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viernes, 4 de diciembre de 2009

"El cuarto mandamiento" de Orson Wells

You can read this text translated into english at: The magnificient Ambersons

Cuando alguien se enfrenta a una película con este título (en español) no puede más que acordarse de las dos famosas tablas que recibió Moises durante su estancia en el monte. Para ser sincero que quieren que les diga, no pienso que tenga mucho que ver con el cuarto en cuestión, pero habrá opiniones de todo tipo y aquí estamos para eso, para poder escucharlas y rebatirlas o comentarlas. El caso es que su título original "The magnificent Ambersons" es mucho más adecuado incluso menos ostentoso.

Este es practicamente el segundo proyecto de cierto calibre de Orson Welles, realizada un año después de su gran obra "Ciudadano Kane" (1941). También le supondrá un fracaso de taquilla como la anteriormente mencionada y esto a su vez el que tenga problemas en el futuro para encontrar quien pague sus películas. No se crean que para ser el número uno a veces las cosas se las ponen fácil, hay ocasiones en las que hay que patear mucho e incluso recibir alguna bofetada que otra, quizás esto es lo que endurezca el carácter y lleve al éxito final.

El ser humano es cotillo por naturaleza y siempre le ha interesado la vida de los demás, pareciendo que no tienen bastante con la suya propia. En la actualidad ocurre lo mismo, quizás hayan cambiado los referentes e interesen otro tipo de ídolos que no los de hace sesenta años que pertenecían a la alta burguesía. Esto viene a decir que historias como está interesarían poco en la actualidad, pero que dicha falta de interés no merma en absoluto la calidad de la obra.

Toda la historia gira en torno a la historia de una familia de mucha consideración en su ciudad y a la cual todo el mundo respetaba pero que por supuesto también sirve de "entretenimiento" para tantos y tantos rumores y gente deseosa de ellos, el caso es que el director usa a estos avispados ojeadores callejeros como parte de la narración del film. Para contarnos principalmente la historia de una imposibilidad, parece intentar demostrar que aunque deseemos algo mucho e incluso tengamos los medios para conseguirlo cualquier escollo que se ponga en medio puede arruinarnos la vida misma.

El caso es que el director pare plantearnos esta disyuntiva durante todo el film, hacernos pensar quien está mejor situado ante los reveses de la vida. El que no para nunca y aun siendo consciente de que hay pocas oportunidades de conseguirlo se mantiene firme en su postura o quien se deja llevar, parece haberlo conseguido todo y realmente lo que tiene es tan etéreo que se le escapa entre las manos.

El entorno en el que sitúa toda la historia no deja de ser original, el automóvil es en parte el culpable de las desgracias de varios de nuestros personajes, tanto sea para bien como par mal. Dando la sensación que la naciente industria se presenta como algo inevitable para el progreso al igual que los daños colaterales que la misma producirá. Esto hace resurgir de nuevo la lucha de clases entre esa clase alta que lo ha tenido todo desde la cuna y los que han decidido llegar al status de estos, pero con un origen mucho más humilde.

Como consejo desde aquí les puedo decir que no incurran en el error de dejar de ver la película en el momento que aparece la palabra fin, esto es algo que muchos suelen hacer en las salas. Si cometen tal equivocación se perderan un fantástico recorrido final por todos los personajes que han intervenido en este trabajo y quien los ha dado vida.



TRONCHA