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viernes, 25 de septiembre de 2009

"A quemarropa" de John Boorman

You can read this text translated into english at: Point blank
El primer apunte de la reseña lo dirijo al título de esta obra. Aunque es habitual en mi arremeter con las libre-traducciones que hacemos en este país sobre los títulos originales de algunas producciones, en este caso me la tengo que guardar porque han sido fieles al título original (Point blank). Lo que pasa es que después de verla me parece más apropiado el de la novela en que está basada la historia "The hunter" de Donald E. Westlake, bajo el seudónimo de Richard Stark, el caso es que si no es de una manera lo es de otra el caso es protestar por algo, que inconformista soy.

El inicio del film puede parecer un poco caótico ya que se sucede una mezcla de imágenes que nos es un poco complicado de discernir si estamos ante la realidad o todo es fruto del onírico pensamiento de nuestro protagonista Walker (Lee Marvin). No hay porque preocuparse ya que todo se acaba aclarando. Lo que si es digno de mención es que esta técnica a caballo entre la realidad y la ficción se utilice en lo que es el cine negro, pero también se puede decir en su defensa que no estamos ante un ejemplo total de cine de dicho género.

A ver como explico esto para que se comprenda bien, la película es bastante buena, me gusta. El personaje del Walker, me parece fantástico, pero da la sensación que Boorman se acaba metiendo en un jardín, cuando da la sensación de que las cosas no deberían haber sido tan complicadas. Perfecto el dibujo que nos hace del protagonista, un hombre duro y rudo, sin escrúpulos. El problema es cuando intenta vendernos la imagen de galán, de dandy, este no encaja con el rostro de Lee Marvin, o al menos yo en esa faceta no me lo acabo creyendo.

Otra cosa que destacaría es la puesta en escena. No parece dejada al azar, bastante medida en general, sobre todo a la hora de mostrarnos ciertos entornos interiores de los apartamentos y casas donde se desarrolla todo. Incluso me voy a atrever a decir que cuando Walker entra en el baño porque aun no se cree que su mujer haya muerto, comprueba que todo es verdad, que los frascos de esencias que hay en la bañera efectivamente están hechos añicos, mostrándonoslos el director con una policromía líquida con pedazos de cristal, digna del mismo Argento .

Un inicial enfoque del film podría dar que pensar que la idea principal es la venganza. Una vez más, algo de ella hay, no se puede negar. Pero más bien parece que estamos ante un ser sediento de sangre, pero al que no le pueden sus instintos primarios aunque a veces también nos de esa sensación. Sobre todo en las escenas de violencia. Por otro lado Walker es cerebral, calculador, en definitiva inteligente, se sirve del menosprecio que los demás tienen hacia él para declararse en clara ventaja ante sus enemigos.

En resumidas cuentas, y reconozco que no he leído la novela, parece ser que Boorman no lo tenía muy difícil a la hora de haber hecho una obra maestra y sin embargo se queda en un trabajo correcto. Es una pena que se pierda bastante la esencia por el camino. Dejando tiempo en los flecos y no en el meollo de la cuestión que es donde se debería haber centrado, aun así como siempre sigan mi consejo, veanla y saquen ustedes mismos sus propias conclusiones.

TRONCHA

miércoles, 7 de mayo de 2008

"Defensa (Deliverance)" de John Boorman

Se han planteado que harían ustedes ante una situación extrema en la que su propia vida estuviera en peligro, en la que todo dependiera de una decisión suya, seguro que si que muchos al menos lo hemos pensado, pero otra cosa muy distinta sería cuando realmente nos viéramos delante de dicho escenario cual sería nuestra forma de actuar, recordemos que el ser humano es un animal racional, por este orden primero animal y después racional, cuidado porque a lo mejor nos sorprenderíamos de nosotros mismos ante nuestras reacciones.

La verdad es que Boorman suele mostrarnos la figura del antihéroe como ya hace en “El general” (1998) narrando la historia de un gangster y haciéndonos empatizar con él, aquí el punto de partido son cuatro amigos que deciden pasar un inolvidable fin de semana (realmente esto será así) en un marco natural incomparable, la película en general supone un canto al nihilismo a la vuelta de la eterna lucha del hombre contra la naturaleza y los obstáculos que ella le pone.

Esta expresión de nihilismo como comentaba antes, se ve reflejada completamente en el personaje de Lewis (Burt Reynolds) un superviviente que según sus propias palabras confía en que un día las máquinas dejaran de funcionar y tan solo sobrevivirán los más fuertes y para ello se prepara continuamente, el hecho es que tras el devenir de los acontecimientos todo el grupo acaba contagiándose de esa ideología.

Quizás el realizador inglés se sienta más identificado con la figura de este personaje cazador por naturaleza y la representación de su futurista teoría la represente en el propio río que descienden en canoa, ya que lo convierte en un viaje sin posible retorno en una huida hacia delante donde no queda otra que seguir unidos, el hecho de que uno de sus elementos falle puede suponer la desgracia de los otros y por tanto de la entidad grupal.

Estamos ante una película extremadamente realista, no hay trampas y mucho menos cartón, lo que vemos es lo que ocurre, con pelos y señales, los actores incluso tienen que acometer personalmente muchas de las escenas de riesgo, en ningún momento pretende engañarnos ni acudir al suspense para ver lo que va a ocurrir, es como si quisiera que nos viéramos reflejados en los protagonistas y que de alguna manera el mensaje fuera que nosotros mismos podríamos ser los actores principales de una situación parecida en cuanto nos sacan de nuestro entorno y todo se vuelve desfavorable.

Impresionante fotografía, impresionante naturaleza y entorno, lo que quizás más pena acaba dándonos es que llega un momento en que nos damos cuenta que todo va a acabar desapareciendo es como si Boorman decidiera poner a sus actores en esa difícil situación por una vez en sus vidas, si sobrevives está claro que nunca más volverás a ser el mismo, estas experiencias marcan a cualquiera y sino lo haces acabarás descansando en paz donde nadie te moleste, aunque en un pequeño rincón de la mente de los que te acompañaron siempre existirás.

TRONCHA

viernes, 25 de abril de 2008

"El general" de John Boorman

Irlanda siempre me ha parecido un país muy interesante y el hecho de que una película trate sobre su cultura o sobre su problemática nacionalista siempre acaba atrayéndome y procuro verla, pues en este caso el país que nos muestra Boorman no es el típico que pudiéramos estar acostumbrados a ver, por supuesto que aparecen dos elementos primordiales de los que los irlandeses no pueden sacudirse como son el IRA y la iglesia católica, ambos igual de influyentes sobre la sociedad.

Martin Cahill (Brendan Gleeson) es el personaje elegido para mostrarnos esta parte desconocida del país del trébol, un gangster como de andar por casa, no es el típico profesional medido y analítico que calcula hasta el mínimo detalle sus acciones o a lo mejor sí porque logró arruinar a una de las mayores joyerías de Irlanda en uno de sus golpes algo que había intentado pero ni siquiera conseguido el mismísimo IRA.

Cahill es un héroe modesto de andar por casa que ayuda a sus semejantes a sus convecinos y que igual atraca por dos millones de dólares que para conseguir un par de paquetes de pañales para la madre que los necesita, esto nos lo hace quizás más cercano, incluso casi llega a atraparnos, haciéndonos olvidar lo que realmente es, un ladrón, este tipo de personajes en una sociedad tan oprimida como la dublinesa son los que acaban alcanzando un respaldo popular que en cualquier otro ambiente no proliferarían.

Todo gira en torno al personaje central de la historia y su antagonista el inspector Ned Kenny (Jon Voight) cada uno en su lado de la ley, rivales y enemigos que no pueden verse, pero tampoco vivir el uno sin el otro, simplemente son personas que tienen en común muchas más cosas de las que realmente piensan y de alguna manera uno pretende la salvación del otro, porque defiendes sus principios hasta el último extremo.

Es de agradecer el genial sentido del humor que tiene el protagonista y su manera de ridiculizar a los poderes establecidos y cuando me refiero a estos no solo hablo de la policía, sino de los insurgentes armados y de los que llevan sotana, en realidad en su cabeza prima el anarquismo y esto hace que no haya respeto por cualquier estamento, tan solo el de la familia y los amigos que integran su banda, ojo que banda, a cual más singular de todos los integrantes, un animalario digno de observar.

TRONCHA