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miércoles, 16 de abril de 2008

"La vocación suspendida" de Raoul Ruiz

Una vez vi una de las películas (“Ce jour-là”, 2003) de este particular director chileno y me pareció una genial locura, algo distinto a lo que hasta ahora había observado y esta claro que de alguna manera me atrajo, motivo que me inclinó a seguir viendo más trabajos de él, no puedo decir lo mismo de este caso ya que al final de la película estaba prácticamente como al principio y eso que habían transcurrido unos noventa minutos, planteándome que había visto y sobre todo que sentido tenia todo aquello.

Desde el comienzo del film se puede observar que el trabajo de cámara va a ser algo digno de mención, estamos ante un buen ejemplo visual, las continuas panorámicas tanto interiores como exteriores están muy conseguidas, llegando a fabricar composiciones delante del objetivo similares a estampas de vocación y fe, aunque también hay ejemplos dinámicos en los que los elementos o personajes del conjunto pictórico están en continuo movimiento combinándolos con audaces travellings y planos medios que prácticamente nos transportan a una galería de arte, salvando las diferencias algo similar a los que encontramos en "Nostalgia" (1983) de Andrev Tarkovsky. Todo ello en un juego entre imágenes en blanco y negro y color que el realizador va alternando a su antojo.

El director se propone con este trabajo redescubrir la obra de Pierre Klossowski, y si ya de por si los escritos del francés son complejos de digerir, lo que de él se plasma en la película se nos hace harto incomprensible, ya que nos vemos inmersos en unos continuos diálogos del todo soporíferos sobre disquisiciones de la fe de las personas, donde no llegamos a comprender muchos de los conceptos que en ella se exponen, todo ello hace de esta película un trabajo claramente de autor y siempre he pensado que cuando algo se califica con dicha aseveración es porque tan solo él conoce el verdadero sentido de lo que hace, otra cosa es que logre transmitirlo.

Se narran las andanzas de Jerome (Didier Flamand), a través de las distintas órdenes eclesiásticas que le acogen, llenas de particularidades conde las haya, también los diálogos se enfrascan en torno a la realización de un fresco y la composición que debe tener en una de las mencionadas congregaciones, para acabar por ser cómplice y testigo del libertinaje de uno de sus compañeros de vocación, y llegando a impregnar el conjunto como un ente fantasmal que todo lo controla está el Partido Negro.

En definitiva lo único que aclara algo es el final que por supuesto no se va a desvelar y con el que estoy completamente de acuerdo sobre todo en la frase final que el libertino pintor Malagrida (Daniel Gélin) refiere a Jerome, si quieren pueden probar a visionarla y por favor si sacan algo más en claro que yo, tengan el gusto de pasarse por aquí y comentármelo, les quedaré muy agradecido.

TRONCHA

miércoles, 4 de julio de 2007

"Ce jour-la" de Raoul Ruiz

No se si les pasa a ustedes pero como seres humanos que somos no podemos evitar en ocasiones crearnos estereotipos o acaban influenciándonos para que parezca que nos los creamos, el caso es que yo siempre había pensado que Suiza era un país de lo más tranquilo incluso rozando lo anodino, pues la acción de esta película se desarrolla allí, y para que sirva de eximente de aburrida y anodina les aseguro que no tiene nada.

Tonterías de las mías aparte, he de reconocer que era un film que tenía en la “pila” como dicen los apasionados de la lectura, pero que de alguna manera no me animaba a verla, pues debo decir que después de ese tiempo ha merecido la pena, he encontrado un trabajo muy original, que para nada me esperaba que tuviera esta factura y que en su conjunto ha llegado a agradarme.

La obra es de lo más rocambolesco que reconozco haber visto nunca, y por que, si ahora mismo explicara un poco su sinopsis algunas pensarían que estoy loco, que su argumento es el típico de otras muchas, y está claro que así puede ser ya que el que alguien quiera cobrar una herencia que no le corresponde y utiliza cualquier medio a su alcance es algo muy típico del cine negro, pues en nuestro caso nada de cine negro y por supuesto la parte insólita la ponen los personajes.

Sacando conclusiones me rondaban por la cabeza unas cuantas ideas, una de ellas es que en relación al título escoge el 28 de Diciembre para el desarrollo de la acción, como si quisiera hacernos una inocentada, por otro lado ridiculiza de una forma extrema al cuerpo de policía suizo e incluso acusa al gobierno de no reparar en medios, a veces no muy ortodoxos para derrocar el imperio Salsox.

Los dos protagonistas Livia (Elsa Zylberstein) y Emil (Bernard Giraudeau), ...sin acento ni “e” al final..., son dos sujetos de lo más histriónico, cada uno con su perfil perfectamente señala, ella rica heredera que vive en su casa en un semi-encierro fomentado por su familia, y él psicópata asesino escapado de una institución mental y que no vive nada más que obsesionado por su problema dia bético, a ambos les une la locura, aunque realmente al final de todo dudemos de quien eran realmente los que estaban en posesión de la cordura verdadera y de si a veces no es mejor sumergirnos en el mar de la paranoia para perder la consciencia del execrable mundo real.

Hay momentos que la carga de humor negro es tal, que sinceramente no sabemos si reír o llorar, incluso se roza lo grotesco en algunas escenas que resultan muy macabras, pero principalmente debemos quedarnos con la idea de que la espontaneidad del film, tan solo la mantienen los dos protagonistas, el resto simplemente suponen una mera comparsa que sinceramente anima poco.

TRONCHA