan poco sastre.

Nos situamos en la década de los años setenta, en un país de África, en concreto en Uganda, ante la figura de un dictador como fue Idi Amin, del que en su momento se escribieron verdaderas atrocidades, muchas de ellas verdad y otras tremendamente exageradas, pero que de alguna manera fue un sujeto que tuvo relevancia internacional, pues bien, pienso que al director se le escapa vivo después de ver la historia que nos cuenta.

Digo esto porque acabo con la sensación de que no profundiza lo suficiente en algunos aspectos, Amin era un personaje depravado que seguramente se podría haber dado mucho más de si, se podrían haber mostrado de una forma más fiel los continuos excesos con sus compatriotas y no haber basado la historia en un poco interesante médico que va a realizar practicas al continente negro, pero que da la sensación que el mayor de sus problemas es intentar mantener su pene dentro de la cremallera de su bragueta.

El enfoque de la historia por eso me parece erróneo, dejando de lado a otros personajes que pudieran haber ayudado en el desarrollo del guión, pero que acaban desapareciendo de repente, como si de seguidores de Obote se tratara (cuando la vean entenderán esta frase), nos acaban mostrando una Uganda moderna, con ciertas comodidades, pero ocultándonos la cara real de pobreza, hambruna y falta de medios sanitarios, a veces tenemos al sensación de que estamos ante un sueño que nada es real y que de un momento a otro vamos a despertar.

Siendo francos y claros, la película merece poco la pena, ni siquiera porque realmente no nos muestra muchos de los hechos como ocurrieron, si que agradecerán la actuación de Whitaker con la que obtuvo el oscar de 2007 al mejor actor, pero quizás se queden con la sensación que quedé yo y es que hay veces que el cine sirve de excusa a algunos para edulcorar la realidad y que ello deje esa impresión en su mente para tener una versión manipulada de lo que ocurrió en uno u otro momento de la historia, por supuesto para eso están ustedes, si se conforman con ello o por contrario pretenden más.



TRONCHA