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viernes, 4 de septiembre de 2009

"Secuestro de una mujer" de Fernando di Leo

You can read this text translated into english at: Il boss

Volvemos un poco a la senda habitual del director o al menos a la que uno prefiere, la de la seriedad, esta supuesta tercera entrega es más similar a la primera que a la segunda, aunque voy a volver a insistir que realmente no he descubierto que une a las tres producciones, en este último caso la acción de los mafiosos se desarrolla en Palermo.

Este trabajo parece que tiene unas miras bastante más amplias, incluso podemos ver una cierta crítica global a lo que es el general de país de la bota. En las anteriores producciones la policía ni siquiera ocupa un papel presencial, son muy pocas las referencias al cuerpo de seguridad, sin embargo en este caso si que parece que entramos en sus entresijos a través de la corrupción de sus integrantes, sobre todo los de más arriba.

La composición de la historia parece bastante ordenada, recuerda a las típicas producciones donde se pretende explicar la estructura de la mafia, en concreto la composición de la familia y la importancia de dicha unidad de organización dentro de la sociedad y tradición italiana. Esto es lo que acabará dando credibilidad h sobre todo una seriedad que se agradece a todo el conjunto.

Sin embargo casi todo en este mundo tiene su contrapunto y lo que merma dicha veracidad son los actores, en su gran mayoría sus interpretaciones tienen tan baja calidad que de verdad que no merecen la pena, además la gesticulación es tanta en sus acciones que restan crédito a lo que vemos.

Punto y aparte merecería el título, que en este caso corresponde a lo que vemos, pero hay que reconocer que el secuestro no es nada al uso, eso si, acaba sirviendo como excusa para que volvamos a reincidir en el tema del destape. Es curioso como se podía tener tan mal gusto a la hora de mostrar a las féminas ligeras de ropa, el caso es que ahí queda la cosa.

No podemos exigir demasiado a esta película hay que verla con ojos benevolentes, no demasiado ejecutores, pensando que estamos ante un cine casi de denuncia. Con aspectos flojos sobre todo en cuanto a la interpretación, pero que se ajusta más a lo que estamos acostumbrados dentro de lo que es este tipo de genero, lo que si que nos deja un poco con los ojos abiertos es que la película no termina con el típico FINE (Fin en italiano) sino con un “Continuará” que realmente no se a que obedece.

TRONCHA

miércoles, 2 de septiembre de 2009

"Nuestro hombre en Milán" de Fernando di Leo

You can read this text translated into english at: La mala ordina

Después del buen sabor de boca que me había dejado el anterior trabajo que el director italiano había rodado ese mismo año como era "Milán, calibre 9" (1972), me adentré totalmente ilusionado en este nuevo proyecto. Incluso en algunos mentideros se había considerado que el trabajo que ahora acometo, junto con el anteriormente mencionado y "Secuestro de una mujer" (1973) forman parte de una trilogía, desde aquí decir que no estoy de acuerdo.

No existen bajo mi punto de vista las coincidencias necesarias como para que se pueda conceder la denominación de trilogía, bueno, yendo al trabajo que ahora nos interesa, podremos decir que la situación vuelva a ubicarse en Milán. Algo a lo que quizás no estamos demasiado acostumbrados, di Leo, con esto parece demostrar que el hampa y la mafia italiana no solo trabaja en el sur, donde históricamente siempre han sido más conocidos, incluso al otro lado del Atlántico en Estados Unidos.

Como apuntábamos en anteriores párrafos es supuesta segunda entrega de la trilogía se caracteriza por el contraste con la anterior “Milán, calibre 9”. Partiendo del personaje del protagonista Luca di Canale (Mario Adorf) en el que no vemos al típico gangster de corte caballeresco al que habitualmente nos tiene acostumbrado el cine negro, aquí estamos ante un hombre más primario, que rige sus acciones por el impulso y sobre todo marcado por el instinto de supervivencia, pero por encima de todo esto el afán de venganza.

La acción tampoco es siquiera similar, en nuestro trabajo las peleas y escenas de acción se asemejan más a una película de lucha oriental, para nada tienen la carga de sobriedad que exige el género. Estamos acostumbrados a lides de cierta elegancia entre enemigos, pero en nuestro caso a veces roza más las acciones de pandilleros de Hong Kong con incipientes conocimientos de artes marciales.

El que suscribe estas palabras y muchos de los que probablemente a posteriori las lean, sabemos lo que es el carácter latino, los pueblos que el mediterráneo baña en su gran mayoría gozan de una fogosidad que nos comprensible para pueblos más hacia el norte. La producción es un reflejo de este carácter, las escenas de destape y de desnudos baratos se suceden una y otra vez, con poco gusto, que recuerdan aquella maldita época del cine patrio llamada destape.

TRONCHA

viernes, 26 de octubre de 2007

"Milán, calibre 9" de Fernando di Leo

A veces el mundo del cine llega a sorprender lo recurrente que suele ser con algunos temas, en este caso el de la mafia, además personalmente lo considero muy atractivo, tan solo el hecho de pensar que una película trata sobre dicha organización me inclina siempre a que su visionado prevalezca sobre el resto del cerro*, incluidas sus posibles variantes o las distintas épocas por las que haya ido evolucionando la misma.

La película está basada en el libro de Giorgio Scerbanenco y que tiene el mismo título, lo que desconozco es si el escritor ha sabido plasmar de una forma tan atractiva y real el mundo de este sindicato del crimen, donde por supuesto la mayor relevancia no solo se la lleva la forma en si de la organización, sino los componentes de la misma, de alguna manera ellos son los que van a matizarla, para acabar esculpiendo y dando forma al resultado final.

Para conseguir todo esto no encontramos ante unos personajes muy duros, pero no solo en su forma de actuar, sino también en su aspecto físico, la fisicidad de cada uno encaja perfectamente con el papel que le toca desarrollar, a nadie le tiembla la mano, si te toca dar una paliza a otro la das, al igual que si cambian las tornas y el que la recibes eres tu mismo, ante ambas situaciones comportate, y si ha llegado tu hora, pues ya está no hay marcha atrás, sirva como ejemplo de todo esto la escena inicial previa a los títulos de crédito, ese trepidante ritmo inicial no lo va a desaparecer del film.

Ugo Piazza (Gastone Moschin) acaba de salir de la cárcel le han inculpado por apropiarse de dinero ilegal, que el jura y perjura no haber robado, de momento ha cumplido parte de su falta con la justicia, le queda la otra parte con una justicia muy distinta, la de la mafia de Milán, cuyo escalón máximo lo ocupa el americano (Lionel Stander), que a través de sus secuaces, el principal de ellos Rocco (Mario Adorf) no va a dejar tranquilo a Ugo hasta que pague su deuda.

La mafia ya no es lo mismo que antes, el respeto y el honor se han perdido, prevalecen la jerarquia y las normas pero los métodos son distintos, sobre este contraste es sobre el que el director parece hacer más hincapié, en el sentimiento noble y leal que tiene Piazza sobre su antiguo padrino don Vicenzo (Ivo Garrani) y sobre todo otro antiguo compañero de banda como era “el chino” (Philippe Leroy), una especie de solitario muy respetuoso con las reglas que se ciñe a su trabajo sin querer meterse en lios aunque su intervención resulte crucial para alcanzar el resultado final.

En definitiva estamos ante un gran trabajo de este realizador, lo que se puede denominar un trabajo redondo, aunque redonda es la tierra y achatada por los polos, o eso nos enseñaron en el colegio de pequeños, por ello entiendo que el final y su desarrollo es uno de esas achataduras o lunares que puede tener la obra y otra es el personaje del comisario (Frank Wolff), a través del cual se intenta colar una especie de tema subyacente como es la lucha de clases para justificar el progreso del crimen en la zona Norte de Italia, todo esto chirria bastante con la fabulosa historia principal, pero insito tan solo son dos sombras que no dan al traste para nada con el conjunto de la obra.

* Los amantes de la literatura siempre hablan de la “pila” como el montón donde colocan sus libros en orden de predilección para ser leidos, yo he decidido llamar “cerro” al montón de películas en dvd que los amantes del cine tenemos pendientes de ver, por tanto acuño el siginificado de este macarresco término.


TRONCHA