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jueves, 28 de abril de 2011

"Thor" de Kenneth Branagh

Ni se ya la vez que lo comento pero sin ánimo de ser pesado expresar desde aquí que no soy un excelso conocedor del mundo del cómic, mis exiguos conocimientos se los debo a mi compañero de viaje Des, si ese que se deja ver tan poco por estos lares. El caso es que este particular desconocimiento a veces es bueno y otras no tanto, por ejemplo en el caso de “Watchmen” (2009) fue totalmente positivo y acabé descubriendo un producto grande y soberbio. En el caso que nos ocupa o sea “Thor” anticipo que los derroteros han tomado un sentido totalmente distinto al de la obra de Zack Snyder.

Desde hace ya un tiempo llevo denunciando con mi mínima y modesta opinión que no me gusta el rumbo que toma el cine de nuestros días, procurando ante todo y sobre todo llenar las arcas en detrimento de otros aspectos que a mí me resultan más valiosos. Thor es un ejemplo más de esta corriente, en mi caso la versión vista fue en 3D con lo cual aun más puedo corroborar que el espectáculo se antepone a todos los aspectos básicos del cine en general y sobre todo al de la narrativa; solo interesa lo que la imagen nos regala lo que la retina ve, no o que el cerebro puede retener.

Ante esta perspectiva tan poco alentadora, recurrí a mi consejero y solicité una exhaustiva aclaración de lo que realmente implicaba el personaje de Thor, del que yo había tenido una idea como muy mitológica y perteneciente al paraíso donde deambulan los dioses. Además había escuchado que era un cómic de lo más shakesperiano, si se me permite el término y con Kenneth Branagh al frente el caso es que prometía, claro está que si están dispuestos a ir a verla les advierto que no esperen nada de esto.

Los personajes están más preocupados de su aspecto físico que de su naturaleza mítica, interesa más ver a un Thor (Chris Hemsworth) con camiseta y vaqueros, cuya foto irá a parar a facebook, que al gran guerrero capaz solo él de empuñar el martillo forjado por los enanos. Parece no interesar la historia que conlleva detrás todo esto, una narración de hace miles de años de dioses y monstruos en eterna lucha y constante conflicto por dominar el universo. Esto implica que no nos creamos ninguno de los personajes porque lo único que ha interesado es hacer es un espectáculo visual y no una película.

Aunque incluso en el apartado del espectáculo visual tengo mis dudas encontrando defectos a cada paso y haciendo muy exagerado el abuso del ordenador para todo. Se ha excedido la orientación del film hacia el nuevo sistema 3D que dicho sea de paso y que en mi opinión todavía deja bastante que desear y del que los expertos tendrán que afinar mas en el futuro. Se abusa de los planos generales y cuando uno está trabajando en esa dimensión la verdad es que el avance tecnológico es inapreciable, asemejando la imagen a aquellos teatrillos de papel que iban como por capas y con los que jugábamos cuando éramos infantes

Poco o nada queda por destacar, teniendo en cuenta que la historia debería estar basada en los cómics ya existentes, los errores son múltiples, incluso incluyendo nuevos personajes y cambiando otros. Nada resulta apetecible en este trabajo de un nivel muy bajo y que está totalmente dirigido a una adolescencia poco exigente. Lo que deberían haber olvidado los que están al frente del proyecto es que los que leyeron el cómic en su día ahora están casados y con hijos, esos serán los que más se sientan decepcionados.


TRONCHA

martes, 29 de marzo de 2011

"Green for danger" de Sidney Gilliat

Son ya unas cuantas las ocasiones que desde aquí hemos intentado demostrar la importancia que tiene el situar una película en su contexto temporal. A veces es necesario situar el momento en el que se creó para comprender ciertos aspectos que hayan influido en su definitiva concepción. En otros casos es importante saber en que fechas se desarrolla la acción para que ciertas cosas que vamos a ver tengan lógica.



Nuestro ejemplo se desarrolla en Agosto de 1944, esto nos ayuda mucho, ya que sabemos que Europa, o mejor dicho gran parte del mundo, está inmerso en la segunda gran guerra. Los alemanes alcanzan territorio británico con sus temidas al igual que ineficaces bombas volantes V-1. Este es un detalle que el director aprovecha no solo para incluirlo en la historia sino para de alguna manera mofarse de su efectividad. También es justo decir que si no fuera por ellas en ningún momento el espectador tendría consciencia de que se encuentra en plena Segunda guerra mundial.


Como apuntaba justo en las líneas precedentes, en la historia no interesa saber que estamos en guerra. Más bien es un pretexto o un detonante para provocar la reacción de nuestro asesino. Lo que realmente interesa es el hecho de que se han cometido una serie de crímenes y todo apunta a un grupo de médicos y enfermeras del mismo hospital. Lo que puede despistar es la identidad de los fallecidos porque no parece haber conexión entre ellos.


La estructura de la historia la hemos visto ya en múltiples ocasiones, en los filmes protagonizados por Hercules Poirot o Agatha Christie. El culpable forma parte de un grupo más o menos nutrido, pero en el cual todos guardan relación con todos. Esta fórmula siempre ha sido de mia grado, lo que ocurre es que cuando la ves unas cuantas veces acabas observando que el que más paleletas tiene nunca es.


Precisamente la técnica casi siempre es la misma, poner a alguien al que se dirigen todos los indicios de culpabilidad. Para luego después sorprendernos en el último momento y dar un giro total a los acontecimientos, buscando siempre un motivo para acontecer todo lo acontecido. Lo curioso es que la verdad siempre aparece en una reunión en la que todos aguantan el tipo de forma estoica hasta que se acaban desmoronando y admitiendo su culpabilidad cuando se ven acorralados.


Con todo esto no estamos ante una película excesivamente original, pero si con un buen ritmo, que mantiene un grado de interés bueno en el espectador. En el que destacan varios aspectos, por una vez y sin que sirva de precedente la figura del narrador, tan denostada siempre por mi parte. Pero es que cuando este cobra cuerpo se crea el personaje que añade la gracia a la historia, el inspector Cockrill (Alastair Sim), peculiar personaje llegado de Scotland Yard que no deja a nadie indiferente.


TRONCHA

miércoles, 23 de marzo de 2011

"La laguna negra" de Antonio Ruiz-Castillo

Nada más comenzar el film, lo primero que nos cuenta es que la laguna negra realmente puede estar situada en cualquier sitio. Aunque la verdadera está en Soria, donde estuvo Antonio Machado destinado como profesor y de la que dejó constancia en uno de sus poemas. Hecho que la propia película destaca en la cabecera de sus títulos de crédito.

Lo primero que se puede comentar es que puede que estemos ante un ejemplo de cine de género negro, pero sin duda tendríamos que calificarlo como rural. Totalmente alejado de la gran ciudad y de las cos prototípicas de la capital. Por tanto pensar en este ejemplo como perteneciente al noir español sería algo atrevido quizás. No obstante al ser un apartado de nuestro cine no muy repleto, quizás puede dársele cabida dentro de él.

La moraleja de toda la historia es que la codicia no es buena, es hacia donde llevan todos los caminos de la narración. Estamos en una época de represión en España y sobre todo lo que se pretende con esta película es adoctrinar a las masas que dicho pecado no es bueno. Pero sobre todo que aunque la justicia de los hombres pudiera tener errores y dejar impunes a los culpables, la divina es superior y siempre castiga a quien lo merece.

El caso es que la intensidad está bastante mal transmitida, desde un principio somos conscientes del crimen cometido y quien han sido sus protagonistas. Tampoco se piensen que ellos mismo hacen mucho por intentar disimular su culpabilidad. En muchos otros trabajos conocíamos al culpable y esto no restaba incertidumbre a la acción, sino todo lo contrario, pero el caso que nos ocupa, para nada es este.

Como curiosidad yo destacaría como nos vemos ante una sociedad completamente machista en la que el hombre ejerce un dominio absoluto sobre la mujer. Sin embargo lo notable es que las mujeres desde la sombra no dejan de manipular la situación y de empujar a sus hombres a situaciones de total interés para ellas. Esta manipulación desde la sombra me recuerda un poco al cine japonés en la época del chambara donde ocurría algo similar.

Entre algunos de los fallos que la película presenta es que no marca de una forma correcta los tempos. Hay escenas que no cuadran por su longitud temporal, con lo que pierden sentido. En más, en la escena en la que el buhonero, narra su cantar explicando lo acaecido, lo hace de una manera totalmente exacta a como han acontecido los hechos, algo que por cronología y desarrollo de la acción es imposible que conozca. Pero realmente el cometido del film es difundir el mensaje moral como indicaba anteriormente y no como se desarrollan los hechos.

A favor de la producción debo decir que está fantásticamente ambientada, algo de lo que carecen muchas producciones. El que suscribe no soporta que en ocasiones haya películas que traten de ciertos entornos y estos sean del todo impolutos y pulcros. Una película rural tiene que tener una serie de componentes que la hagan creíble no puede ser que un labrador vaya siempre limpio, en una época donde la higiene tenía muchísima menos importancia que en la actualidad, por ejemplo.



TRONCHA

martes, 28 de diciembre de 2010

"Los señores del acero" de Paul Verhoeven

De esta película tenía un buen recuerdo de cuando era adolescente, tampoco en aquella época tenía el criterio que tengo ahora. Y por supuesto no me fijaba en las mismas cosas que ahora. Apreciamos las cosas de distinta manera, lo que en su día, me pareció una gran película, esta vez se quedó en menos, pero que de alguna manera me entretuvo.

Probablemente por respeto a esta etapa de mi vida sea un poco condescendiente con este trabajo, porque la verdad es que en bastantes de sus aspectos deja mucho que desear. Algo que se descubre desde el primer momento es que la acción está rodada en España, no se porque es algo que vino a mi mente de forma repentina y no me lo pude quitar hasta que comprobé que estaba en lo cierto en los títulos de crédito del final.

Toda la historia está repleta de una falta de ritmo muy acusada. Es curioso decirlo en una película de aventuras en la que no faltan batallas y asaltos a castillos. Situada en plena Edad Media donde los señores feudales campaban a sus anchas, en donde la vida de una persona no valía demasiado. Martin (Rutger Hauer) encabeza un grupo de mercenarios que deciden serlo pero para ellos mismos, sin servir a nadie, beneficiándose tan solo ellos de sus propios botines.

El hecho es que la historia no funciona, porque el bajo presupuesto se nota por muchos sitios, y si tuvo un presupuesto aceptable, no se ve por ningún lado. Ni las batallas parecen tal, ni las localizaciones están bien aprovechadas, ni nada de nada. A Verhoeven le es mucho más interesante desnudar a los personajes e intentar alcanzar cierto grado de erotismo, que contarnos unos hechos creíbles y emocionantes.

Por tanto todo se viene abajo en cuanto empezamos a ver desnudos en pantalla, o sea casi desde el principio. Claro todo esto hace que el interés sobre la historia principal, se lleva perdiendo, y en definitiva la longitud de la película se haga larga. Pienso que como en otras muchas ocasiones se podía haber hecho una gran película con este tema, pero como otras tantas veces el dinero y la calidad se despilfarran para no llegar a prácticamente nada.

TRONCHA

lunes, 22 de noviembre de 2010

"Los cuatrocientos golpes" de François Truffaut

Si uno echa la mirada atrás después de unos cuantos años y consigue ver su infancia o retazos de cómo se desarrolló esta. Se acaba dando cuenta que la perspectiva de la vida ha cambiado un montón, el prisma con el que veiamos el mundo en aquella época no tiene nada que ver con el de ahora. Incluso muchos nos hemos convertido en padres y estamos en el lado justo contrario, el del enemigo de nuestras correrías infantiles.

Lo primero que pensé nada más acabar el film fue el porque de su título. No tenía excesivo sentido después de haber disfrutado de la historia, pero poniendo algo de intención uno se entera. Resulta que Los cuatrocientos golpes es una expresión francesa que se utiliza para cuando alguien es muy inquieto y no para de hacer travesuras, suele ser utilizada para niños o adolescentes. En este caso si que encajaba a la perfección.

Antoine (Jean-Pierre Léaud) es el protagonista y soporte vital de la historia, sus andanzas durante la infancia sirven para mostrar el particular mundo de este personaje. Un mundo muy distinto al de sus coetáneos, un universo visto desde una edad temprana en la que cualquier cosa puede parecer insignificante y justamente todo lo contrario. Un mar de vicisitudes en el que Antoine navega como puede, capeando el temporal de sus mayores para en definitiva hacerle un incomprendido.

El no pretende ni más ni menos que los demás, lo que ocurre es que su manera de conseguir sus propósitos no es del todo aprobada por la sociedad que le toca vivir. Un entorno que el director castiga en su narración, unos padres que viven alejados de su hijo en cuanto al aspecto de la comprensión. Un hábitat lleno de hipocresía en el que la única lucidez que encuentra el niño es la de su padre Julien (Albert Rémy) el que a la postre condenará sus actos y tomará una trágica decisión para desvincularse definitivamente de su propio hijo.

En todo este cosmos, tampoco queda indemne el sistema educativo, recibiendo un varapalo considerable. Cuando alguno de sus elementos rompe las normas dictadas y decide avanzar de manera positiva, es castigado por tal osadía, para que acabe regresando al redil. Sirva de ejemplo el que nuestro protagonista sea seguidor de Honoré Balzac y esto en definitiva le traiga más problemas que ventajas.

Para concluir indicar que estamos ante una de las primeras incursiones del cineasta francés en el cine con una obra cien por cien Truffaut. Que quizás tenga ciertos tientes autobiográficos, pero que nos describe con gran esmero los acaecimientos de Antoine. Un pequeño enfant terrible que casi se ve avocado sin remisión a la suerte, que incluso ni logrando su deseo como ocurre al final del film, llega a alcanzar la plena felicidad.

TRONCHA

martes, 16 de noviembre de 2010

"Déjame entrar" de Tomas Alfredson

Cuando acabé de ver esta película y comencé a reposarla se me venía continuamente a la cabeza el personaje de Henry (Michael Rooker) en la película de John McNaughton, Henry, retrato de un asesino. El aspecto que supongo que hacia que relacionara una y otra es la cotidianeidad que se le da a la historia, el que nos encontremos delante de dos monstruos y aparentemente sean de lo más normal.

Sobra decir que el mundo de los vampiros ha sido llevado una y mil veces al cine, y por supuesto las que nos quedan todavía. Ya sea en su vertiente más romántica, como en su vertiente más terrorífica, por eso “Déjame entrar” supone cierto aire fresco dentro de este subgénero tan explotado. Su planteamiento es del todo original, aunque cuente con muchos de los arquetipos propios de este tipo de historias.

El hecho de que la historia esté contada a través de dos niños, Eli (Lina Leandersson) y Oskar (Kåre Hedebrant) hace que el espectador esté más predispuesto a que la historia cale mejor. Verdaderamente lo que menos atractivo me resulta es la historia de amor entre ambos personajes, está impregnada de cierta ternura, condicionada por la situación de ambos.

Lo que si que me interesa realmente es la manera que tiene el director de contarnos la problemática y el día a día de lo que tiene que soportar un vampiro. Aunque parezcan mentira mis palabras estamos ante un monstruo que tiene sus problemas como todo ser humano. No se crean que conseguir sangre para alimentarse es tarea fácil y sino que se lo digan al lacayo que como todo buen vampiro tiene Eli.

Un vampiro no mata porque sí como lo podría hacer cualquier asesino, lo hace porque lo necesita. No se recrea en la muerte de sus victimas, tan solo significan su subsistencia, no importan altos o bajos, feos o guapos, todos son comida. La naturalidad con la que narra estos temas el film son lo que nos llega a sorprender de este, el que estemos en una película de terror y no nos asustemos en ningún momento y tampoco esto nos sea extraño.

Definitivamente el conjunto me parece bastante atractivo, sin exagerar como algunas opiniones me habían comentado. Porque hay cosas que no encuentran lugar en la película y que se han metido con calzador. Además se les da una importancia que no merecen e incluso en ocasiones hacen que se pierda la concentración, sería el caso del grupo de amigos que está en el bar Sun Palace.

TRONCHA

lunes, 8 de noviembre de 2010

"Milagro en Milán" de Vittorio de Sica

Reconforta bastante encontrarse de nuevo con películas que uno vio hace muchos años, de las que tiene un vago recuerdo de la historia narrada pero que nunca llega a olvidar por su gran calidad. Hace poco escuche en un medio de comunicación, no recuerdo cual, que estudiar el pasado hace que comprendamos el presente mejor. No tengo ninguna duda de esta afirmación de hecho yo mismo intento visionar todo el cine “antiguo” que me es posible y esto me hace entender algunos de los desatinos que se hacen en el presente.

No pretendo descubrir a nadie que Milagro en Milán es una obra maestra del cine italiano. Mi intención más bien es intentar transmitir lo que yo siento cuando veo esa película. Descubriendo aspectos que seguramente ya habrán captado otros y seguro que dejándome muchos en el tintero que no habré sabido apreciar. El caso es que el cine tiene esa peculiaridad, cada uno en su interior puede sentir lo que le de la gana, aunque después sea un hipócrita y no quiera revelar al resto sus emociones.

Nadie debe asombrarse cuando se ponga a visionar este trabajo, porque el maestro de Sica desde el mismo principio de la producción nos desvela claramente lo que nos vamos a encontrar. Justo cuando acaban los títulos de crédito iniciales aparece en pantalla la conocida frase: “Érase una vez”. Esta es la directa y simple fórmula que utiliza el realizador para que el espectador desde el principio piense que está ante un cuento en imágenes.

La parte que resulta más magistral de todo el conjunto son los diez primeros minutos, donde sin apenas diálogos (o intrancesdentes la mayoría de ellos) nos describe perfectamente el personaje de Totó (Francesco Golisano). Un optimista por excelencia, un soñador, repleto de energía que acaba impregnando de esta a todos los que están a su alrededor. Un emprendedor que tan solo quiere el bien de cada uno y por extensión el bien común.

Una persona que no le importa perder ciertas libertades para poder concedérselas al prójimo. Totó es capaz de adaptarse perfectamente a cualquier circunstancia, por muy adversa que esta sea él le sacara el lado positivo. Acaba convirtiéndose en el perfecto mediador de conflictos, al que todos acuden para solventar sus problemas, todo ello conseguido a través de su bondad y rebosante optimismo, siempre alejándose de la violencia.

El director a través de este fantástico personaje parece intentar sacar lo mejor de nosotros mismos, mostrándonos la gran fractura que existe entre las clases altas de la sociedad y la de los miserables que encabeza Totó. Intenta demostrar que el dinero no lo es todo en la vida, que la felicidad por mucho que parezca no viene asociada al vil metal, recuerden que estamos en un cuento, no se me despisten justo ahora.

La composición del resto de personajes es realmente fantástica, el muestrario de pobres que habitan en el improvisado núcleo de chabolas que ellos mismos crean genera un catálogo digno de descubrir. Cada uno tiene sus particulares características, aunque el ser humano sea igual uno a otro cada cual tiene sus peculiaridades y de la mano de Totó iremos descubriendo los deseos y quebraderos de cabeza de cada uno de ellos.

La película en general es una exaltación total de las pequeñas cosas que tiene la vida, ahí es donde más incide la historia. Como lo que para unos es algo habitual para el resto es un completo espectáculo, por ejemplo la escena en la que los mendigos corren tras los rayos de sol para calentarse. Una lección para que acabemos dando la vuelta a lo que parece un problema y acabar convirtiéndolo en un divertimento como por ejemplo la escena del inicio de la película donde se derrama la leche que está cociendo.

Encuadrar este trabajo como una obra maestra es algo realmente obvio. Está llena de elementos con cierto grado de innovación o al menos así me lo parece para estar en al década de los cincuenta. No carece de efectos especiales, algo que en aquellos años estaba más bien destinado a cierto género de cine, situándonos en dicho momento histórico estos son más que aceptables y por supuesto ayudan a crear esa fantasía que el director nos quiere transmitir.

Como anécdota, detalle no sabría bien como definirlo dejar reflejadas en estas líneas la importancia que se le da al mundo de las matemáticas en los diálogos. Muchas veces contribuyen a ese tono cómico fantástico que tiene la producción, pero no se engañen con esa sonrisa que esbozaran mientras la vean. Cuando uno acaba de hacer la digestión se da cuenta que esta ha sido mucho más pesada de lo que en un principio parecía.

TRONCHA

martes, 26 de octubre de 2010

"Lluvia de albóndigas" de Phil Lord y Chris Miller

Llegado cierto momento de la vida de uno se puede decir que la principal circunstancia de ser padre, de la que estoy muy orgulloso y por partida doble, le hace a uno tener bastante criterio para escrutar el cine de animación. Si eres amante del séptimo arte y pretendes inculcar dicho gusto a tus vástagos, la mejor manera de hacerlo es con este género de cine.

Género que de alguna manera está al alza en cuanto a cuota de taquilla se refiere, pero que referente a su calidad está bastante devaluado. Los estrenos a lo largo del año son bastantes en cuanto a número (no como cuando éramos pequeños que solo podíamos verlos en épocas navideñas) pero muy pocos tienen cierta categoría para poder destacar del resto, la brecha entre calidad y cantidad es similar a ciertas fosas oceánicas.

Este no es el caso de “Lluvia de albóndigas” que tiene un guión repleto de originalidad, puede que la calidad de los dibujos no sea increíble. Pero el conjunto se compensa con una historia bastante original y divertida, con personajes que merecen la pena y que han sido bien perfilados. No incurre en los típicos tópicos que se reiteran de forma machacona en la mayoría de los ejemplos del género.

Señores del animado, este trabajo es un claro ejemplo de que se pueden hacer cosas que gusten no solo a pequeños sino también a mayores. Hay que devanarse un poquito más los sesos e intentar encontrar historias frescas y divertidas. La solución no pasa por reiterar la misma fórmula una y otra vez como nos tienen acostumbrados, para obtener rentabilidad.

Los padres de “Lluvia de albóndigas” han conseguido que suelte una carcajada en la sala de cine, algo que hace mucho tiempo que no ocurría, aunque parezca prepotente, solo por eso merecen mi profunda admiración. Además de porque no se han limitado a crear gags de otras producciones para adultos como estamos hartos de ver en el resto de realizaciones animadas que invaden el mercado.



TRONCHA

jueves, 30 de septiembre de 2010

Nueva revista digital ULTRAMUNDO (Presentación)

Los de ULTRAMUNDO, se han empeñado en sacar una revista digital.
Con los tiempos que corren hay que reconocer que le han echado un par, desde aquí por supuesto que aplaudimos su iniciativa y els deseamos la mejor de las suertes.
A continuación os dejo el orden del día de la presentación de la misma.
Mucha mierda, en vuestra andadura.
PRESENTACIÓN REVISTA "ULTRAMUNDO"

Una de las motivaciones principales por las que se ha creado la revista digital Ultramundo es porque creemos que todo hijo de vecino debería tener derecho a tener proyectos distintos a los que muchos se empeñan en decirnos que son los correctos y los demás no valen. Desde Ultramundo apostamos por crear algo diferente y presentarlo de una forma mucho menos aburrida de lo habitual.Por eso este viernes día 1 de octubre a las 16:30 horas, en el centro municipal integrado de "El Coto" (Plaza de la República s/n, Gijón) tendrá lugar nuestra presentación que constará de las siguientes actividades

Actividad 1: mesa redonda (16:30)

En ella se comentarán los pormenores de la creación de la revista, se mostrará material exclusivo y se adelantarán novedades tanto del segundo número de la revista como de la "Segunda muestra de cine fantástico y de terror Ultramundo". En la mesa redonda participarán los siguientes miembros de Ultramundo:

-Miguel Díaz: Creador tanto de la "Muestra de cine fantástico y de terror ultramundo" como de la revista. Para este primer número escribió parte del especial "Predators" y realizó artículos varios.

-Daniel Rodríguez: Solvente colaborador de Ultramundo y fan como pocos de Quentin Tarantino. En este número es responsable de analizar todas las películas de la saga "Predators" y de un completo análisis a fondo de la edición especial en DVD de "Malditos Bastardos".

-Adrián Esbilla: Es el temible hombre solitario encargado de despachar cuantos "Espagueti Westerns" se crucen en su camino. Para este número presenciaremos un mano a mano entre Esbilla y Terence Hill.

Sesión 1: "Fido" (17:15)



¿Problema Zombie? Solución Doméstica. Así piensan en ZomCom, por una módica cifra tendrá un zombie en casa que le hará más fácil la vida. Advertimos que la empresa no se hace responsable si al zombie le entra hambre y le devora. (Audio en inglés, subtítulos en castellano)

Sesión 2: "El imperio del fuego". (19:30)



Si creías que los británicos quedaron lo suficientemente destrozados enfrentándose a los infectados de 28 días después, es que no conoces a la legión de dragones que protagoniza esta película. (Audio en castellano)

Actividad 2: Despedida y cierre (21:15)


También es importante saber que:-Las entradas son gratuitas hasta completar aforo.-habrá descansos de 10 minutos entre las proyecciones.-No se permite comer ni beber durante el evento.


AGRADECIMIENTOS AL ILÚSTRÍSIMO AYUNTAMIENTO DE GIJÓN

miércoles, 29 de septiembre de 2010

"Nubes dispersas" de Mikio Naruse

Estamos ante la última obra del gran genio nipón, la que da fin a su filmografía. A diferencia del resto esta ya fue rodada en color, demostrando que su adaptación a esta nueva innovación cinematográfica la saldó con nota. Este trabajo también sirve para homenajear el treinta y cinco aniversario de los estudios TOHO, que tantas y magníficas obras nos han dejado a lo largo del tiempo.

Hemos quedado en que Naruse es el director de los sentimientos, director sobre todo de actores. Actores que demuestran su valía en la pantalla, que son exprimidos al máximo para que sus personajes tengan un rendimiento pleno. El problema quizás reside en que para comprender esa expresividad hay que conocer un poco mejor al pueblo japonés y saber de sus costumbres para darnos cuenta realmente del esfuerzo y la importancia de algunos de los gestos de nuestros protagonistas.

Yumiko (Yôko Tsukasa) y Mishima (Yûzô Kayama) son dos individuos que navegan a la deriva, sus vidas han cambiado de una forma radical y realmente ha sido por el mismo hecho. Cuando ambos tenían un futuro prometedor frente a si, la desgracia se cruza por delante haciendo que todo se venga abajo. Mishima es chofer de una importante compañía y ha atropella al marido de Yumiko, que acababa de ascender y conseguir un mejor puesto de trabajo en EEUU.

El comienzo entre ambos no es nada fácil, tampoco se puede decir que el final lo sea. Naruse nos va a mostrar una vez una historia cotidiana de un Japón menos de posguerra que en anteriores trabajos, pero con unos personajes más castigados si cabe. Ambos viven prisioneros de sus principios, Yumiko hacia su deber buena esposa que no olvida y Mishima aunque es declarado no culpable del accidente, moralmente se obliga a resarcir a la viuda. Ambos asumen obligaciones que les marcaran el resto de sus días y que no van a dejar que uno disfrute del otro.

Toda la producción gira en torno a la pareja y sus arraigados principios, pero acaba sirviendo de excusa al director para mostrar un entorno alrededor de ellos, mucho más ventajista. Los demás personajes no han dudado de aprovechar las oportunidades que la vida les haya dado para poder sobrevivir, aunque las acciones no tengan nada de honrosas. En contra este mundillo de aprovechados sirve aun más para realzar la valía de la moralidad de nuestros dos protagonistas.

TRONCHA

viernes, 24 de septiembre de 2010

"Musallat" de Alper Mestçi

Que yo sea consciente seguro que este es el primer ejemplo de cine turco frente al que me haya puesto. No se si en alguna ocasión anterior puede que haya visto algo de dicha nacionalidad, pero les podría asegurar que no. Pero algo si que había oído hablar, los que somos amigos de visitar blogs y mirar por internet, sabíamos que lo más famoso del cine turco venía dado por una especie de remakes de lo más bizarros, sobre la trilogía de Star Wars, sobre Indiana Jones o sobre el mismísimo John Rambo.

De género de terror como es el ejemplo que ahora mismo nos ocupa, la verdad es que no tenía ni idea de ello. Al ser un país de raíces, orígenes, como se quiera llamar, musulmanas, la censura ha ejercido bastante influencia en la industria cinematográfica en décadas anteriores. Ahora es cuando se empiezan a sacudir algo de este yugo, para fomentar esa apertura de fronteras y ese lavado de imagen para parecer más “europeos” de lo que realmente son.

Supongo que cuando escribo sobre cine de terror, la indisposición general que tengo hacia este género, acaba condicionando el resultado global. En este caso aseguro que estamos ante una película con bastante corrección, un trabajo que en cuanto a su factura no tiene porque envidiar a otro de cualquier nacionalidad. Quizás donde no puedo ser tan benévolo es a la hora de plantear la historia, de su desarrollo narrativo, de su intento desesperado por intentar cerrar la historia y hacerlo de modo precipitado y erróneo.

Si atendemos a la primera parte del film, apreciamos que la vida de Suat (Burak Özçivit), precisamente no es un lecho de rosas, ha emigrado a Alemania, para procurar un futuro mejor a su matrimonio. Las distintas apariciones de sus familiares cercanos, ya sea en sueños o cuando está despierto, hacen que el espectador piense que todo se va a desarrollar entre dos mundos paralelos, el real y el de la imaginación de nuestro protagonista.

Este planteamiento no es tan descabellado como parece y según vaya avanzando el film se darán cuenta de lo que les comento. El hecho es que el director se dedica demasiado tiempo a explicarnos como son los personajes sin dar siquiera pistas de porque ocurre todo. No tenemos información de porque ocurren ciertas cosas, de manera que narrativamente hablando la película contrae una deuda con nosotros los espectadores.

El problema viene cuando de repente al final del todo se pretende saldar dicha deuda, contándonos todo en off, por parte de un narrador. La explicación convencerá o no a algunos, mezclando nuestra dimensión con otras de peor naturaleza. Como indicaba anteriormente se precipita todo al final, quedándonos quizás con mal sabor de boca por ello. Se nos queda la frase de tanto esperar para al final esto.



TRONCHA

jueves, 16 de septiembre de 2010

"Distrito quinto" de Julio Coll

En bastantes ocasiones quizás demasiadas ya, he dicho que el cine de cierta etapa en nuestro país tiene una dignidad increíble. Y que no se le otorga el reconocimiento que se merece, dedicándole mucho más a quien menos lo merece. Supongo que esto es culpa de la televisión nacional, el que nos deleiten de vez en cuando con buenas obras cinematográficas como sería “Distrito Quinto” (1958) y tantas otras, aunque sea en algún huequecito de madrugada.

El film nos cuenta la vida de sus personajes, que explicativo a que si, más bien las penurias y vicisitudes que tienen que pasar para poder sobrevivir. Personas que no quieren seguir los cánones que dicta la sociedad que les ha tocado vivir. Gente que toma el camino fácil del hurto y del timo para poder subsistir al menos una semana y cuando se acaba el parné, vuelta a empezar.

No hay que olvidar que la sociedad que nos describe Coll está viviendo bajo una fuerte dictadura, que tan solo permite progresar a través del esfuerzo y del trabajo. No existe un camino fácil y mucho menos que se halle fuera de la ley. Aun así ninguno se resigna a su suerte y pretenden entre todos preparar el golpe de su vida para poder dejar atrás un mundo de miseria y privaciones.

La estructura del film es muy teatral, en todo momento estamos ante planos muy generales que exigen lo mejor de los actores. Además se desarrolla prácticamente entera en interiores, lo que aun la hace más perteneciente al mundo de las tablas. Planos rebuscados que juegan con el contraluz, y otros con detalles del mismo decorado, esto permite decir bastante a favor de la profesionalidad de la utilización de la cámara.

Lo realmente importante de la película es la intensidad que el director nos pretende transmitir desde el primer momento de la realización. El mero hecho de ver corriendo a los protagonistas en el primer plano, ay nos pone en alerta. De verdad que aunque los diálogos no nos desvelan nada de forma directa lo que ha ocurrido, comprendemos desde el principio que se ha cometido un robo.

Como indicaba al principio la tensión se transmite bastante bien al espectador, desde el principio, pero algo no puede estar continuamente en dicho estado. Por eso hay momentos en los que el ritmo baja, al igual que la intensidad, quizás relajando demasiado todo. A través de continuos flash backs de los integrantes de la particular casa, conocemos sus propias vidas y sobre todo la de Juan (Alberto Closas), el eje en torno al cual gira todo.

La forma que tiene de evolucionar el film hasta llegar al final que llega me parece realmente magistral. Nos enfrentamos a una conclusión totalmente cerrada de la narración pero en ningún momento llegamos a este punto de manera forzada. El realizador ha sido capaz de guiarnos a través de cada historia particular componiendo un todo común que no podía ser de otra forma aunque el propio director lo hubiera pretendido.

TRONCHA