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lunes, 25 de mayo de 2009

"Last days" de Gus Van Sant

El cine como corriente artística que es, a veces se vuelve incompresible para muchos de nosotros o sino llega a tal extremo se hace poco interesante porque no sabemos apreciar donde reside el arte realmente, para que me entiendan es como si ven un Velázquez y un Miró, en la pintura del primero observo un mérito increíble y un trabajo impecable, sin embargo en la del pintor catalán, ni veo mérito, ni gusto, que no niego que lo haya, pero que mi mente quizás es demasiado primaria para captarlo.

Similar es lo que me ha ocurrido con este trabajo de van Sant, no encuentro que me cuente nada, se supone que está basado en los últimos días del cantante del grupo Nirvana, Kurt Cobain, observarles que si realmente fueron así la verdad es que no fueron nada del otro mundo, más bien fueron de los más anodino, fruto probablemente de la cantidad de drogas que inundaba su cuerpo y que por supuesto condicionaran la actitud de este en la forma de mostrarlo la cámara, al final en los créditos, vemos que esto pudo ser real, pero que no tanto, en fin pues eso, ustedes mismos.

Pocos son los aspectos en los que tenemos la impresión de estar ante el grupo en concreto o de estrellas del rock, sino fuera por su constante estado de lisergia e inconsciencia, rozando la paranoia, las escenas que vemos poco aportan al conjunto sobre todo la del comercial de páginas amarillas (Thadeus A. Thomas) y los enviados de la iglesia del Cristo de los últimos días, (los hermanos Friberg), parece que van a romper de alguna manera la monotonía de lo visto, pero simplemente son unas más como el resto.

Esta especie de cine neorrealista no se que pretende, no me parece lógico que nos mantengan 10 -15 minutos de filmación mostrándonos como un personaje se prepara la comida, o como elije una vestimenta u otra de su armario, a ustedes esto les aporta algo porque a mi la verdad es que no me cuenta nada y mucho menos me interesa, el caso es que la película dura noventa y tres minutos pero es que se hace larga casi desde su primera hora, imagínense lo terrible de mis palabras, han leído bien. Hay escenas que se repiten desde varos ángulos es como volver una y otra vez incidir en el mismo punto, pero con la misma falta de interés, con esto lo único que se consigue es redundar en el tedio.

Lo que me pareció increíble es la escena en la que van dentro del coche el detective (Ricky Jay) y creo recordar que un tal Scott (Scott Patrick Green), en la que vemos tan solo el reflejo de los árboles en el parabrisas, no vislumbramos a los autores del diálogo en ningún momento, pensé incluso que se trataba de una tomadura de pelo, el caso es que me parece un trabajo bastante flojo y poco comunicativo que el autor probablemente haya hecho desde lo más adentro y que por ello a lo mejor solo entiende él lo que los ojos de un común humano como yo no pueden apreciar.
TRONCHA

miércoles, 31 de diciembre de 2008

"Mi nombre es Harvey Milk" de Gus van Sant

Llevaba tiempo detrás de alguna de las películas de este señor, me refiero al director, los premios que había recibido y los comentarios de la crítica para algunos de sus últimos trabajos me lo hacían apetecible, pero ya se sabe, la vida tiene esas extrañas circunstancias a veces que ni nosotros mismos llegamos a entender con lo que esta es la primera ocasión en que uno se cruza en el camino del otro y desde mi punto de vista debo advertirles que el encuentro fue bastante afortunado.

La figura del protagonista Harvey Milk (Sean Penn) pienso que es bastante desconocida en nuestro país, hasta me aventuro a pensar que también lo es entre la comunidad homosexual, el hecho es que en San Francisco, parece ser un personaje de gran relevancia y que dejó huella en su relativamente corta existencia, consciente de una forma plena de lo que acaba siendo para su comunidad, se presta a ello a pesar de llegar a correr gran peligro su vida.

Milk, es un sentimiento una voz, no es tan solo una persona, es el deseo de miles y miles de personas que día tras día sienten agredidos sus derechos humanos, por parte de un grupo de retrógrados, no olvidemos que la acción se desarrolla a finales de los setenta, principios de los ochenta, cuando el tema de la homosexualidad se veía como si fuera una enfermedad, mi opinión es que Sean Penn acaba traspasando la pantalla para hacernos partícipes de todo lo descrito con anterioridad con su soberbia actuación, que probablemente le lleve al atril de los elegidos a recoger la preciada estatuilla dorada del Kodak theatre.

Otro de los elogios que hay que hacer al film, aparte de la soberbia actuación de Penn, es el ritmo sublime de la narración, el que todo acontezca cuando debe y que no acabe desagradando la mezcla de imágenes de archivo con la que a veces nos deleitan, mezcladas con las de la propia película en si, para nada se hace pesada su visualización, incluso sabiendo desde el principio de la producción como va a acabar todo, no podemos dejar de sentir cierta emoción al final cuando realmente nos encontramos ante ellos, por supuesto esto es mérito de la conducción que ha hecho Van Sant a lo largo de todo su discurso cinematográfico.

Todo está narrado sin exageraciones, como pienso que debe ser, con la literalidad que algunas escenas requieren y necesitan, que a alguno puede llegar a molestar, pero que quieren que les diga no es para tanto, abramos la mente y no seamos tan mojigatos, algo que me gustaría indicar y que parece que en cierta manera la película denuncia, es que la política vuelve igual de manipuladores a "heteros" como a "homos", esto le sirve al director para mostrar un elemento más de igualdad entre unos y otros, en lo malo y en lo bueno, por supuesto.

Mi nombre es Harvey Milk, se me antoja un cuento que nos muestra la vida de un personaje relevante de la comunidad gay que lucha por lo que realmente piensa y siente, un cuento que tiene un final de relativa felicidad, un cuento al que acabamos entregados de principio a fin, un cuento en el que la historia no es novedosa, pero quizás si que lo sea la forma de contárnosla, un cuento dulce y bello, con el edulcorante justo para que no resulte empalagoso, en resumen, un cuento que deberíamos todos ver y del que seguro que muchos vamos a disfrutar, tanto sea como digo o no, por favor pásense por aquí y me lo cuentan.


TRONCHA