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lunes 10 de marzo de 2008

"Abashiri Bangaichi" de Teruo Ishii




Ojo con la prisión de Bangaichi que vendría a ser la traducción literal del título, situada en un lugar inhóspito de Japón donde van a parar los peores delincuentes, ni siquiera las medidas de seguridad son extremas, solo las justas y necesarias, la naturaleza es la que dicta sentencia realmente, el extremo clima actúa de guardián sobre el grupo de prisiones, poniendo en una situación límite a todos los que piensen en fugarse, la naturaleza con su fuerza pone a todos en el sitio que les corresponde. Seguir Leyendo... "Abashiri Bangaichi" de Teruo Ishii

miércoles 1 de agosto de 2007

"Sexy line" de Teruo Ishii

Casi siempre las personas tenemos una serie de pecados comunes, esto nos lleva a pensar en innumerables ocasiones que lo que vemos que le ocurre al vecino, no es posible que nos ocurra a nosotros, incluso nos atrevemos a insinuar que si le ha pasado es por algo y que de alguna manera tiene cierta lógica lo ocurrido, dejando muy poco margen de acción al imprevisible azar.

Ishii parece intentarnos demostrar que esto no es así, deberíamos estar más atentos con quien nos cruzamos ya que podríamos acabar implicados en un asunto bastante farragoso, en el concreto que ahora nos atañe seria el robo de una cartera. Esta misma forma de comenzar la película es prácticamente igual a la de su anterior obra Black line (1960), incluso por la coincidencia de la actriz que interpreta a la ladrona, embaucadora y encantadora Mayumi (Yôko Mihara).

Esta es la obra final de su saga “chitai” (White Line, Yellow Line, Black line y esta misma) como en anteriores ocasiones vemos una clara influencia del cine negro americano y europeo, recordándonos muchísimo a la Nouvelle Vague, parece que las noches y los barrios donde siempre se han refugiado los integrantes de las mafias y el hampa se han trasladado al barrio de Ginza, y que no tienen nada que envidiar a sus hermanos mayores, cada uno con sus características y forma de vida propios, pero llegando a dar un resultado muy similar a las mejores obras de cine negro de cualquier otra nacionalidad.

Capítulo aparte me merece la interpretación del personaje de Mayumi por parte de Yoko Mihara, es increíble la soltura con la que se desenvuelve ante la cámara, llegando a atravesarla y calando hondo en el espectador, se nos cuela con su típico descaro, con esa sonrisa que acabará perdiéndonos y que nos llevará a engrosar su larga lista de victimas, ya que por supuesto es su mejor arma, un personaje en definitiva muy acertado que soporta todo el peso de la acción y a fe que lo hace perfectamente.

Entre otras muchas cosas cabe destacar de entre el acertado conjunto que conforma la obra la fotografía que se utiliza, con unos fantásticos encuadres, acompañándolo con un uso muy correcto y efectivo de la cámara a la hora de rodar y por otro lado los diálogos me resultan muy locuaces, tanto que incluso me llegan a recordar a los del sagaz comisario Blot (Paul Meurisse) en Le deuxième souffle (1966) del gran Jean-Pierre Melville, quizás he exagerado un poco, pero cierto es que en muchas de las ocasiones no tienen nada que envidiar.

Los ambientes descritos en el film son de lo más peculiar sobre todo el prostíbulo encubierto donde los socios del distinguido club van a “pintar” a las señoritas que posan desnudas para el regocijo de sus pintores, por supuesto que no deja de ser el de la prostitución uno de los temas recurrentes dentro del cine negro, pero repito que también se me antoja bastante original la manera de plantearlo.

Como cierre indicarles que sigan mi consejo y que si les gusta el cine policiaco se adentren en el mundo del señor Ishii sin complejos, dejen de lado las posibles taras que les pueda crear enfrentarse a una película asiática y no europea, estoy seguro que si lo consiguen me lo acabaran agradeciendo y lo que es mejor, se lo agradecerán a ustedes mismos.

TRONCHA

lunes 28 de mayo de 2007

"Black line" de Teruo Ishii

Primera de mis incursiones en el cine de este director, y por supuesto que prometo que no va a ser la última, la verdad es que después de visualizar esta película me quedó un regusto muy bueno, y después pasándola al análisis por mi cabeza fue cobrando mayor interés a la hora de su análisis, volviendo a insistir una vez más en la cantidad de joyas que la gente que le gusta el cine se pierde, simplemente por el prejuicio que tienen ante el cine oriental en general.

La obra es de cine negro puro y duro, y no se crean que tiene mucho que envidiar a su hermano mayor, al que en aquella misma época y años anteriores se estaba haciendo en EE.UU. semejante a ese cine de gángsters y de clubes nocturnos, de números musicales de chicas con la ropa justa, un mundo de drogadicción y prostitución, por supuesto todo ello extrapolado a un punto de vista más oriental y con la presencia de la yakuza.

Esta visión que nos ofrece el director me parece una crítica contra la sociedad yanqui, recordemos que Japón fue uno de los perdedores de la guerra y que los americanos ejercieron el control en dicho país durante la posguerra, dejándoles sus peores vicios y costumbres a la sociedad nipona, por supuesto que hay gente que podría opinar totalmente al contrario, eso ya depende de cada uno de nosotros. Sirva como ejemplo también el cine de Seijun Suzuki, en los que refleja todavía mucho más explícitamente esta realidad, aunque al contrario que Ishii, su cine sea muchísimo más colorista, curioso contraste digno de estudiar.

No quiero pensar que mi devoción personal por el cine de Melville , me haga ver siempre influencias de este gran director en cualquier obra de cine negro, en este caso podemos asegurar que hay ciertos trazos, como son la clase y caballerosidad del protagonista Maguchi (Shigeru Amachi), la rotundidad a la hora de abordar al sexo contrario por supuesto sin llegar al maltrato, en general es ese cine oscuro, de señores en gabardina que tanto me recuerda a la nouvelle vague.

En resumen ha sido un hallazgo total el cine de este realizador japonés, del que recomiendo a todos que se adentren y experimente con él, les aseguro que si les gusta el cine negro, no van a echar nada de menos, bueno quizás una cosa de la que adolece es su metraje, en tan solo 80 minutos, quizás condensa demasiado la trama y por eso en algunos momentos la acción es excesivamente precipitada viniéndose encima a modo de avalancha.

TRONCHA