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viernes, 24 de septiembre de 2010

"Musallat" de Alper Mestçi

Que yo sea consciente seguro que este es el primer ejemplo de cine turco frente al que me haya puesto. No se si en alguna ocasión anterior puede que haya visto algo de dicha nacionalidad, pero les podría asegurar que no. Pero algo si que había oído hablar, los que somos amigos de visitar blogs y mirar por internet, sabíamos que lo más famoso del cine turco venía dado por una especie de remakes de lo más bizarros, sobre la trilogía de Star Wars, sobre Indiana Jones o sobre el mismísimo John Rambo.

De género de terror como es el ejemplo que ahora mismo nos ocupa, la verdad es que no tenía ni idea de ello. Al ser un país de raíces, orígenes, como se quiera llamar, musulmanas, la censura ha ejercido bastante influencia en la industria cinematográfica en décadas anteriores. Ahora es cuando se empiezan a sacudir algo de este yugo, para fomentar esa apertura de fronteras y ese lavado de imagen para parecer más “europeos” de lo que realmente son.

Supongo que cuando escribo sobre cine de terror, la indisposición general que tengo hacia este género, acaba condicionando el resultado global. En este caso aseguro que estamos ante una película con bastante corrección, un trabajo que en cuanto a su factura no tiene porque envidiar a otro de cualquier nacionalidad. Quizás donde no puedo ser tan benévolo es a la hora de plantear la historia, de su desarrollo narrativo, de su intento desesperado por intentar cerrar la historia y hacerlo de modo precipitado y erróneo.

Si atendemos a la primera parte del film, apreciamos que la vida de Suat (Burak Özçivit), precisamente no es un lecho de rosas, ha emigrado a Alemania, para procurar un futuro mejor a su matrimonio. Las distintas apariciones de sus familiares cercanos, ya sea en sueños o cuando está despierto, hacen que el espectador piense que todo se va a desarrollar entre dos mundos paralelos, el real y el de la imaginación de nuestro protagonista.

Este planteamiento no es tan descabellado como parece y según vaya avanzando el film se darán cuenta de lo que les comento. El hecho es que el director se dedica demasiado tiempo a explicarnos como son los personajes sin dar siquiera pistas de porque ocurre todo. No tenemos información de porque ocurren ciertas cosas, de manera que narrativamente hablando la película contrae una deuda con nosotros los espectadores.

El problema viene cuando de repente al final del todo se pretende saldar dicha deuda, contándonos todo en off, por parte de un narrador. La explicación convencerá o no a algunos, mezclando nuestra dimensión con otras de peor naturaleza. Como indicaba anteriormente se precipita todo al final, quedándonos quizás con mal sabor de boca por ello. Se nos queda la frase de tanto esperar para al final esto.



TRONCHA